El año 1995 fue emblemático para el “Polaco”. Debutó en la primera de Boca Juniors en el torneo Clausura, jugando cinco minutos frente a Ferrocarril Oeste, al que el Xeneize superó por 1-0. Luego fue titular frente a Independiente (al que vencieron 5-0) y Gimnasia (3-1), pero por esas cosas del destino, así como vertiginoso fue su ascenso a primera, en un plantel en donde era suplente de Fabián Carrizo, también fue rápida su partida del club, pues jugó apenas tres partido oficiales y el choque por la Copa Brahma frente a River (al que le ganaron 2-1), en el mismo año, cuando el equipo lo dirigía Silvio Marzolini.
Después vendría un periplo por varios equipos como Quilmes del Nacional B (1995-1996), Atlanta (1996-1997) y Godoy Cruz (1999-2000) hasta que decidió retornar a la provincia para jugar en Atlético Candelaria, Guaraní, Crucero del Norte (Argentino B) y Deportivo Rosamonte, en donde mostró su categoría tanto en el quite como en la generación de juego. Después una lesión en la rodilla hizo que dejara la actividad.
Sin embargo, Héctor Manuel Franco, de él se trata esta historia, que se calzó por un breve tiempo el buzo de entrenador del Centro de Captación de Talentos de AFA en Posadas, sintió el deseo de “probar” y mostrar que todavía tenía algo para entregar al fútbol provincial y aceptó jugar en Brown, que recibió una invitación para jugar el Argentino B y la Copa Argentina de fútbol.
“En realidad había largado todo. Me motivó volver a jugar el torneo Argentino B. Me llamó Nelson (Castelli) y me convenció para volver. Le dije que iba a probar, si la rodilla me aguantaba le iba meter y gracias a Dios me está aguantando bien. Por ahí lo físico es lo que cuesta más, pero bueno, a medida que vaya pasando el tiempo vamos a ir agarrando un poco más de ritmo. Obviamente que no voy a tener el nivel de los años anteriores, pero aportaré lo que pueda para este club”, comentó a PRIMERA EDICIÓN el “Polaco” Franco, haciendo un análisis de lo que fue el primer partido frente a su ex club, Crucero del Norte, por la Copa Argentina, donde perdieron en una dramática definición por penales.
En ese encuentro, el volante central fue una de las grandes figuras de la noche y recibió el reconocimiento de todos.
Las virtudes del verdirrojo
Consultado sobre las virtudes del equipo del barrio Villa Urquiza, el experimentado volante expresó: “Es un equipo humilde. Que va a jugar todos los partidos como si fuera una final. Es un grupo con gente muy macanuda y con un mismo objetivo. La meta principal es llevar a Brown a mantener la categoría. Después todo lo que venga como añadidura será muy bienvenido. Acá no hay estrellas y eso es muy bueno”.
Esta es una historia que bien podría tener un paralelismo, salvando las distancias, con las películas de Stallone, en donde el púgil Rocky Balboa vuelve al boxeo tras varios años de retiro y termina mostrando su mística de boxeador de raza.
Franco, a los 37 años, volvió y demostró que todavía tiene algo más para dar dentro de un campo de juego: la mística que vive en algunos deportistas que vencen a la edad biológica con el espíritu que no todos lo tienen y que pertenece a los deportistas de raza.
Fuente: Primera Edición.




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