Central Norte goleó este miércoles a Guaraní, en el «Clemente Argentino Fernández de Oliveira» por 3 a 0 y ascendió al Argentino «A», aprovechando que Paz Juniors y Unión de Villa Krause igualaron 0 a 0 en Córdoba.
El partido fue una excusa para los más de mil aficionados salteños, que coparon la cabecera de calle Ivanowski, para festejar la victoria y el ascenso al torneo en el cual milita el otro equipo misionero, Crucero del Norte.
Al cabo del primer tiempo, los visitantes se fueron al descanso 2 a 0, merced a los goles de Juan Marcelo Zerrizuela a los 14′ y Diego Magno a los 37′.
En la parte final liquidó el partido otra vez Zerrizuela –ya había ascendido con Atlético Tucumán- a los 14′. Luego, el arquero local Franco Herrera evitó la goleada, tapando varios remates con destino de gol.
El final fue una postal: tras el pitazo final de Carlos Boxler, los salteños invadieron la cancha de y festejaron por largo rato un mercedido premio.
Se olía este festejo desde lo lejos. Desde el sábado cuando dio vuelta un partido increíble, lo que le permitió coronarse en Misiones. Y ya puede festejar tranquilo todo Central Norte, con el 3 a 0 sobre Guaraní subió el último escalón, el último que faltaba para llegar al cielo y tocarlo con las manos.
Es que aunque se trate sólo de un ascenso al Argentino A, para este grupo de héroes -jugadores- que se bancaron las mil y una en todo el campeonato, es eso, tocar el cielo con las manos.
El “cuervo” hoy pone al fútbol salteño en lo más alto del interior otra vez, como hace cuatro años, y hoy festeja merecidamente, fue el mejor de la temporada, el que sumó más puntos que los otros 47 participantes, mostrando caracter, actitud y coraje, desplegando buen juego en muchos partidos y una entrega digna de los mejores.
El equipo de Rioja tuvo las condiciones que debe tener todo campeón. Y la primera prueba la dio cuando ganó en Jujuy por la segunda fecha del Apertura, allí aplastó a Talleres de Perico, y partir de ahí se supo que este equipo tenía mucho para dar.
Pero también sufrió para sumergirse en el éxtasis, sufrió y mucho. El primer chachetazo lo recibió en diciembre cuando Patria lo eliminó del Apertura. Pero esperó su revancha con paciencia. Sin perder la personalidad y la mística de su técnico. Y siguió sufriendo, con los lesionados, con las bajas, ya pocos creían en este equipo, y esa fue la clave, porque Central hizo de la adversidad su mejor arma, de la angustia la esperanza, se agrandó cuando todos lo dieron por “muerto”, aún cuando perdió el clásico con Gimnasia, aún cuando terminó con el corazón en la mano en los play-offs contra los de Gualeguaychú. Y después de eso, el “cuervo” se dio cuenta que podía lograrlo. Apabulló a Patria, se vengó, y se bancó un Pentagonal que no le favorecía, ganó el clásico con convicción, le negaron un empate legítimo en San Juan, pero nunca cayó en la resignación, por eso concretó el milagro de ganarle a Juniors cuando estuvo a seis minutos de quedarse sin nada.
Tuvo seguridad desde Mariano Maino, pasando por el coraje de Carlos Fretes, y las “murallas” que significaron Tomás Armella y José Luis Perales. A eso le sumó el esfuerzo de Federico Chávez, un verdadero motorcito en le mediocampo. Le agregó el fútbol con un inspiradísimo Sergio Oga. Con dos carrileros que dejaron todo como Fabio Giménez y Mario Campos. Y adelante el incansable Diego Magno con el increíble aporte goleador de Marcelo Zerrizuela y el “Gaucho” Robles. Central Norte gritó campeón, simplemente porque fue el mejor.
Fuente: El Tribuno de Salta.



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