Se acabaron las palabras: juegan Crucero-Guaraní

Se acabaron las palabras: juegan Crucero-GuaraníLuego de la gran fiesta que se vivió el pasado 30 de septiembre de Villa Sarita, el clásico moderno del fútbol misionero se trasladará este miércoles a Santa Inés.
A partir de las 21, con el arbitraje del santafesino Guillermo González y en el marco de la 12ª fecha del torneo Federal A, Crucero del Norte y Guaraní Antonio Franco protagonizarán una nueva edición -en este caso la 24ª- del gran duelo futbolístico de la tierra colorada de la última década.
Sin dudas será un encuentro de opuestos. De un lado estará el Colectivero, que ganó 10 de los últimos 12 puntos en juego y que se encuentra en zona de clasificación a la Segunda Fase del campeonato.
Del otro estará el conjunto franjeado, que apenas cosechó dos de los últimos 15 puntos y que actualmente ocupa no sólo el fondo de la zona 4, sino también el último lugar de la clasificación general de los 39 equipos que disputan el actual torneo.
No obstante, y más allá del presente de uno y otro, Crucero y Guaraní demostraron a lo largo de la historia que los clásicos son partidos aparte y que no siempre gana el que llega mejor en el torneo, sino aquel que mejor hace las cosas el día del partido.

El Colectivero, que no pudo terminar su partido ante Chaco For Ever el último viernes (empataban 0-0 y se suspendió a los 33’ del primer tiempo luego de que un proyectil impactara en la humanidad del arquero Matías Cano), buscará un triunfo que le permita mantenerse entre los mejores cuatro del grupo, mientras que la Franja, que viene de rescatar un punto importante ante el líder Sarmiento de Resistencia, tratará de sumar de a tres para acercarse a Deportivo Mandiyú y San Jorge de Tucumán, que le llevan cuatro puntos de ventaja.

Levantar en casa
Crucero, que en la primera ronda se llevó el clásico por 1-0 (gol de Roberto Tucker a poco del final), sabe que su gran cuenta pendiente es demostrar en Santa Inés mucho de lo bueno que demuestra cada vez que juega de visitante. En este sentido, el Chulo Rivoira insistirá en un 4-4-2 flexible, con Marinucci jugando por todo el frente de ataque y con Cardozo como referencia de área. Además, será el primer clásico para el capitán Lucas Oviedo, quien no pudo estar en la primera ronda por una suspensión y hoy será de la partida junto al paraguayo José Vera, mientras que Bruno y Sotelo jugarían por los carriles.
En la Franja, en tanto, se producirá la vuelta a la titularidad de Diego Caballero y Leandro Ferreira, quienes dejaron atrás sus respectivas lesiones, en lugar de Guido Da Silva y Hernán Galarza en el ataque.
Pico Salinas está buscando darle su identidad al equipo y por eso el resto del once inicial que jugará esta noche será el mismo que viene de igualar sin goles ante el líder Sarmiento.
Los de Villa Sarita se ilusionan con lograr un triunfo fuera de casa como ante Mandiyú en Corrientes, que es hasta ahora la única victoria que tienen los posadeños en el campeonato.

Encontrar equilibrio de local, la cuenta a saldar
En las primeras 11 fechas del torneo, Crucero demostró ser un equipo con ambiciones. Tanto de local como de visitante el Chulo Rivoira intentó darle al equipo la misma dinámica e intensidad. Pero los números, más allá de los rendimientos, dejan ver que al equipo le cuesta ser equilibrado cuando juega en el Andrés Guacurarí.Se acabaron las palabras: juegan Crucero-Guaraní
En los cinco partidos en los que fue local (Chaco For Ever, Gimnasia y Tiro, Sarmiento de Resistencia, Juventud Antoniana y Mandiyú), el Colectivero mostró decisión y determinación para buscar el arco rival, pero durante varios minutos del partido el equipo quedó descompensado y el rival, con muy poco, encontró los espacios y facturó de contra. Esto se vio sobre todo frente a Gimnasia y Tiro y Sarmiento.
En contraposición, cada vez que juega de visitante, Crucero mantiene su idea ofensiva pero nunca arriesga mucho más de lo necesario. Y mal no le está yendo, con un registro de tres triunfos y dos empates, con el plus de no haber recibido goles en esa condición.
En ese desequilibrio radica justamente el principal déficit del Colectivero, que muchas veces, en su afán de querer llevarse a su rival por delante en el Andrés Guacurarí, descuida su juego defensivo y queda mal parado en los relevos.
Por lo demás, Crucero dio sobradas muestras de que tiene argumentos y variables que le permiten llegar con claridad al arco de enfrente.
El Chulo, entusiasta de jugar con un enganche definido, encontró en Crucero las piezas y los nombres para variar su filosofía y jugar con un 4-4-2 flexible y vertical. Flexible porque los dos carrileros, hombres de buen pie, pueden intercambiar posiciones sin que se resienta el andamiaje colectivo, y vertical porque se trata de futbolistas rápidos que buscan juego asociado y pisan reiteradamente el área contraria.
La movilidad de Leonardo Marinucci por todo el frente
de ataque, la capacidad de Tacuarita Cardozo para aguantar y descargar y el vértigo que le imprimen por
las bandas Bruno y Dujaut (y en menor medida Sotelo) son las principales armas sobre las que se apoya su ofensiva.

Por Gustavo Hollmann.

El momento justo para dar el batacazo
Se dice que los clásicos escapan al contexto de lo que viene haciendo un equipo o del momento que está pasando. Que están ‘aparte’ y que ‘ no importa cómo se llega’.Se acabaron las palabras: juegan Crucero-Guaraní
Pero no se puede evitar repasar la delicada situación en la que está Guaraní. El cambio de entrenador, los pobres cinco puntos en la tabla de posiciones y, como si fuera poco, las lesiones.
El clásico ante Crucero no podría caer en un peor momento, pero esta es también la causa por la que podría ser un nuevo punto de partida para los de Villa Sarita.
Un buen resultado en Santa Inés, sumado al punto logrado el fin de semana ante el líder Sarmiento, sacaría a los de Pico Salinas del pozo psicológico.
Un mal resultado fuera de casa dejaría a los franjeados hundidos en el fondo de la tabla y con más dudas que certezas de cara a lo que se viene para fin de año.
Por eso el entrenador de la Franja buscará que su equipo mantenga el orden que mostró en el último partido. La idea será armarse de atrás para adelante y a partir de la solidez defensiva buscar generar juego y lastimar en ataque.
Pico Salinas tendrá, una vez más, que recurrir a los menos experimentados en algunos puestos para un partido clave y que tendrá mucho desgaste emocional dentro del campo de juego, más allá de lo físico.
El punto a favor para los más chicos será que tendrán la oportunidad de romper la lógica y empezar a hacerse importantes en el equipo.
La parte negativa pasa también por ese lado: la poca cantidad de partidos de esta clase que tienen varios futbolistas franjeados, ante un rival que tiene en su plantel a muchos experimentados.
Los de Villa Sarita deberán dejar todo lo pasado atrás y empezar a armarse un futuro mejor, porque el 2018 ya aparece en el horizonte con
un panorama complicado.
Guaraní definirá desde hoy si ingresará en la Reválida como uno de los peores equipos o si tendrá un pequeño colchón y podrá olvidarse rápidamente del descenso.
Los clásicos no tienen mejores o peores momentos para caer y por eso la Franja quiere dar el batacazo.

Por Diego Vain.

Fuente: El Territorio.

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