
Llega el entretiempo de un partido de Liga Correntina y un periodista, familiar de un jugador o hincha que simpatiza con algún equipo tiene que ir al baño. La descripción de lo que es vivir esta mala experiencia en primera persona permite mencionar condiciones deplorables: canillas que no funcionan, el jabón que brilla por su ausencia e inodoros rotos, con pérdidas de agua que inundan el piso que se desequilibra con baldosas flojas.
Cualquier persona debe apelar a maniobras dignas del personaje de Tom Cruise en alguna película de la saga “Misión imposible” para lograr higienizarse en estas condiciones. Esto no es una crítica a una cancha o estadio en particular, sino que es una invitación a que los clubes correntinos mejoren sus infraestructuras para cuidar a los jugadores, a los espectadores y al personal que se encarga de difundir el campeonato local.
¿Acaso un hincha que abona una entrada para alentar al club de sus amores no paga por un buen espectáculo y un sanitario que funcione? ¿Un jugador que compite más por amor a la camiseta que por dinero no debería tener un vestuario que le permita asearse como corresponde? ¿Un padre o madre que paga en tiempo y forma una cuota societaria para su hijo o hija, no debería exigir que su tutelado disponga de buenas instalaciones?
Desde el “José Antonio Romero Feris” del Club Huracán Corrientes, pasando por el “Quincho D’Andrea” en Lipton o el Club Libertad hasta llegar al “Juan Carlos Vallejos” de Sportivo Ferroviario, es importante que las instituciones se encuentren en mejor situación para la vuelta a la actividad. En tiempos en los que tenemos que aprender la importancia de la higiene en la salud, es necesario que esto genere un verdadero cambio para evitar problemas a futuro.
Cuando esta situación quede atrás, las canchas volverán a ser el espacio que reúna a las familias durante algunas horas de la tarde. Es entendible pensar en las problemáticas de los clubes con la pandemia, con el faltante de ingresos y las deudas que se acumulan. El aporte estatal será clave para que las entidades deportivas sigan cumpliendo el rol social, además de ser el espacio en el cual muchos niños y niñas practican actividades deportivas.
Las prioridades se establecerán llegado el momento del retorno al verde césped, pero sería ideal que las entidades destinen una parte del dinero a la mejora de las estructuras de salubridad.
La adecuación al protocolo sanitario será un tema de debate cuando llegue el momento de regresar a los entrenamientos. Corrientes se mantiene en Fase 5, pero aún no están habilitados los deportes como el fútbol, básquet y vóley. Al ser disciplinas de contacto, no cumplen con el distanciamiento necesario para ajustarse al requisito de la distancia.
Desde la Asociación del Fútbol Argentino, comunicaron que habilitarán los entrenamientos cuando todo el país se encuentre en Fase 4. Esto fue confirmado por el presidente de AFA, Claudio Tapia, a mediados de junio. Con agosto a la vuelta de la esquina, algunos dirigentes con peso en la entidad madre del fútbol se animaron a pronosticar que el mes venidero será el que marque la vuelta a las prácticas en todo el territorio nacional.

El regreso sería gradual, con grupos de entre cuatro a ocho jugadores por equipo en las instalaciones de cada club. La realidad es que los procedimientos sanitarios fueron diseñados pensando en las principales categorías: Liga Profesional y Primera Nacional, donde la mayoría de las entidades cuentan con otras realidades, distintas a las que se viven en el interior. Algunos puntos hacen referencia al traslado separado de jugadores, llevando la indumentaria personal desde sus hogares, y la imposibilidad de compartir los vestuarios.
La adecuación de equipos correntinos del Federal A (Boca Unidos) o elencos que sigan en carrera en el Regional Amateur (Sportivo Ferroviario) aún es una incógnita que seguirá bajo la lupa. La pelota volverá a rodar cuando estén dadas las condiciones y el show deberá continuar.
Esperemos que arribemos a ese tiempo con instalaciones sanitarias óptimas para los planteles de la Liga Correntina, las ternas arbitrales y el público que se acerca a los estadios para compartir una tarde de buen fútbol en nuestra ciudad.
Fuente: Iván Chavez, diario Época.




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