Cayó otra vez Mandiyú y se quedó sin técnico

Cayó otra vez Mandiyú y se quedó sin técnicoEl “albo” está en terapia intensiva, con pronóstico reservado. Y el panorama se torna cada vez más sombrío. Este domingo, en cancha de Huracán Corrientes, el que festejó fue Sarmiento: se impuso 3 a 1 y se llevó los tres puntos a Resistencia. Renunció Cravero y hoy asume Jarque.
Mandiyú volvió a sufrir un cachetazo como local, esta vez en el clásico ante Sarmiento, que le ganó ayer 3 a 1 en cancha de Huracán Corrientes y volvió feliz con los tres puntos a Resistencia dejando a la deriva al equipo “albo”, con su permanencia cada vez más comprometida en el Argentino B.
Aunque esta derrota no fue una más, porque determinó la salida del entrenador Daniel Cravero, quien luego de consumado el resultado adverso presentó su “renuncia indeclinable”. Por ello, la dirigencia rápido acordó condiciones para que Néstor Jarque, una vez más requerido como una suerte de “bombero”, asuma hoy ante un plantel devastado anímicamente y que no esbozó respuestas futbolísticas en lo que va del torneo.
El partido, correspondiente a la 18ª fecha (cuarta de la tercera rueda), empezó con leve dominio territorial de Sarmiento y un Mandiyú que, pese a tener la obligación de ir a buscar por el simple hecho ser local, apareció bastante replegado.
Sin la posesión del balón, lo único a lo que pudo aspirar el “albo” fue a que Hugo Troche frotara la lámpara para despertar a algún mago que lo ayude en su lucha tan solitaria en la delantera.
Velardez, desperdiciado al estar muy abierto por la banda izquierda, casi no participó del juego. Fragata hacía irritar a los simpatizantes correntinos por su pasividad y el resto, poco; prácticamente nada.
Entonces Sarmiento fue ganando en confianza y, aún sin claridad, inquietó primero con un buen pase de Orzán -salió mal a cerrar Aballay- para el pique de Ortellado, quien tiró cruzado abajo y Ramírez no dio rebote. Fue el anticipó de lo que llegaría diez más tarde, a los 38’, cuando González, tras despeje corto de un córner, volvió a mandar el centro que encontró libre de marcas a Bandiera para conectar de cabeza y desatar el festejo de la parcialidad visitante.
Mucho por replantearse para Mandiyú, que fue al entretiempo repleto de dudas y reproches de su gente ante la escasez de llegadas al arco rival.
Sin embargo, en el complemento cambió la cara del equipo. Cravero metió a Riedmaier -de buenas intenciones, pero demasiado lento- y Méndez en lugar de Velardez y Altamirano. Fragata se movió como “enganche” y distribuyó con criterio, mejorando su imagen. Ochoa se soltó más por la derecha y el “albo” tuvo otro peso en ofensiva.
Iban 3 minutos del segundo tiempo cuando Riedmaier habilitó a Troche, quien entró solo por el vértice derecho y definió bajo ante el achique de Saucedo, pero cerró a metros del gol Correa ahogando lo que podía ser el descuento.
El tema es que Mandiyú, además de su anemia futbolística, tampoco tiene suerte.
Por eso a los 7’ recibió otro mazazo al ánimo. Ortellado probó desde 25 metros y en el camino se desvió levemente en Ojeda, descolocando a Ramírez que igualmente no tuvo mayor reacción para evitar que el balón se meta por el centro del arco a media altura.
Con el 0-2, parecía que la sentencia ya estaba firme. Pero no se entregó Mandiyú.
Desordenado, siempre fue con más empuje que claridad. Y así generó una clara: la pared entre Méndez y Fragata siguió con el centro de aquel para que Troche la “peinara” y se perdiera muy cerca del palo izquierdo.
Recién a los 16’ se alimentó la esperanza del “albo” porque Fragata metió una buena cesión en cortada para la diagonal de Ochoa, quien fue bajado dentro del área por el tardío cruce de Correa. El penal lo ejecutó a una esquina Troche -discutió previamente con Fragata para cobrar la pena máxima- y acercó 1-2 a Mandiyú.
Sarmiento advirtió la amenaza creciente de su rival y cuidó con más gente su retaguardia. Apenas si tuvo algo de “oxígeno” cuando el balón pasó por los pies de Zampa en sociedad con Ortellado o González, quien luego fue reemplazado.
No obstante, seguía siendo Mandiyú el que más proponía en campo ajeno. Nuevamente fue Troche el encargado de llevar zozobra con un remate cerca de la medialuna que picó antes de ser enviado al córner por Saucedo.
Casi desde la misma posición, el delantero misionero también probó a colocar y volvió a responder con acierto el arquero de Sarmiento. Un minuto antes, tras la precisa profundización de Fragata, Troche resolvía bien la jugada para decretar el empate pero la jugada fue invalidada por una posición adelantada al menos dudosa.
Hasta allí llegó la ilusión de revertir la historia. Porque llegando a los 40 minutos dio el golpe de gracia Sarmiento.
El largo envío recibió -¿habilitado?- Ortellado a espaldas de todos y descargó al medio para la corrida de Brizuela, quien había ingresado en el complemento y liquidó el pleito.
La derrota se tornó inexorablemente y sólo había que esperar el pitazo final del misionero Benjas para que Mandiyú vuelva a quedarse con las manos vacías. El público local, de todos modos, despidió con tibios aplausos al equipo por lo ofrecido en el segundo tiempo. Claro que sigue siendo demasiado pobre esto y la amenaza del descenso está latente, al acecho de un Mandiyú en terapia intensiva y con estado reservado.
Veremos si esta vez Jarque logra recuperar a este paciente tan delicado como Mandiyú, como ya ocurriera en otras etapas.
En principio el próximo objetivo, de los ocho que le quedan a la temporada, será Guaraní en Posadas.

Fuente: diario Época.

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