El fútbol argentino remeda esos clásicos del cine de terror en los que ya pasado lo peor, restablecida la calma, a cielo limpio y sol a pleno, se ve una mano salir debajo de la tierra.
¿Qué decir de un viernes que se pretendía de armónica y prístina refundación y terminó con la música nuestra de cada día, manotazos torpes, interrogantes tamaño Amazonas y problemas, más problemas que el plomero del Titanic?
Según se evalúe la cuestión en clave de optimismo fundamentalista, puede y deben enumerarse el trazo grueso de las noticias positivas o al menos las que despejan la maleza: se formalizó la rescisión con Fútbol para Todos, se facultó al Comité Ejecutivo para darle forma a la Superliga, se aprobó el nuevo Estatuto de la AFA, se fijó el 29 de marzo como fecha de las elecciones y hasta se dio a conocer el cronograma de partidos que, al parecer, se jugarán entre el viernes 3 y el lunes 6 de marzo.
¿Convicción, voluntarismo o negación?
Porque resulta que la rescisión con Fútbol para Todos y el origen de la Superliga estaban más cantadas que “Color Esperanza”, la fecha de las elecciones era un secreto a voces y el cronograma de partidos debía hacerse público por obvio afán de credibilidad.
¿Y el Estatuto?
El Estatuto, bien, gracias; como a la FIFA se le ocurrió establecer un mecanismo de control que consiste en evaluar la trayectoria, la entidad y la probidad de los candidatos presidenciables, los asambleístas enmendaron un borrador que ya había sido enmendado en detalle, desconocieron el artículo incómodo, el 87, y lo aprobaron en defensa de la potestad de esa evaluación.
En la Conmebol, no: La evaluación podría ser en el Colegio Público de Abogados, por curioso sortilegio una institución que tiene como vicepresidente a Daniel Angelici, que impulsa a Claudio “Chiqui” Tapia, que por mera casualidad vendría a ser pasible de impugnación.
¿Por qué?
Pesa sobre Tapia una imputación por “clientelismo en su condición del director del Ceamse”, recordó la legisladora Graciela Ocaña, que en 2015 lo imputó y que ahora —además— interpuso un amparo que dificulta que el miércoles próximo la AFA y los clubes se hagan del dinero que podría terminar con un parate del fútbol oficial que lleva más dos meses.
¿Cuál es la relación del artículo 87, Tapia, y el amparo de la diputada Ocaña?
Pues que la AFA y sus dirigentes son una fuente inagotable de hipótesis de conflicto y de madejas que cual bolas de nieve crecen de forma exponencial. Se supone que la dirigencia del fútbol argentino es creyente, y cuando cierra los ojos sueña en clave celestial.
Fuente: Nuevo diario.




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