El calor ayer en Resistencia fue insoportable. Y no es una frase hecha, la verdad es que con 49 grados de sensación térmica no se podía hacer actividad alguna, mucho menos jugar al fútbol y bajo el pleno rayo del sol.
Por eso fue comprensible ver el cuadro de descompostura que acusaron algunos jugadores tanto de For Ever como de Mandiyú, que ayer disputaron un insalubre partido programado por el Consejo Federal, correspondiente a la 12º fecha del Argentino B.
Más que insalubre, hay que decir que fue inhumano permitir que, con semejante temperatura, se juegue este clásico regional. Fernando Escobar, el número 2 del local fue el que más sintió el golpe de calor, ya que tuvo que salir en ambulancia del estadio pues no podía ni siquiera mantenerse en pie. Raúl Maldonado, el delantero de Mandiyú, también se descompensó. Sus compañeros y cuerpo técnico “algodonero” no sabían más qué hacer para que el cordobés se recupere. Las camisetas valieron como ventilador manual, pero la realidad es que Maldonado necesitaba mínimo dos pulmones más para que el alma le vuelva al cuerpo.
El atacante del equipo correntino finalmente pudo volver a entrar a la cancha, no así el defensor chaqueño.
Estaban literalmente en el horno. La temperatura extrema hace que se replanteen las cosas…¿Vale la pena arriesgar la vida o la salud de los jugadores? ¿Qué hace falta para que se busquen los mecanismos para evitar exponer de esta manera a los futbolistas? ¿Estarán esperando alguna pérdida irreparable para hacerse cargo? Con la resolución de no jugar partidos antes de las 17 no se soluciona el tema del calor, hay que iluminar las canchas, en fin, arbitrar las medidas necesarias.
Habrá que repensarlo seriamente, porque cuando algo suceda, ya será demasiado tarde.
Fuente: diario Época.




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