Faltos de identidad y personalidad

En un fin de semana para el olvido para el deporte misionero, ya que no hubo alegrías y sí mucha tristeza, nuestros representantes en los torneos Argentinos A y B, Crucero del Norte y Guaraní Antonio Franco, respectivamente, dejaron ver sus costados más flacos de y muy poco de sus virtudes futbolísticas.
Tanto el Colectivero como la Franja fueron apenas una sombra de lo que hasta hace poco habían mostrado en sus respectivos torneos.
Crucero, con Darío Labaroni como técnico, por lo menos desarrollaba un juego más vistoso, explosivo, aunque los resultados no lo acompañaron, pero cuando todo hacía suponer que con Pedro Dechat iba a encontrar el equilibrio, el equipo se cayó y ahora deambula en el fondo de la tabla, aunque con chances de clasificar todavía, ya que a cuatro fechas del final de la ronda preliminar, se ubica a siete puntos de los líderes Central Norte de Salta y Libertad de Sunchales, y a cinco del tercero, Gimnasia de Concepción del Uruguay, equipo que lo venció el sábado en Santa Inés por 1 a 0.
Guaraní también entró en una espiral descendente que lo llevó al fondo de la tabla, y quedó mucho más lejos de los que marcan el camino en el torneo Atlético Paraná y Chaco For Ever.

Voluntad y desorden
En su último partido Crucero fue un cúmulo de voluntad y desorden frente a Gimnasia de Concepción del Uruguay y terminó cayendo por 1 a 0; producto de un error defensivo, de los tantos que mostró en esta edición del certamen.
Mientras que Guaraní regaló el primer tiempo frente a For Ever, no se le cayó un sola idea futbolística (todo lo apuesta a un centro para el Pájaro Juárez) y terminó claudicando por 2-1.
Algunos se conforman con la frase “todavía hay algo de chances”, es cierto, pero esta cuestión se remite al análisis aritmético de las posibilidades, por los puntos que quedan en juego, pero también es cierto que jugando como lo están haciendo será difícil revertir un presente tan magro desde el punto de vista futbolístico y anímico, porque da la resanción que tanto Crucero como Guaraní no tienen identidad futbolística y mucho menos personalidad.
El Lobo entrerriano con muy poco se llevó tres puntos importantísimos de Santa Inés, que lo acercan a la clasificación como tercero en el grupo.
Lo concreto es que algunos jugadores están en un nivel individual bajísimo, y no fueron capaces de demostrar que el máximo responsable del club, Julio Koropeski, estaba equivocado, cuando había dicho que varios de esos futbolistas de la institución ya habían cumplido su ciclo. Esas palabras, a la luz de los resultados, va adquiriendo un tono de verdad absoluta con el correr de los partidos.

Equivocadas elecciones
Al igual que lo que pasa con Guaraní, Crucero se equivocó en varios de los jugadores que trajo como refuerzos. No es prolijo hacer nombres, porque el certamen está en pleno desarrollo, pero es fácil. Sólo hay que agarrar lápiz y papel y escribir los apellidos de los que llegaron, los que se fueron, los que están jugando y cómo lo están haciendo.
Si bien aun existen posibilidades, los jugadores y los entrenadores de los equipos misioneros (Pedro Dechat y Telmo Gómez) deberán buscarle una alternativa a este presente tan magro.
En el caso del Colectivero, si mañana no consigue un buen resultado en Salta frente a Central Norte, irá prácticamente directo a la Reválida y en los partidos que restan sería ideal darles más minutos a los jugadores más jóvenes, hacer descansar a los más grandes y abocarse a prepararse para lo que se viene.
Por su parte, Guaraní, que demoró demasiado en cambiar al técnico Hugo Castillo, porque los resultados no lo acompañaban, busca ahora, con el agua al cuello, intentar encontrar en Telmo Gómez al salvador. El equipo también se equivocó en los refuerzos, en los últimos sobre todo porque tres de los cinco que llegaron para darle otro impulso al juego, estuvieron mirando el partido de la platea.

Fuente: Primera Edición.

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