Guaraní Antonio Franco y Mandiyú quedaron igualados en otra edición de un viejo clásico regional, que se dio en el marco de la 22ª fecha del torneo Argentino B. El 1 a 1 de este domingo ante los correntinos dejó sabor agridulce y desnudó que hay que corregir mucho.
Esta vez Guaraní arrancó más equilibrado respecto del partido con For Ever. Prono, sin ser muy eficiente, tuvo mayor presencia en la contención, hubo dos volantes externos bien marcados y López García se mostró más lúcido para ser la carta fuerte del equipo. Además, Mandiyú fue muy rígido con las dos líneas de 4 y en contadas ocasiones los volantes llegaron por sorpresa.
En este escenario, el local controló el balón aunque no fue demasiado profundo. Por el sector izquierdo, con Kopp, fue vertical y con esta virtud exhibió una de las pocas armas para romper con el cero. El “albo”, a todo esto, esperó, intentó con alguna contra para algunos de sus puntas y sólo arrimó peligro cierto a través de las pelotas detenidas, donde el local pasó un par de sofocones.
El contexto invitaba a tomar las riendas del juego. ¿Pero cómo? López García buscó asociarse, pero Bianchini se mostró tibio, como dando señales de que había que buscar una nueva pieza para ese puesto. En tanto Juárez debió arreglárselas para pelear con los centrales, sin un ladero. Así, las cosas se le facilitaron a la defensa visitante a pesar de que Kopp y Romero aparecieron por las bandas con peligro. De ese dúo, el más punzante fue el joven de Jardín América, quien hizo bien las cosas cuando hubo que acelerar, aunque demostró que aún adeuda la materia en la terminación de la jugada. Si hubiera acertado en alguna de sus proyecciones, la Franja le bajaría la persiana a la parte inicial con mayor tranquilidad.
Algunos envíos de pelota parada con veneno de Vallejos y un par de intervenciones de Troche fue lo más importante para la visita; en tanto un par de remates (de López García y Romero) más algún intento de Kopp fue de lo más resonante en el local. Había que cambiar una pila para romper con el maleficio de siete partidos sin triunfos.
Sin embargo, no hubo la reacción esperada. Al contrario, el equipo comenzó a ofrecer lagunas y su principal figura, López García, perdió peso. Comenzó a darse una historia similar a la de siete días atrás con For Ever. Después de ser quedar en varias ocasiones fuera de juego, Troche recibió la habilitación de Vera y después de desprenderse de Solís la mandó a la red. El contraste quedó marcado. El puñado de simpatizantes visitantes estalló, la gente local se la agarró con el delantero misionero, quien relojeó a la parcialidad local y provocó la reacción de Fernández. Restaban poco menos de quince y la bronca se hacía más acentuada. Hasta que Alvez inventó un centro y Juárez un golazo. La bomba anímica tuvo efecto a medias. Hubo coraje y poca claridad, más aún con Mandiyú cada vez más atrás.
Fuente: Gilberto Pérez, Diario El Territorio, en diario Época.



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