La estructura de los Estados Generales se dividía en tres estamentos: nobleza, clero y el resto de la sociedad, llamado Tercer Estado. Había 1131 diputados: 291 eclesíasticos, 270 nobles y 578 del Tercer Estado.
La mayoría de asambleístas correspondía al Tercer Estado, el más crítico del poder reinante. Exigían voto por persona para lograr las reformas sociales y políticas deseadas. Aspiraban a condicionar la autoridad del rey a la plebe. En ese entonces, vale recordarlo, la base legal del poder de un monarca era Dios. Sin embargo, se impuso la postura de la nobleza y clero, cercanos al rey, que pretendían voto por estamento. Una suerte de voto calificado.
El 20 de junio, al ser expulsados de la sala de sesiones, los miembros del Tercer Estado se autoconvocaron en el salón de juegos de pelota de Versalles. Allí, sus miembros, juramentaron no salir hasta darle a Francia una constitución que garantizara libertad de pensamiento y de ejercer industria lícita. Ese fue el origen de la Revolución Francesa del 14 de julio.
Otro juego de pelota, más de dos siglos después, está por generar una situación similar el próximo jueves (o viernes) en Viamonte 1366, con juramento incluido de la mayoría. Habrá que estar atentos. La historia, cuentan, tiene la costumbre de repetirse.
Fuente: delsuralnorte.club





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