Lo había definido en el comienzo del tramo decisivo de la temporada su propio técnico: Unión es huevo. Actitud, personalidad o se llame como se llame… Esa es la bandera de Unión y en una noche complicada pero crucial para su futuro, la sacó a relucir para terminar dando con seguridad el primer paso en el Pentagonal, venciendo a Guaraní de Misiones por 2-0 y mostrando los argumentos que a veces se necesitan cuando las cosas desde lo futbolístico no salen. Esa fue la gran virtud de Unión. Ganar cuando tenía que ganar, sabiendo que en esta instancia todo cuenta y lo fundamental, es ganar. Lo hizo a su estilo. A lo Unión. Sin tiki-tiki, con mucha entrega, con toda la garra. Esa será la síntesis obligada de este primer y crucial paso que dio Unión.
Los primeros 20 minutos de partido mostraron lo mejor de Unión desde lo futbolístico. Lo presionó, lo arrinconó al rival y ahí, empezó a sacar ventajas. Lo hizo a los 5′ cuando Steiner y Chica armaron una pared larga y en velocidad, que el Galgo definió en forma electrizante cuando el arquero Ponzio salió al achique. Delirio y justicia bajo la lluvia. Unión fue, lo buscó y empezó ganando temprano. Pero claro, el rival también juega y con el volante central Sebastián Carrizo como eje de todos sus movimientos, Guaraní emparejó el trámite, le quitó la pelota a Unión y llegó. Aislado pero con cierto peligro con dos apariciones de Gutiérrez, que definió desviado. Se fue lesionado a los 35′ Jorge Chica y ya la lucha no fue la misma en el medio para Unión. Entonces, empezó a aparecer la garra para sacar todo, para tirarse al piso, para trabar con lo que sea. Le alcanzó para zafar y casi tiene premio extra cuando Santiago Ceballos se perdió el segundo, debajo del arco prácticamente.
En el segundo tiempo, Unión apretó de entrada y casi define. Lo tuvo Eduardo González y luego Steiner. Pero no acertaron y Guaraní se le fue encima. Lo presionó y llegó el momento de su símbolo, Carlos Biasotti para tapar dos pelotas consecutivas -a Godoy y Gutiérrez- que bien pudieron ser el empate. La pasaba mal Unión pero su mística lo hace capaz de todo y a los 26′ Eduardo González apareció en el segundo palo para meter el cabezazo milimétrico que se clavó en el primer palo del arquero Ponzio para poner el 2-0 y sentenciar una historia complicadísima para el Azul.
Lo que quedó de partido fue para ver cómo Guaraní buscaba lo que no había podido encontrar en todo el partido y para ver también, cómo Marcelo Laciar no podía vencer a Ponzio en un mano a mano doble que podría haber significado el 3-0.
Unión fue Unión. Sin lujos, sin brillo pero con absoluta justicia y con el corazón como bandera, el Azul empezó con el pie derecho. En ganador e ilusionado. Como toda su gente.
Las claves
1 Actitud. En este mini torneo donde el margen de error es mínimo, no importa el cómo sino ganar. En eso, Unión estuvo implacable. Ganó el partido que tenía que ganar.
2 Oficio. Guaraní le quitó la pelota y le complicó la noche a Unión, pero el equipo sanjuanino tuvo como gran mérito saber aguantar el resultado y definirlo en el momento en el que peor la pasaba.
3 Contundencia. Cuando hay tanto en juego, no se puede perdonar cuando hay chances. Unión mostró esa bandera para golpear en el comienzo y en el final del partido, cuando se suelen definir las cosas.
Fuente: Ariel Poblete, Diario de Cuyo.




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