La alegría de ser puntero le duró una semana. Crucero del Norte aprovechó un descuido defensivo y se quedó con el triunfo. San Martín, en cambio, perdió porque volvió a mostrar una alarmante falta de ideas futbolísticas.
El 1 a 0 premia el oportunismo que tuvo Gabriel Mosevich para establecer la mínima diferencia, en un partido chato que se jugó con muy poco público. El «santo» también pagó caro haber jugado con 10 hombres durante más de un tiempo por la expulsión de Germán Medina. Esa diferencia numérica lo ayudó muchísimo al «colectivero» a manejar la pelota para llegar con algo de peligro al arco de Diego Pave. Y justamente fue el arquero el que se transformó en héroe al detener todos los intentos Gonzalo del Bono y Fernando Zampedri, entre otros.
En los últimos 45 minutos, los dos equipos se las ingeniaron para que los 1.500 espectadores que se llegaron al estadio misionero terminaran reprochándose haber perdido una hermosa tarde para pasarla en familia.
A ninguno de los dos equipos se le cayó una idea futbolística que permitiera despertar del letargo a un encuentro que le sobró el complemento. Cuando San Martín consideró que Crucero del Norte no tenía los argumentos para ganar, Pedro Monzón ordenó los ingresos de Lucas Rodríguez y Maximiliano Martínez para asegurarse ese punto que lo ayudaría a estar arriba en la tabla.
Pero no contaba que sobre los 35 minutos, entre tres jugadores de San Martín, Pablo Motta sacó en centro que cayó en el segundo palo, justo para la cabeza de Mosevich, que con un cabezazo de pique al suelo, y ante la desesperada intervención de Pave, estableció lo que sería la diferencia definitiva.
Un merecido castigo para la apatía que mostró un San Martín que debe empezar a preocuparse por la falta de fútbol y que se vio superado en el marcador por un rival que terminó celebrando un triunfo por el que poco había hecho.
Fuente: Miguel Décima, la Gaceta.



Comentarios recientes