A 72 horas del partido inaugural de la temporada del Federal A, Mandiyú aún no sabe dónde jugará. El estadio principal, el de Huracán Corrientes, no fue aprobado por el COPROSEDE y la posibilidad de recibir a Crucero del Norte en cancha de Ferroviario es factible.
La historia se repite una vez más, como en cada inicio de los certámenes que son organizados por el Consejo Federal y en el que los clubes capitalinos se ven obligados a rendirse a los pies de quien maneja los hilos (y la plata) que ingresa en el Club Huracán Corrientes, como es el caso de Gustavo Méndez, el hombre que recauda para la corona, la propia y que saca su mayor provecho cuando uno u otro equipo debe tomar parte de los certámenes nacionales.
Lo padeció Boca Unidos en su momento, luego fueron Textil Mandiyú, Curupay y Ferroviario. Después fue el turno del Deportivo Mandiyú, que también debió rendirse a las exigencias de este señor. Todos en su medida aportaron para que Méndez recolecte para pagar una deuda que parece ser impagable, porque ya lleva muchos años juntando plata a costa de estos clubes, y si a ello le sumamos las muy buenas facturaciones por el alquiler del estadio para cada uno de los recitales que allí se realizaron, se podría decir que con creces los reclamos del director técnico Humberto Zuccarrelli deberían estar cubiertos.
Pero dicen que la deuda sigue impaga y que este señor aún tiene potestad para ser quien disponga cuánto pretende por arrendar el estadio a quien lo necesite.
Hoy es Deportivo Mandiyú el que necesita ocupar la cancha fue construida y es mantenida con el dinero del pueblo. Pero el “albo” se encuentra con que la inflación le llegó al alquiler.
De aquellos 12.000 o 15.000 pesos que pedían una temporada atrás, sin escala se pasó a $120.000 por mes, o sea $60.000 por partido.
Se podría decir que no estaría mal que se cobre un arancel, quizás no tan elevado como el que piden. Pero lo bueno sería que algo de lo que ingresa vaya a parar en mejoras para Huracán Corrientes, que no todo termine en el bolsillo de un señor para saldar una deuda que nadie sabe a ciencia cierta a cuánto asciende, como lo es el embargo hecho en su oportunidad allá a mediados de la década del 90 por Zuccarelli cuando logró llevar al “azulgrana” a Primera división.
Pero ayer las autoridades del COPROSEDE (Comité Provincial de Seguridad Deportiva) visitaron el estadio de Huracán Corrientes para librar la correspondiente habilitación para que este domingo Mandiyú juegue allí de local ante Crucero del Norte por la primera fecha del torneo Federal A.
Pero tal habilitación no hubo, se encontraron una serie de irregularidades que hacen hoy imposible que allí se pueda jugar dicho partido.
Entre las falencias encontradas está la falta de agua en los baños de un sector de tribunas, como también hay roturas en parte del alambrado perimetral y abundante escombro en el sector que da a la escuela Industrial.
Nada irreparable, pero los tiempos apremian a la gente de Mandiyú que ya comenzó a pensar en la posibilidad de trasladar la localía para este partido frente a Crucero del Norte, a la cancha de Ferroviario, que fue inscripta como alternativa.
En síntesis, una historia repetida, pero que por repetida no deja de llamar la atención y volver a preguntarse qué se hace con el dinero que durante todos estos años ingresó a las arcas del club.
Fuente: diario Época.




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