Ante Guaraní, San Martín con un equipo alternativo

Gustavo Balvorín marcó 13 de los 27 goles de San Martín (Foto La Gaceta)

Gustavo Balvorín marcó 13 de los 27 goles de San Martín (Foto La Gaceta)

El primer paso está dado. San Martín logró la clasificación al undecagonal final y podrá tomarse su tiempo para delinear el plan con el que intentará lograr el ascenso.
Pero antes de comenzar su expedición por la etapa decisiva del Argentino A, debe cumplir dos trámites impostergables. Uno bravo, el otro solo por compromiso. Viajará hasta Misiones para jugar contra Guaraní, la última fecha de la primera fase, mientras que el miércoles 6 tiene el duelo contra Atlético, por Copa Argentina.
Contra Guaraní, Carlos Roldán utilizaría equipo alternativo para cuidar sus soldados notables, de cara al duelo con el archi-enemigo. Además, teniendo en cuenta que no importa el puesto en que se clasifique ya que en la ronda final todos arrancan de cero, aprovechará para seguir moldeando a gusto y placer a su equipo.
Cuando llegó Carlos Roldán a San Martín pidió que su equipo tenga la pelota, la traslade de manera segura, que roten y que abran la cancha. Y ayer, San Martín hizo todo eso. Sobre todo en el primer tiempo cuando llegaron dos goles con los que derrotó 3 a 0 a Racing de Córdoba en La Ciudadela y se clasificó a la fase final. La obediencia en este caso trajo sus frutos en la ofensiva. El primer gol fue mágicamente concebido por Nicolás Roldán, Juan Chanquía, Roldán -otra vez-, Esteban Goicoechea, Balvorín y por último Goicoechea, que hizo la de Claudio Caniggia eludió al arquero (pero para adentro) y marcó el primero. Toques, toques y más toques, parte de la receta con la que Roldán ha levantado el equipo hasta ponerlo en la posición de jugar la última fecha como un mero trámite.
Luego de esa pieza colectiva, el «santo» se quedó, quizás algo relajado tras saber que lo más difícil estaba hecho ante un equipo que no iba a salir jugando de tu a tu pese a no tener nada que perder (no clasificará a la siguiente fase). Así llegaron las primeras situaciones para los cordobeses en las que apareció el reemplazante de Juan Carrera: Gonzalo Ojeda. El pibe respondió con seguridad en la mayoría de sus intervenciones y casi que hizo olvidar al que venía siendo el arquero titular.
Y justo cuando Racing había sacado la cabeza del ahogo en el que había sido sometido en los primeros minutos, San Martín se tranquilizó y puso el segundo. Balvorín, sacó toda su chapa de goleador, hizo la personal y luego de una enredadera de piernas al mejor estilo demonio de Tasmania, la pelota salió despedida servida para el goleador que definió despacito a un costado. Gol y clasificación.
En el segundo tiempo, San Martín se volvió a quedar. Una de las falencias que debe corregir el equipo. Aún en esas condiciones, Balvorín aumentó su cuenta así como la del «santo» que no brilló y quizás no haya merecido tanta diferencia pero que con las órdenes de Roldán, anda derechito y ya piensa en el clásico.

Fuente: La Gaceta.

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