No fue una noche más de verano en Villa Sarita. Marcó una huella porque Guaraní mostró una de sus peores caras: perdido, impreciso, nublado. La Franja fue víctima del líder Atlético Paraná en su propia casa (cayó 2-0) y retrocedió en su intento por acercarse a los puestos de clasificación. De todas maneras, cuando se esperaba su renuncia, Hugo Castillo dijo que no se pone plazos y hoy habrá novedades acerca de su continuidad.
Guaraní se entusiasmó al principio. Fue cuando dos cabezazos (primero Álvez y luego Weinzettel) levantaron los ánimos en la tribuna franjeada. Aunque era un espejismo: el equipo misionero comenzó a dar ventajas en defensa y con Acosta fuera de ritmo le facilitó las cosas a los paranaenses, a pesar de que a los 23’, Weinzettel -en el área- remató apurado y el balón se fue por arriba.
El inicio del ocaso
El primer mazazo tardó 25 minutos en llegar. Osvaldo Ramírez pasó como si fuera el patio de su casa –con la mirada de Acosta- y cerca del área ensayó un derechazo que infló la red de Ponzio, tapado en el remate previo.
Había que reaccionar y Bichi López García metió la diagonal a los 32’ y habilitó a Bianchini, quien busco definir con Taborda encima y éste evitó el empate.
Guaraní no sintonizaba la onda. Para colmo, a los 35’, del rebote de un tiro libre de Juárez llegó el contraataque encabezado por Marzo y definido con una tranquilidad asombrosa por Leonardo Samuel Acosta.
Se iba la primera parte y una de las escasas ocasiones del local fue un tiro libre del uruguayo Acosta que controló el uno visitante. Las penumbras se hacían más visibles.
El replanteo en cuanto a la actitud para los segundos 45’ era pedido a gritos. Recién a los 12’, Kopp se filtró por la izquierda y su zurdazo fue desviado por Taborda.
A todo esto Atlético Paraná especulaba, sabía que el local en cualquier momento podía trastabillar en la última línea. Se produjeron los ingresos de Romay y Prono, aunque uno de los que fue reemplazado fue Valdez, lo que produjo el fastidio de los simpatizantes.
La confusión se acentuó. Ni con dos volantes ofensivos y tres delanteros, Guaraní logró rebelarse. Los jugadores, presos de los nervios, veían como Atlético Paraná con poco, sólo orden y efectividad, mantenía la punta del grupo con comodidad.
Algún tibio intento de López García o del ingresado Romay fue de lo poco que se rescató. ¿Después? Un equipo partido, impreciso y llamativamente sin patrón de juego.
El final fue previsible: silbidos, desazón y la espera de una nueva era. Es que anoche todas las miradas estaban puestas en el DT Hugo Castillo, ya que un paso en falso más podría ser determinante. Y Guaraní volvió a perder (acumuló cinco partidos sin triunfos, con cuatro derrotas). A dos del final la popular pidió que el técnico se vaya. Luego la ligaron todos. El técnico dijo que hoy trabajará con el equipo, y se esperan novedades.
Fuente: territoriodigital.com



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