El equipo tucumano estuvo pasado de revoluciones, y sólo por Fabricio Lenci consiguió empatar.
La tribuna hace lo suyo con las pulsaciones a mil. Y San Martín igual. No se relaja y por eso todo le cuesta. Va, va y choca el equipo, justo contra un Juventud Unida que no se achica para nada. Todo eso le jugó en contra al equipo, que cual embrujado, volvió a dejar pasar una chance vital en La Ciudadela. Aunque el 2 a 2 haya tenido sus motivos.
Fue ansiedad pura el “santo”, que jugó pasado de revoluciones. Dos pases seguidos fueron una aguja en un pajar, porque ni con el correr de los minutos alguien paró la pelota. Como siempre, al equipo le costó despegarse de tremendo entorno, hasta que Martín Seri supo volver oro toda esa errante celeridad. En quinta, el volante recuperó en el medio y así se mandó. De atrás lo corrió César More, con la misma marcha, y el ex Newell’s entendió el pase cantado. “Flecha” hizo lo suyo y desde adentro del área mandó el centro atrás. La bocha recorrió toda la línea, como esperándolo a él, un Fabricio Lenci que puso el pie justo para darle un respiro a la Ciudadela. Uf… Con su gol, el que por fin festejó con la hinchada, el 9 calmó a las fieras y la historia fue la de una fiesta.
Fuente: La Gaceta.



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