Si alguien que no supiese como están en la tabla Mandiyú y Guaraní Antonio Franco y se llegó hasta el estadio de Huracán Corrientes para ver este partido, fácilmente podía pensar que el equipo correntino es el líder y los misioneros son los que ocupan el último lugar en las posiciones.
Es que aunque la realidad indica que el “franjeado” es el líder del grupo 6 y los de Daniel Cravero son los últimos en la tabla, con 13 puntos de diferencia entre uno y otro, lo que se vio ayer en la calurosa tarde correntina mostraron todo lo contrario, a un equipo queriendo ganar, Mandiyú, y otro sosteniendo un resultado, Guaraní, que se le presentó favorable luego del infantil penal que cometió Paulo Valero y que Cristian Barinaga se encargó de transformarlo en el gol del equipo de Arsenio Ribeca.
No fue el gran partido de Mandiyú, pero sí mereció algo más que este reparto de puntos en el balance final. Generando casi una docena de situaciones de gol frente al arco defendido por Gonzalo Ponzio, pero la falta de puntería en algunos casos y la buena intervención del arquero en otras, hicieron que se tenga que conformar un punto.
Guaraní indudablemente sintió mucho las ausencias por suspensiones, ya que se vino a Corrientes a querer llevarse el punto, sorprende realmente ello en un equipo de Arsenio Ribeca un entrenador que siempre sale a ganar, pero ayer, desde el vamos mostró sus pocas intenciones ofensivas, más cuando a los 15 minutos del primer tiempo lo perdió a Daniel Juárez por lesión y en su lugar ingresó Martín Escobar Fretes.
Pero aunque muchas veces se dice que la suerte no juega, en este caso se puede decir que si, porque Mandiyú en 10 minutos dispuso de dos situaciones claras como para convertir, primero con un cabezazo de José Méndez, tras centro de Yonatan Lastra desde la derecha, que salió desviado, y tras cartón, nuevamente con Lastra como protagonista, esta vez habilitando a Carlos Fragata, que sacó un remate que terminó en las manos de Ponzio.
Y el fútbol es así, lo que se pierde en el arco de enfrente lo termina sufriendo en el propio, pero duele más cuanto lo padeces por una jugada tan infantil como la que desembocó en el gol misionero.
Un tiro de esquina desde la derecha ejecutado por Cristian Barinaga que cayó en el punto del penal, donde Paulo Valero como el mejor bloqueador de voley, saltó con sus dos brazos extendidos hacia arriba y bajó el balón, más claro echale agua, penal que el santafesino Gastón Freyre no dudó en cobrar y que el mismo Barinaga se encargó de transformarlo en gol con un remate fuerte hacia su izquierda.
Casi sin quererlo Guaraní se puso en ventaja y otra vez Mandiyú debió comenzar a remar en desventaja, máxime teniendo en cuenta lo que siempre le cuesta concretar lo que genera.
Y así se volvió a dar, una media vuelta de Girard quedando sólo ante Ponzio pero su remate dio en el travesaño y salió; luego el delantero sería quien habilite a Lastra dejándolo solo frente al arco, pero el disparo del volante dio en la base del poste y se fue de la cancha.
A todo ello Guaraní, gracias al regalo de Valero, le alcanzó para ir al descanso en ventaja.
La segunda parte fue casi un calco de lo que se vio en la primera, con Mandiyú lanzado en ataque en búsqueda de la igualdad y Guaraní replegado esperando poder sacar alguna contra.
Otra vez Girard tuvo una clara como para alcanzar la igualdad, pero nuevamente chocó contra la seguridad de Ponzio, que tapó abajo el remate del delantero del elenco correntino.
Tras ello llegó la primera y única situación de gol que generó Guaraní en 90 minutos, un centro al área correntina y Alejandro Yegros Tejada metió el remate bajo buscando el segundo palo de la valla defendida por Ariel Ramírez, que hasta allí llegó con su mano izquierda para sacar el balón al corner.
Y Mandiyú iba, e iba, sin muchas ideas, pero con mucho amor propio y de tanto ir, en una falla defensiva Girard encontró lo que se le venía negando, el gol, el desahogo de propios y extraños, el que ponía algo de justicia a lo que se estaba viendo.
El partido estaba para que Mandiyú lo gane, porque volvió a tener un par de situaciones muy claras como para marcar, pero nuevamente falló en la estocada final, primero fue Girard el que remató apenas desviado y luego fue Jaime el que no le pudo dar una buena dirección a su cabezazo.
Pero como dice el refrán futbolero, “los goles se hacen, no se merecen”, y Mandiyú no concretó todo lo que generó, y sigue sin poder ganar, último en la tabla del grupo 6 y en zona de descenso directo, pero pese a ello tuvo su retribución, el aplauso con que el reducido grupo de hinchas despidió al equipo.
En siete días cerrará la segunda rueda visitando a San Martín en Formosa, donde buscará tomarse revancha de la derrota sufrida en condición de local.
Fuente: diario Época.




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