El sueño era jugar en Primera y poder vivir del fútbol. Primero fue Huracán, después Guaraní y Ferroviario de Corrientes, pero la meta continuaba siendo la misma y el motor también: el amor por la redonda.
Hoy Mauro Gómez (27) cambió el Paraná por el océano Atlántico. Cambió Argentina por República Dominicana. Cambió la tierra colorada por la arena de Puerto Plata y todo gracias al fútbol.
El delantero se mudó a principios de año al país centroamericano para continuar con su carrera como futbolista. Apareció la chance de jugar en la Primera División del fútbol dominicano y no titubeó en subirse al avión.
“Surgió la posibilidad a través de Miguel Zahzú, quien me dirigió unos partidos en Guaraní y no lo dudé”, recordó el delantero.
Playas, fútbol y tranquilidad
“Las playas y el mar son un paraíso”, reconoció entre risas Gómez, al tiempo que destacó que “por ahora” no encontró nada muy diferente a Misiones.
En un país en el que el béisbol es el deporte más importante, Mauro encontró un “fútbol muy físico. Son rápidos y se hace complicado”; pero el misionero comenzó con el pie derecho porque “jugué tres partidos y metí tres goles”.
Atlántico es su nuevo club y Puerto Plata su nueva casa. El de la tierra colorada no es el único extranjero en el plantel, ya que además del DT (también criollo), hay tres argentinos, un paraguayo, un colombiano, un venezolano y un haitiano.
Esas nuevas amistades hacen más fácil el estar lejos de casa. “Con los chicos nos juntamos a comer asado”, contó Mauro y también aclaró que cuando llegó a la isla “me traje mi mate y mi yerba”, para poder tomar tereré.
De todas maneras, con el correr de los días y a medida que conoció el lugar, Mauro avisó que en ese sentido está bien porque “conseguí un lugar para comprar yerba”.
Sueño grande
La idea de jugar y probarse en la Primera División fue lo que lo decidió a dejar Misiones. “Sabía que en Guaraní no iba a jugar y esta era una chance internacional”, reconoció Mauro.
Pero ahora en el horizonte aparece un nuevo sueño para el delantero: jugar para la selección dominicana.
Mauro sabe que será difícil; primero, ganarse un lugar en el equipo y luego ser parte del combinado nacional, aunque no pierde las esperanzas.
“Si me llaman voy, olvidate”, bromeó el misionero sin dejar de lado que es un objetivo a futuro y que deberá ser paso a paso.
Fuente: El Territorio.




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