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Julio Koropeski: “Los tiempos de gloria volverán”

El fundador del club Crucero del Norte y expresidente que condujo al equipo misionero desde la Liga Posadeña hasta la Primera División, reapareció en una entrevista vía Instagram y repasó los 17 años de vida de la institución de Santa Inés.
Los comienzos, la grama bahiana, los ascensos, su relación con Julio Grondona, el partido de River en Chaco, la noche del 38 a 38 fueron algunos de los temas en casi dos horas de entrevista. ¿Vuelve a la presidencia?

Y un día volvió Julio Koropeski, socio fundador del club Crucero del Norte y seguramente el dirigente más importante en la historia del fútbol misionero. Artífice del inédito récord de recorrer el largo camino del ascenso en el fútbol argentino y en poco más de 11 años, llegar a la Primera División A, desde la Liga Posadeña de Fútbol. Tras varios años dedicado casi exclusivamente a su actividad empresarial y radicado en Paraguay, decidió romper el silencio y hablar de los 17 años de vida y los cuatro ascensos que consiguió El Colectivero. Eligió el Instagram del club Crucero del Norte y en casi dos horas de charla, respondió sobre todos los temas que el socio, el hincha y el fanático del fútbol siempre quiso saber. “Estoy muy feliz con el reencuentro con el mundo colectivero”, fue su primera frase.

Relajando, por momentos emocionado y locuaz para detallar diversas anécdotas de los orígenes del club y el inédito paso por la primera división, arrancó haciendo una mención del momento que le toca vivir en el contexto de pandemia. “Nuestro rubro está muy afectado debido a que nuestra principal actividad es el transporte y la hotelería. Es lo que nos toca a vivir al mundo entero con la pandemia. La cuarentena hace que se cambie el humor y la gente se ponga impaciente, tenemos que ser prudentes en todo porque es una situación muy comprometida, pero creo que estamos en los tramos finales y esperemos que para cuando llegue la primavera, todo empiece a cambiar”.

Su vínculo con el deporte
En el primer tramo de la nota, Koropeski recordó que “en el año 85-86 comenzamos a participar en la Asociación Posadeña de fútbol de salón. Hemos llegado a ser campeones nacionales con Crucero y el último logro fue el subcampeonato en el Sudamericano que se realizó en Posadas, perdiendo la final contra Rubio Ñu de Paraguay que venía de ser cinco veces campeón del mundo”.

– ¿Cuándo nació la idea de fundar un club y armar un equipo de fútbol 11?
Hice inferiores en Guaraní Antonio Franco y la pasión por el fútbol siempre estuvo. Pensé en el gerenciamiento de algún club, pero finalmente decidimos crear nuestro propio club. Eso fue a mi regreso a Misiones a fines de 1999 porque yo en ese tiempo vivía en Buenos Aires. Un día mientras entrenaba con el profe Leandro Castelli en una plazoleta de Miguel Lanús le dije que me había decidido por armar un club y entrar en AFA.

-¿Y por qué dijiste antes del primer partido en la Liga Posadeña de Fútbol que el objetivo con el club era llegar al Nacional B en diez años?
Porque estaba convencido de que en 10 años podíamos llegar al Nacional B. Es algo que yo me había propuesto conseguir.

¿Cuándo nació esa rivalidad tan especial con Guaraní?
– En el segundo torneo en la Liga Posadeña comenzó la rivalidad con Guaraní. Para ese campeonato pudimos incorporar a jugadores que habían participado en Candelaria en el Argentino A como Caffa, Giovenale, Dardo Romero y otros. Jugamos las finales contra Guaraní. El primer partido perdimos 1 a 0. La revancha en Candelaria lo ganamos en el último minuto y la tercera final en cancha de Brown fuimos campeones por penales y clasificamos al torneo del Interior.

En otro tramo de la entrevista vía Instagram, Koropeski explicó que mientras Crucero participaba en el torneo del Interior 2004-2005, se construía la sede del club y el Estadio, “porque para que este proyecto perdure en el tiempo y se consolide, debíamos construir nuestra propia casa. Elegimos un lugar que no tenía camino, no había luz. Primero compramos cuatro hectáreas y luego se sumaron siete hectáreas más”.

Hablar del Estadio remitía automáticamente a la famosa grama bahiana, el pasto que eligió Crucero para cubrir toda su cancha y que provocó diversos comentarios e incluso quejas del universo del fútbol argentino. “Daniel Raschle es mi amigo personal y su mejor momento como futbolista fue cuando jugó en Cerro Porteño y me contaba que en esa época utilizaban la grama bahiana en la antigua Olla. El pasto era más alto al punto de que no se veían los botines. Y en el jardín de mi casa tenia ese césped y un día vino Daniel a casa, le pregunté si ese era el césped y me dijo que si y ahí empezamos nosotros a plantar ese pasto en la cancha”.

Los ascensos
El pasado 28 de junio se cumplieron 17 años del primer partido oficial del club Crucero del Norte en la Liga Posadeña de Fútbol, fecha instituida como la de la fundación de la institución. Desde entonces, El Colectivero consiguió 4 ascensos y si bien Koropeski recordó a cada uno de ellos de manera especial, puso énfasis en “la jugada magistral del Cuqui Márquez y el gol inolvidable de Pablo Motta. No terminaba nunca ese partido, fue el partido que más sufrí. Cuando terminó, fue un llanto sólo y fuimos a cumplir la promesa de ir hasta Itatí a agradecer a la Virgen e incluso, más aventurados todavía, decidimos entre todos los que estábamos mirando el partido, raparnos la cabeza y así sucedió”. Claramente se refería al ascenso desde el Argentino A al Nacional B, en la promoción ante Guillermo Brown de Puerto Madryn.

Koropeski sostiene que la mejor categoría para Crucero es la actual Primera Nacional. “A mí no me caben dudas de que Crucero en algún momento va a retornar a la Primera Nacional. Esto es cíclico en el fútbol siempre. Lo más importante es que hay un proyecto que va a continuar. Hay tiempo, hay momentos, siempre vamos a trabajar para estar lo más alto posible y el objetivo es volver a la mejor categoría de nuestro fútbol que para mí es la Primera Nacional”.

El desgaste
En septiembre de 2016 y con Crucero todavía en la segunda división del fútbol argentino (actualmente milita en el Federal A), Julio Koropeski decidió alejarse temporalmente de la conducción, tomarse una licencia del día a día, aunque siempre monitoreando cada paso. El motivo que lo llevó a tomar la decisión fue el desgaste de tantos años incansables de trabajo para llegar al objetivo. “El hincha común por ahí no sabe lo que es ponerse en la piel de un dirigente. Estaba 24 horas pendientes del club. Es histórico a nivel mundial que en tan pocos años un club haya llegado tan pronto a la Primera División”, consideró.

Mucho tuvo que ver en esa saturación, el paso por la máxima categoría del fútbol argentino, “que fue un regalo extra para lo que me había propuesto como proyecto. Fue el mejor momento de Crucero, en ese momento yo sentía que se había consolidado el proyecto y era un equipo casi invencible jugando de local”. Recordó tras el ascenso desde la B Nacional que “me daba miedo la Primera División por el centralismo que existe en nuestro fútbol, ese egoísmo para los del interior y todo se hacía cuesta arriba”. Y admitió que “yo no llegué a dimensionar lo que fue el ascenso a la Primera A”.

La localía en Chaco
El paso fugaz en Primera División tuvo una contra en la confección del fixture. Cuando El Colectivero se jugaba la Permanencia, en las últimas fechas tenía a los cinco grandes en fila, lo que terminó decretando el regreso a la B Nacional. Por entonces, Julio Koropeski decidió mudar la localía del partido ante River al estadio de Sarmiento de Resistencia y en la entrevista reafirmó que “No me arrepentí nunca de esa decisión. Fue uno de los momentos más difíciles para mí. El hincha de River de Misiones esperaba ese partido para ver y me cuestionaron muchísimo. Fui avasallado. Fueron días muy difíciles. Pero tenía un objetivo y era obtener una recaudación que nos ayudara a sostenernos económicamente. Hubiera sido muy lindo que se jugara en Santa Inés, pero sobraban los casos de clubes que después de jugar en Primera División casi desaparecieron. Lo económico era más importante y así lo entendí porque sirvió para financiar toda la temporada en Primera. Hasta hoy sostengo que es imposible para un equipo del interior del país, si no recibe ayuda oficial y lo hace en forma privada como lo hacíamos nosotros jugar en Primera. Es difícil porque en aquel momento no teníamos apoyo del gobierno provincial”.

La historia del 38 a 38
La era post Julio Grondona en el fútbol argentino, trajo aparejado una serie de vaivenes en la conducción de la AFA. Con el fallecimiento del histórico dirigente y el llamado a elecciones para presentar en sociedad al nuevo conductor, derivó en un escándalo de ribetes internacionales. Fue el 3 de diciembre de 2015 y Julio Koropeski participaba de la votación como dirigente de Primera División, entre las 75 instituciones habilitadas para emitir el sufragio.

Tras el desfile de dirigentes al cuarto oscuro, el conteo posterior arrojó un insólito empate 38 a 38, presuntamente por el doble voto de un asambleísta, al que se le pegaron las boletas cuando la introdujo en el sobre. La decisión fue volver a votar, pero en el predio de AFA en Ezeiza ya no estaba el representante misionero, que sufragó y abandonó raudamente el recinto, provocando un sinfín de comentarios y una historia no contada.

“Recién ahí dimensioné lo que se vive alrededor del fútbol”, dijo Koropeski. Y relató: “Yo ya había avisado a Luis Segura y a Marcelo Tinelli, los dos candidatos a la presidencia, de que yo votaba y me iba porque tenía un compromiso. Recién tiempo después se supo que yo volvía a Posadas y ya me esperaban mis amigos con la bicicleta para pedalear hasta Itatí. Yo apagué el teléfono y por intermedio de un colaborador me entero que se tenía que votar de nuevo. En el aeropuerto de San Fernando, desde donde salían los vuelos privados observé en un televisor lo que estaba pasando, incluso la Policía aeroportuaria cuando miró mi DNI me dijo que me estaban buscando porque hubo un empate en la votación. Pero subí al avión y regresé a Posadas”.

Koropeski, entusiasmado con la charla, contó además que, al llegar a Posadas, “salí del aeropuerto, me saqué el traje, me puse la calza de ciclista y salimos pedaleando rumbo a Itatí. No pensé la trascendencia que iba a tener eso. Recuerdo que apagué mi teléfono el 3 de diciembre y lo prendí el 5 de enero que es el día del cumpleaños de mi madre. No atendí a nadie. Me habían llamado hasta del programa de Susana Giménez, Intrusos, de todos lados”.

El ritual de Koropeski, que todos los años cumple la promesa de trasladarse hasta la Basílica de Itatí en bicicleta, provocó en el mundo del fútbol argentino, un sinfín de comentarios. “Dijeron que me llevé una valija de plata, que fue montado todo a propósito. Inventaron un montón de cosas. Nunca pensé que durante tantos días iba a estar mi nombre por los programas de TV de toda la Argentina. Se generaron un montón de dudas de por qué me fui. Fue muy desprolija aquella elección. Hubo un mal recuento de votos y a mí también me pasó porque cuando entré al cuarto oscuro, las boletas se pegaban. No creo que haya habido mala intención de nadie para que haya habido un empate. En la previa cada candidato hablaba de que ganaba por 20 votos, de que arrasaba. Nada de eso pasó. Todo lo que se dijo de mí, nada fue cierto”.

El Museo Julio Grondona
Semanas previas a que Crucero concretara el ascenso a la Primera División, el club presentó en su predio de Santa Inés, un museo donde exhibe trofeos y camisetas de todas las épocas, en modernas vitrinas ubicadas debajo del sector de plateas. Llamó la atención el nombre elegido para bautizar el museo, ya que se instituyó el nombre de Julio Grondona e incluso la hija del recordador dirigente, Liliana, llegó especialmente desde Buenos Aires para participar del homenaje. “Es un reconocimiento por todas las gestiones que hizo por mi familia cuando mi segunda hija, Martina, tuvo que nacer en los Estados Unidos. Nos ayudó mucho a partir de sus contactos médicos. Fue sin compromiso y siguió el tratamiento como si él hubiera sido el abuelo de mi hija que hoy tiene 8 años”.

El recorrido histórico que hizo Koropeski del club, desembocó nuevamente en el futuro, en lo que vendrá post pandemia. Mediante mensajes de algunos socios e hinchas, fue inevitable referirse si estaba de regreso en el club. “Yo creo que son ciclos. Cumplí un ciclo. Fue muy desgastante y durante todos esos años no teníamos descanso. Los teléfonos no paraban de sonar con esos llamados de representantes que parecían garrapatas”. Nuevamente volvió a mencionar el impacto que significó el tránsito por la máxima categoría del fútbol argentino. “El paso por primera división no lo disfruté, no fui ni siquiera a ver el partido contra mi equipo San Lorenzo. Fue una etapa desagradable. Lo más importante fue el ascenso y allí sentí que hasta acá llegué”.

Para el cierre dejó un mensaje contundente: “Este club no va morir, va a tener sus momentos de gloria nuevamente, pero todo tiene un proceso. A Crucero se lo maltrató mucho con el descenso de Primera a la B Nacional siendo que después de 30 años Crucero le devolvía a la provincia un lugar único que no lo pudimos sostener. Hubiera significado una hipoteca para el club seguir en Primera División”. Y remató: “Los tiempos de gloria van a volver, la historia se va a repetir. Hay que trabajar”.

Fuente: MOL.

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