
Cambió el mundo, cambió el país. Corrientes en cien años pasó de ser la ciudad en formación con características de pueblo. Y desde aquel 7 de septiembre de 1920, el fútbol puso su sello que mañana cumple su primer centenario. Eran otros tiempos, quizás la historia puso en el camino a ese grupo de “sportmen” que disfrutaban de los primeros pasos del “football‘ o “balompié” en el país y en la región.
Aquella noche de martes permitió reunir a representantes de las sociedades deportivas en vista a un asociación que les permita oficializar sus intenciones de ser parte del fútbol nacional. Porque había muchas ganas de jugar del primer campeonato argentino, pensado para el mes de octubre de ese año en Capital Federal.
Desde la propia Asociación Argentina de Football llegó esa directiva de crear una entidad que nuclea al fútbol correntino y fue en la casa familiar de Edmundo Andreau (ubicada en San Juan 532), en la cual se reunieron los representantes de Libertad, Sportivo, Huracán, Talleres (todos clubes centenarios actualmente), La Nueva Galera y Kimberley (ambos ya desaparecidos).

Además, había otros cuadros que jugaban al fútbol en esa época y que semanas después se interiorizaron y formaron parte de las categorías menores de esta entidad, como lo fueron Platense, Independiente, Sports Boys, Olimpia y del interior llegaba la curiosidad de Belgrano de Curuzú Cuatiá y Samuel Robinson de Monte Caseros, para organizar al deporte de la provincia en general.
Fue ese momento cuando se creó la primera Comisión Directiva del Fútbol correntino. Si bien los clubes llevaban algunos años jugando amistosos y torneos “desorganizados”, desde esa noche de septiembre todo parecía encaminarse.
Así quedó el propio anfitrión Andreau como primer presidente de la Liga Correntina de Football (años después recién aceptaría la palabra fútbol en el estatuto); José Miguel Soto como vicepresidente; secretario a Torcuato Martínez, prosecretario a José García, como tesorero se eligió a Belisario Enriquez y protesorero a Arcadio Zárate.
Entre los vocales se destacaron en esos primeros años Augusto Gorostiaga, José Vidal, Diócles Gómez, Armando Oviedo y Roque García.
Soto ya traía pergaminos para sobresalir en varios viajes a Buenos Aires. Con 22 años, ya tenía años de experiencia en el fútbol. Debutó a los 13 años en el desaparecido Independiente (nada que ver con el club correntino actual), fue puntal siempre de enfrentamientos con rivales chaqueños a tal punto que entre los tantos cruces en balsa fue el capitán del cuadro 7 de Mayo, nombre que surgió porque es la fecha de su cumpleaños. Y para el momento de la creación de la Liga Correntina, era el presidente del Football Club Huracán.
Eran tiempos de las calles de tierra, de los hombres vestidos de traje y galera para ir a ver los partidos. Aunque ya comenzaba a tomar impulso la influencia española en un deporte inglés; las palabras “sports”, “football” y “sportmen” ya comenzaban a simplificarse por deportivo, fútbol y deportistas.
Lo más cercano en Corrientes estaba limitado por el arroyo Poncho Verde y la todavía angosta avenida 3 de Abril, que sólo se la cruzaba para ir al campo o a los primeros momentos del cementerio San Juan Bautista. Existía todavía el viejo cabildo, el primitivo teatro Juan de Vera y las demolidas torres de la Iglesia La Cruz, testigo directo del primer potrero del fútbol correntino en la plaza del barrio.
Pero ese primer paso fue dado por esos jóvenes directivos y se viajó al torneo nacional con muchas expectativas. Andreau y Enriquez presidieron esa delegación según los diarios de esa época. Y el primer equipo correntino que jugó por los puntos contó con jugadores de Capital y curuzucuateños.
Este campeonato se jugó en los primeros días de octubre de 1920 y puso en juego la Copa “Hipólito Irigoyen”, por esos años Presidente de La Nación. El representante de la Liga Correntina perdió 4-0 con Tucumán y empató 1-1 con Santiago del Estero. Quedó tercero y eliminado.
No importó el resultado, se había cumplido un objetivo claro y que asumía responsabilidades históricas: el fútbol correntino en el plano nacional.
Desde ese momento cambió el fútbol. Si bien el primer torneo organizado se dio recién en marzo de 1921, todo parecía encaminarse para un deporte social y que en las siguientes décadas asumiría el rol popular.
Años después la Liga Correntina llegaría a su sede actual, ubicada en la calle San Luis al 1236. Una casa vieja que comenzó a gestarse durante las presidencias recordadas de Carlos Alberto D’Andrea y José “Tito” Demetrio, pero que llegó a ampliarse y dotarse de lugares amplios y refaccionados con la presidencia de Oscar Del Piano.
Cada proceso tuvo su momento fuerte. Fueron cien años en los que soportaron crisis, buenos momentos y una competencia que tuvo picos históricos.
La Liga Correntina fue la primera de la región en fundarse. Antes que la chaqueña (1925), la formoseña (1923) y la posadeña (pionera del fútbol misionero, creada en 1935).
Se fueron sumando clubes que hoy son históricos como los casos de Lipton, Boca Unidos, Ferroviario, Alvear, Rivadavia, Curupay y Deportivo Mandiyú, ya a mediados del siglo pasado.
En lo deportivo, la Liga Correntina llegó a tener hasta 52 clubes compitiendo en una misma temporada. Tiempos de tres categorías y zonas en cada una de ellas; fue en las décadas de los 70 y 80 el apogeo.
Clubes que ya no existen y fueron importantes como Cañonazo, Atlético Tucumán, Unión, Bolívar, Hipódromo y Comunicaciones por nombrar a los más importantes de aquellos tiempos.
Algunos más cercanos en el tiempo como San Benito, Villa Raquel o el propio Cambá Cuá, reconocida por su barriada y recientes logros.
La historia cuenta que Sportivo Corrientes se llevó el primer torneo (jugado en 1921), la primera vez de Huracán fue en 1923, la de Talleres en 1926, Lipton en 1937 y Boca Unidos (fundado en 1927) tuvo que esperar hasta 1942 para festejar con un plantel histórico.
Siguiendo con los festejos estrenos en Primera A, llegarían los de Ferroviario (1949), Alvear (1950) y Mandiyú (1958).
Más acá en el tiempo, los títulos de Atlético Corrientes (1977, antes de fusionarse con Huracán), Atlético Tucumán (1979), Rivadavia (1987), Luz y Fuerza (1993), Hipódromo (1994), Quilmes (1998), Cambá Cuá (1999) y Robinson (2007).
O los dos casos más raros de la historial liguista, con Libertad (el más antiguo que existe) logrando su primer título en 1976 y Curupay (2011) festejando recién en el nuevo siglo a pesar de su historia.
En cuanto a las oportunidades de coronarse que tuvieron todos los clubes, Deportivo Mandiyú y Boca Unidos suman cada uno 34 campeonatos, seguido por Huracán con 24, Ferroviario con 22 y Lipton con 16. Mucha historia para una entidad que llega al centenario sumergido en las consecuencias obvias de la pandemia, que no dejó competir en este 2020, además de los continuos problemas económicos e institucionales de sus clubes.
Con el sueño eterno de un estadio único y liguista
La Liga Correntina de Fútbol cumple 100 años y miles de dolores de cabeza por tener un estadio sede. Por conocer y tener, además de su casa, el lugar en el cual sus representantes pueden ser locales, como ocurre con otras ligas (caso más cercano en Formosa). No es una condición reglamentaria pero si una necesidad que siempre ocupó a los dirigentes. Decir que muchos clubes transitaron su historial sin tener cancha, sería algo cierto pero en detrimento de aquellos que con los años supieron albergar sus sueños en algún terreno.
La historia indica que en su fundación, la Liga Correntina contaba con dos escenarios, el field “San Martín” (hoy en los terrenos del ex Hipódromo) y la plaza la Cruz (frente a la iglesia).
Años después llegaría el famoso e histórico “Field Ferré” (manzana en la que hoy se encuentra el Hospital Escuela) junto a escenarios como los de Huracán Corrientes (primero en el field Baibiene, barrio Ferré, antes del predio en Berón de Astrada), los de Libertad, Sportivo, Alvear, Boca Unidos, Lipton, Ferroviario, Rivadavia y aquellos que ya no están y alquilaron por años como Atlético Tucumán, Unión y los más recientes y conocidos Deportivo Mandiyú y Cambá Cuá.
“Field Ferré” será recordado por sus partidos entre las décadas del 30 y el 50. Quizás el más recordado será ante San Lorenzo, cuando los ocho mil lugares estuvieron colmados. Incluso la avenida 3 de Abril tenía un pavimento estrecho y con arboleda a los costados, en el que muchos se trepaban para poder ver el partido. Allí estuvo presente el “terceto de oro” (foto) integrado por Farro, Pontoni y Martino (tío del “Tata”).
Es más larga la historia pero todavía aparece como una cuenta pendiente la de tener un estadio propio para que la Liga Correntina pueda sentirse local.
Un 2020 en el que hubo cuestionamientos y varias desmentidas
El fútbol correntino no pudo con la pandemia en este 2020. Todo indica que hasta la temporada venidera no podrá rodar la pelota en forma oficial en Corrientes. Por eso este presente quizás profundiza aún más los problemas que arrastraban los clubes desde mucho antes.
Sin fútbol y clubes sin vida, todo se hace más difícil. En la Liga Correntina parece estar todo parado, sin horizonte ni respuestas, salvo a los clubes que por ahora esperan alguna definición para volver a entrenarse y que tienen representación federal, como los casos de Boca Unidos (Federal A) y Ferroviario (Regional Amateur).
En cuanto al seno liguista (con sede cerrada por estas semanas), Juan Carlos Espinoza seguirá como presidente por un período más y eso lo pudo confirmar en declaraciones radiales, días atrás.
Fue en el programa de radio Eventos & Marcas, en el que Espinoza explicó: “A raíz de las restricciones que había por la pandemia del coronavirus, Personas Jurídicas sacó una disposición informando que las asambleas que estaban previstas quedaban en suspenso hasta que la oficina vuelva a trabajar normalmente. A partir del mes de julio, comencé a manejarme con los presidentes de los clubes, ya que el Consejo Directivo no se podía reunir para sesionar dada la cantidad de miembros que tiene. Por eso, primero hicimos una reunión con las autoridades de primera división A y, después, con los del ascenso, y ellos estuvieron de acuerdo en fijar la fecha de asamblea para el 3 de agosto”.
Estos meses hubo algunos cuestionamientos y varias desmentidas, una de ellas fue la del actual presidente sobre las apreciaciones vertidas por Gustavo López (expresidente liguista y actual delegado), quien cuestionó la convocatoria a una asamblea en el mes de marzo y puso en tela de juicio la validez del acto administrativo realizado recientemente.
Pero según se supo, todo lo actuado por la Liga Correntina aguardó los tiempos y las formas administrativas que exige la Inspección General de Personas Jurídicas.
Espinoza señaló que hace un par de semanas se le dio continuidad a la asamblea iniciada en marzo y se lo ungió como presidente una vez más por otro período.
Aclaró además que “se comunicó por nota a Personas Jurídicas, y se realizó la asamblea con todas las medidas de distanciamiento que indica el protocolo sanitario. Se aprobó la memoria y balance, y como se había presentado una sola lista, quedó proclamada. Toda la documentación ya fue presentada, y esperamos en los próximos días su aprobación”.
Fuente: Mariano Blanco, diario Época.




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