Mandiyú no encuentra el rumbo y cayó ante Patria

Se fue Alejandro Cánova, hoy Daniel Cravero pone en duda su continuidad, quien falta: el “mago sin diente”. Aunque creemos que ni él está en condiciones de sacar a Mandiyú de la situación que atraviesa hoy, con más de dos ruedas por delante y con la posibilidad de traer dos refuerzos, un horizonte más que complicado, ya hablando del tema permanencia en la categoría.
Es que el 0,666 de promedio, apenas por sobre Atenas de Río Cuarto y Racing de Trelew, lo ubican a Mandiyú mirando más la tabla de la permanencia que pensando en la posibilidad de un ascenso, que era de lo que se hablaba en el arranque de la temporada, cuando se conformó este plantel con la llegada de Alejandro Cánova como técnico.
Cánova no le encontró la vuelta al equipo y la dirigencia rápidamente buscó un cambio repatriando a quien fuera el salvador en la edición anterior, Daniel Cravero, el hombre que tomó al equipo en una situación similar a la que vive en este momento y que lo llevó a quedar a un paso de la clasificación a la segunda fase.
Pero dice un refrán que “nunca las segundas partes son buenas”, y lamentablemente eso está sucediendo esta vez, pero de este presente de Mandiyú en nada se lo puede responsabilizar a Cravero, heredó un rejuntado de jugadores elegidos no se sabe por quién, ya que de la base de equipo que él dejó allá por el mes de abril sólo 4 quedaron, algunos de ellos como Fernando González y Jorge Alegre González, recuperando la titularidad con su llegada, ya que no estaban en la consideración de su antecesor.
Pero Cravero no es la excepción dentro de las reglas del fútbol, como no lo fue Cánova, ya que los resultados mandan y el entrenador santafesino ya se fijó metas, el próximo partido en Resistencia y ante Sarmiento, una nueva derrota lo llevará a presentar su renuncia, para que el “mago sin diente” pele la varita mágica y les de a estos muchachos lo que no han podido sus antecesores, aunque no podrá darle éste esa dosis de actitud, de hambre de gloria, que se lleva en la sangre, pero que parece ser que a estos jóvenes no les tocó ni en la menor proporción.
Otro triste final se avizora en Mandiyú, que no en vano tiene el mote de “come técnicos”, porque por temporada son varios los nombres que pasan, aunque no siempre son estos los responsables directos de la situación por la forma en que se maneja esta institución, donde existe un presidente como Jorge Abib que temporada tras temporada cambia de opinión en cuanto a la conformación del equipo sin darle continuidad a un proyecto y si no hay proyecto no se puede hablar de éxitos.
La llegada de Hugo Troche como uno de los refuerzos para encarar las dos últimas ruedas hicieron abrigar cierto optimismo, pero lamentablemente nos encontramos con que a este Mandiyú no lo arregla un solo jugador por más bueno que éste sea.
Es tan variable este equipo que lo termina a uno confundiendo, como está el mismo Cravero, es que después de lo visto en Posadas en el empate frente a Jorge Gibson Brown, donde Mandiyú no jugó bien, pero suplió ello con entrega, con actitud, se cayó ayer frente a Sportivo Patria nuevamente en lo que se venía viendo antes, algo más parecido a un rejuntado que a un equipo.
Con toques intrascendentes de la última línea llevando la pelota de un lado al otro, para terminar en un pelotazo largo para que ya sea Aldo Jamud o Diego Jaime la intenten controlar. De juego nada, cuando se cree que hay jugadores como Yonatan Lastra o Carlos Fragata que parecen saber algo con la pelota en los pies, pero que cuando tienen que manejar los hilos del equipo, terminan siendo uno más del montón.
Es cierto lo que dice Cravero cuando habla de que ya probó con todo lo que tiene a su disposición, más no se le puede pedir.
Ayer frente a Patria, cuando pasó a perder en el marcador, quedó en claro que este rejuntado no tiene la capacidad de juego ni de actitud como para revertir una situación así, ni siquiera ante un rival muy limitado como lo es este equipo formoseño, que tiene como su principal ariete a un viejo conocido como Luis Núñez, que siempre frente a Mandiyú juega su partido aparte, respondiendo con juego los insultos que le propinaba la reducida hinchada que se llegó al estadio de Huracán.
Ahora se viene Sarmiento, este domingo en el estadio Centenario, el partido que puede significar la despedida de Cravero y la llegada del “mago sin diente”.

Fuente: diario Época.

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