En algunas prácticas, por necesidad o debido a pruebas varias, ocupó esa franja.

Jugará unos metros más atrás que de costumbre. Pero él no se hace mucho problema. «Todo sea por el bien del equipo», dice Martín Seri que jugará como lateral por derecho debido a la expulsión de Facundo Rivero.
El rubio no es un improvisado en esa función. A pesar de no ser un lateral natural, ya se desempeñó en esa posición. En algunas prácticas, por necesidad o debido a pruebas varias, ocupó la franja derecha de la defensa. «Incluso en el partido contra Central Córdoba de Santiago del Estero, durante la pretemporada, jugué un tiempo en esa posición», asiente el volante hoy devenido en defensor.
Pero su momento cumbre fue el pasado domingo, en Gualeguaychú. En el arranque del complemento y tras la expulsión de «Facu», Seri salió a copar la parada para darle una mano al equipo. Habló con Juan Amador Sánchez y le dijo que podía bajar para rearmar la línea de cuatro.
«Fue consensuado. La idea que tenía Amador era que el equipo no sienta la inferioridad numérica; por eso ocupé ese puesto. Me sentí cómodo y ahora tendré la misión de hacerlo desde el arranque», ríe el volante que piensa que el espíritu que San Martín mostró en Entre Ríos es el camino a seguir. «Así debemos hacerlo siempre. Cuando nos quedamos con 10 contra Juventud, todos redoblamos los esfuerzos. Albano (Becica) se tiró por derecha y el ‘Ratón’ también colaboró en la marca. Así se hace más fácil».
Pero el triunfo de hace seis días parece haber quedado lejano en el tiempo para un grupo con más hambre de gloria. Lo pasado, pisado; dicen en La Ciudadela. Ahora es el momento de dar otro paso más en el largo camino hacia la tierra prometida.
«El domingo debemos ratificar todo lo bueno que hicimos en Gualeguaychú», dice el rosarino antes de tirar la clave para salir victorioso del duelo contra Guaraní. «Debemos tener mucha paciencia. Si nos obsesionamos con marcar rápidamente, y las cosas no nos salen bien, vamos a desesperarnos. Hay que estar tranquilos y buscar la manera de herir al rival».
Seri deja la vida en cada pelota y quiere lo mejor para el equipo. Y no sólo de la boca para afuera: lo demuestra resignando hasta su posición natural. El ahora lateral solo piensa en hacerse fuerte como local para que todo sea perfecto y el equipo comience a ganar protagonismo. Que así sea.
Fuente: La Gaceta.



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