Si tuviésemos que hablar en términos médicos, diríamos que “el paciente ha evidenciado una leve mejoría pero su cuadro es todavía estable”. Así se podría calificar el hoy de Mandiyú, mejoró pero todavía sigue en “terapia intensiva”. Mejoró en términos comparativos a como estaba siete días atrás cuando salió del estadio de Huracán Corrientes con “respirador artificial”, dando claras muestras de un cuadro de situación grave, a tal punto que se creyó que sería difícil ver en tan poco una evolución.
Evolución hubo, pero usted dirá “se perdió”. Es cierto, pero el enfermo terminal que parecía ser después de For Ever, ayer ante Guaraní Antonio Franco experimentó una considerable mejoría. Jugó un primer tiempo a buen nivel, se cayó en el segundo y allí su rival aprovechó para quedarse con los tres puntos.
Pero en esta victoria Guaraní tuvo un aliado y a la vez Mandiyú un enemigo, y ese fue el árbitro formoseño Roberto Ríos, quien cuando moría el primer tiempo le regaló un penal al conjunto local para que no se vaya al descanso en desventaja. Después, en el segundo tiempo, convalidó el gol de Velázquez que dejaron muchas dudas sobre su posición.
Esto, más algunas otras cosas que fueron sucediendo a lo largo de partido, hicieron que la balanza se termine inclinando definitivamente a favor del local.
Y como consecuencia de ello el rendimiento de Mandiyú fue en decadencia. Como si los jugadores hubiesen interpretado el mensaje de que en esta tarde de domingo “Día de la Madre”, Guaraní preparó la fiesta para irse victorioso.
Mandiyú tuvo un primer tiempo de alto vuelo, practicando un fútbol que nunca antes se lo había visto, lo que termina dándole la derecha al entrenador con las variantes que llevó a cabo. Sólido en todas sus líneas y con una sociedad Fabián Balmaceda – Juan Carlos Girón, que fue un verdadero dolor de cabeza para la última línea del conjunto “franjeado”.
Apenas iban un par de minutos cuando Girón exigió al arquero Gonzalo Ponzio; segundos después sería Balmaceda el que haría revolcarse nuevamente al uno de Guaraní para tratar de mantener su valla en cero.
Pero de tanto ir e ir, el gol de Mandiyú estaba al caer, y llegó a los 9 minutos, en una jugada que nació con un desborde de Diego Ramírez por la derecha, tocando para Balmaceda y éste que le pone el pase al vacío para la entrada en diagonal a espaldas de los centrales de Girón, que definió con un remate suave y esquinado que hizo estéril la volada de Ponzio.
Mandiyú en 9 minutos estaba en ventaja y justificaba plenamente, y pudo haber aumentado en un par de jugadas claras que se dieron en los minutos siguientes, y en todas estuvo Girón como protagonista. En la primera Ponzio le tapó lo que fue casi un mano a mano luego de que el delantero recibiera solo dentro del área chica un centro de Cristian León; después fue el palo el que le negó su segundo gol, en una jugada que nació en los pies de Jorge Cardozo, que arrancó solo casi desde mitad de cancha y ante la salida de Ponzio tocó muy largo y le quedó el balón para tirar el centro que Girón terminó cabeceando y el balón dando en la base del arco del elenco misionero.
Mandiyú hacía los meritos suficientes como para irse al descanso con una clara ventaja, pero no podía cristalizar todo lo que generaba, que no era poco, porque a lo mencionado hay que sumarle un mano a mano de Cardozo frente a Ponzio que el delantero paraguayo no le pudo dar bien y el balón salió desviado.
En los 45 minutos iniciales, sin contar lo que luego adicionó el árbitro, Guaraní sólo generó una aproximación al arco defendido todavía por Ariel Ramírez, y fue un cabezazo de Pedro Velázquez que se fue apenas desviado y que tuvo riesgo más por la desinteligencia entre Ramírez y Miguel Silvero, que por propios méritos del delantero local.
Después vendrían los minutos adicionados por el árbitro Roberto Ríos, que no son motivo de discusión alguna, dado que el partido estuvo interrumpido varias veces, primero por sendos golpes contra la humanidad de Girón y luego como consecuencia del mismo choque entre Ariel Ramírez y Silvero que derivaron en la salida del arquero y el ingreso de Mauricio Agnello .
Y en esos minutos adicionales en los que Ríos “compró”, o bien le “regaló” el penal a Guaraní. En una que nació por la izquierda, Marcelo Long intentando desbordar la marca de Silvero y el talentoso volante de Guaraní, cuando sintió el contacto con el defensor de Mandiyú “se tiró a la pileta” y el juez, tras unos segundos de duda y ante el reclamo de la parcialidad local, terminó marcando el punto del penal.
La pena la transformó en gol Cristian Gutiérrez y concretada la igualdad, cayó el telón de la primera parte.
En el segundo tiempo, los roles se invirtieron, fue Guaraní el que salió a llevárselo por delante a Mandiyú, que perdió el control de la pelota que había tenido en los 45 minutos iniciales, Balmaceda ya no fue el eje conductor del equipo, como si hubiese sentido el trajín de lo hecho en la primera parte, entonces aparecieron en escena Alejandro Enrique y Marcelo Long, los hombres desequilibrantes que tiene Guaraní, para monopolizar el manejo del balón.
Y fueron casi 15 minutos en los que Mandiyú se mostró como perdido en la cancha y Guaraní golpeaba por un lado y por el otro, hasta que de los pies de Long partió un pelotazo cruzado de derecha a izquierda que encontró a Velázquez libre de marca para sacar el remate que hizo en vano la volada de Agnello.
En esta jugada volvieron a nacer las dudas sobre la labor del árbitro Roberto Ríos, porque fueron muchas las voces, y no todas del lado correntino, que indicaron que el delantero de Guaraní al momento de recibir el balón estaba en posición adelantada, pero ni el juez ni su colaborador tomaron nota de ello.
Así, con poco, y casi sin merecerlo Guaraní se puso en ventaja y Mandiyú volvió a ser aquel equipo sin ideas como para golpear el arco de enfrente. Se repitió en centros y desperdició varios tiros libres desde buena posición.
Al final, “el paciente tuvo una recaída”‘ diría un médico, pero la evolución que experimentó anteriormente dan indicios de que puede salir de este difícil momento.
Por lo expuesto hoy en los primeros 45 minutos, se puede decir que el crédito a este equipo y cuerpo técnico, no se le puede sacar, hay signos de mejoría y además, esperar que una vez la suerte esté de su lado, que esas pelotas que dan en los palos, algo que ya sucedió anteriormente frente a Juventud Unida, comiencen a entrar y la historia puede empezar a cambiar, y entonces también podremos decir que el paciente está fuera de peligro.
Lo de ayer fue un buen indicio, a pesar de que se perdió, ahora viene San Jorge y con ello se cierra la primera parte de este Apertura.
Fuente: diario Época.



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