Comenzó el ciclo de Raúl Roque Alfaro como técnico de Mandiyú, y en el debut mal no le fue, logró un empate, aunque quedó la sensación de que pudo haber sumado los tres puntos. Más por actitud que por juego, ya que esto último no distó mucho de lo que se venía viendo antes de su arribo.
Algo de lo que pretende el técnico por pasajes se vio, principalmente durante los primeros minutos. Allí Mandiyú desplegó un juego asociado, con balón al ras del piso, con buenos pases y buscando llegar al arco contrario con alguna aproximación clara. Después, principalmente luego del gol de los santiagueños, los de Alfaro perdieron el orden, se jugó con muchos pelotazos y se dejó de lado lo que venía proponiendo. Algo de lo que había expuesto en los minutos iniciales se volvió a ver en la segunda parte, cuando monopolizó el manejo del balón, pero falló en la puntada final.
En el movimiento de línea por línea, se vio lo que el técnico pregonó en la previa, plantó una defensa con cuatro hombres, Hernán Valenzuela por la derecha, Luis Alfonso y Patricio Del Vecchio los centrales y Jorge Alegre González por la izquierda.
De los cuatro, los dos laterales fueron quienes mejor labor cumplieron, marcando y proyectándose en varias ocasiones, aunque en el caso de Valenzuela dilapidó un par de llegadas al querer simular infracciones.
Lo de los centrales fue lo más flojo, lo de Alfonso volvió a ser pobre, equivocándose en la marca y la mayoría de sus rechazos terminaron en los pies de los jugadores santiagueños, y si con ello no bastase cerca estuvo de marcar un gol en contra que no se concretó por la oportuna reacción del arquero Federico Moscatelli. El desconcierto de Alfonso pareciera contagiar a Del Vecchio, que deja de lado la seguridad que suele mostrar en otros partidos.
En la mitad de cancha, Fernando González moviéndose por la derecha fue lo mejor de Mandiyú, permanente salida y proyección, llegando en un par de oportunidades a posición de remate, aunque sus disparos salieron desviados; Leandro Altamirano en el medio tuvo un par de desaciertos, pero aportó lo suyo de siempre, entrega; por la izquierda se movió Gerónimo Vallejos, quien no fue ese jugador desequilibrante por ese sector, tal como se espera de él, estuvo más en la marca que en la salida. Unos metros más adelante se ubicó Aníbal Almirón, “lagunero” como siempre, aunque tuvo algunas oportunidades como para marcar, primero con remates de media distancia que se fueron apenas desviados, y en otra con un cabezazo que fue despejado sobre la línea.
Alfaro volvió a apostar a dos nueves juntos, Toledo y Gómez Aquino, tal como lo había echo en algunas oportunidades su antecesor. El joven correntino además de su viveza y oportunismo en la jugada del gol, buscó con algunos disparos de media distancia, no fue así lo del paraguayo, que pareciera no sentirse cómodo cuando se lo saca del área y se lo obliga a buscar la jugada.
Esto sería lo que dejó Mandiyú en el cierre de la segunda fase del torneo Argentino B, con la presentación de Alfaro como técnico.
Del partido queda que Mandiyú fue el que mejor y mayor cantidad de situaciones creó. La primera de ellas con un remate de Fernando González desbordando por la derecha que dio en el travesaño del arco defendido por David Orellana; luego Alegre González sacó un centro desde la izquierda que Toledo no le pudo dar bien y el balón terminó afuera.
La visita no inquietó en gran medida al Moscatelli, pero en la primera clara que tuvo convirtió. Un tiro libre desde la derecha, a pocos metros del área grande, ejecutado por Pablo Avila encontró a Diego Mánquez libre de marcas para cabecear abajo y junto al segundo palo del arco correntino.
Con poco Sarmiento se puso en ventaja.
Pero unos pocos minutos después Mandiyú llegó al empate gracias a un error del arquero santiagueño, que no pudo retener el remate de Vallejos y le terminó dejando el balón para que Toledo de arremetida estableciera la igualdad.
En la segunda parte Mandiyú tuvo un mayor control del balón, y generó varias jugadas como para convertir, primero Toledo con un remate desde fuera del área grande que salió apenas desviado; luego Almirón con un cabezazo que fue despejado sobre la línea; Vallejos que probó de media distancia pero sin buena dirección; Del Vecchio que cabeceó y volvieron a despejar casi sobre la línea de gol y en la mejor jugada colectiva del partido, que nació en un pase de Almirón para García y éste que lo deja solo a Hernán Valenzuela, pero en la definición el defensor terminó rematando por sobre el horizontal.
El final dejó la sensación de que Mandiyú mereció algo más. La llegada de Alfaro, por ahora no mostró mucha variación en lo táctico, pero si hubo un cambio de actitud. De aquí en más unos pocos días de trabajo, luego unas breves vacaciones para volver y comenzar a preparar el equipo para las dos ruedas que restan.
Fuente: diario Época.




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