Si la mayoría de los actores reconoció, después del partido de ayer, que la derrota en la ida prácticamente sentenció las chances de ingresar al selecto grupo de los diez mejores, no hay demasiado que agregar. El técnico y los futbolistas que realizaron el análisis coincidieron en que el choque de ida fue clave para Guaraní. Allí, el equipo cayó 5-2 y quedó obligado en el desquite de ayer a marcar al menos tres goles para forzar los penales con Gimnasia y Tiro.
A pesar de que en la semana, el plantel jamás admitió que la llave era complicada, el exiguo 1-0 que logró ayer Guaraní lo dejó en el umbral para meterse entre los finalistas del Apertura. Hubo ganas en el local, fundamentalmente en el segundo tiempo, pero se topó con Gimnasia, que sabe cuál es su libreto dentro de la cancha y cuenta con valores especialistas para jugar este tipo de partidos, por ejemplo el arquero Valdiviezo.
Así Guaraní se quedó con las ganas de redondear un torneo, que en líneas generales fue satisfactorio, con un DT que tomó el mando en plena competencia y rápidamente intentó trasladar su idea ante la necesidad de sumar puntos.
Y precisamente lo que pregona Hugo Castillo no se vio ayer en el campo de juego. La primera parte mostró a Guaraní lejos del protagonismo que asumió cuando actúa como local, con Guido Barreyro demasiado recostado sobre la izquierda y sin alguien que tome el control del balón para calmar tanta presión y ansiedad por llegar al arco contrario.
Gimnasia y Tiro hizo un muy buen primer tiempo. A tal punto que Morínigo, de paso franjeado en la temporada pasada, cumplió un buen trabajo en los 45 iniciales, algo que llamativamente nunca hizo en el equipo misionero. Aunque hubo dos nombres que se encargaron de manejar los hilos, hacer la pausa y jugar con la desesperación local: Issa y Cartello. El primero desde el círculo central, el restante, por el carril izquierdo.
Y ante tanta confusión local en la parte inicial, Gimnasia fue el que estuvo más cerca con una caricia al balón de Cartello que pegó en el travesaño y un remate de Morínigo que contuvo Ponzio.
El replanteo llegó de inmediato una vez que se bajó el telón de los 45 minutos iniciales. Gabriel Albarracín y el Pelado Enrique saltaron el campo de juego para equilibrar la zona media. Este último, con chispazos, fue el que contribuyó para jugar más limpio y, aún con deficiencias, el local llegó con mayor peligro. Primero con un zurdazo del propio Enrique que se fue apenas afuera al minuto del complemento. Luego, a los 12′ Barreyro asestó de zurda, pero Cabrera evitó la caída de la valla de Valdiviezo. Y a los 15′ en la primera que tocó, el paraguayo Velázquez mandó a la red un zurdazo colocado.
Se encendieron las luces en Guaraní, algo que contrastó con el tiempo, aunque Plaza y Zambrano sacaron todo desde lo alto y redondearon una tarde muy buena.
Así, el escenario comenzó a complicarse, aunque pudo alterarse si el árbitro Pegoraro sancionaba el penal de Valdiviezo a Gabriel Albarracín (la jugada terminó con una chilena de Velázquez rechazada por un defensor).
Gimnasia se refugió más cerca del arquero, se excedió en hacer tiempo ante la pasividad del árbitro, y pudo haber acertado una contra pero no estuvo fino. Guaraní vio cómo se le iba el partido después de dos cabezazos, el primero de Tobías Albarracín al travesaño y luego, una palomita de Barreyro en soledad.
Lo que viene (pretemporada, refuerzos) será un buen parámetro para determinar si el equipo estará en condiciones de animar el Clausura e ir más allá. Por lo pronto, en este etapa que concluyó, dejó una aceptable impresión, más allá de lo de ayer.
Fuente: territoriodigital.com




Comentarios recientes