Mandiyú sigue soñando tras la gran victoria

Mandiyú sigue soñando tras la gran victoriaCuando parecía que ya había que ir en busca de un exorcista que aleje todos los males que rodeaban a este grupo de jugadores, apareció la cuan larga pierna de Francisco Riedmaier para terminar empujando a la red una pelota que no tenía dueños dentro del área chicas.
Así Mandiyú cortó esta prolongada serie de juegos sin cosechar triunfos que venía desde el 11 de diciembre cuando por la mínima diferencia venció a For Ever en su propio estadio, de aquel día, a ayer han pasado siete fechas, en las que el equipo correntino sumó más sinsabores que alegrías, que lo llevaron a estar hoy en zona de descenso directo.
Este triunfo por 3 a 2 sobre Jorge Gibson Brown no alcanzó para salir de la zona de descenso, si abandonó el último lugar, que ahora es propiedad de Racing de Trelew, pero si le sirve a Mandiyú para estar más cerca del lote de equipos que están peleando por la permanencia, como es el caso de este conjunto misionero.
La producción de Mandiyú ayer no distó de lo que se venía viendo desde la llegada de Néstor Jarque a la conducción del equipo, mucha entrega en todos los sectores de la cancha y buscando sacar provecho de sus hombres más dotados técnicamente, tal los casos de Mauro Velardez y Hugo Troche. El resto aporta lo suyo, un incansable despliegue para no dar por perdida nunca una pelota.
Éste es el Mandiyú de hoy, ese que está jugando al filo de la navaja, pero con el cuchillo entre los dientes, que demuestra que puede llegar a perder la categoría, porque es algo que se puede dar, pero al que ahora no se le podrá cuestionar su falta de entrega, esa que fue muy cuestionada en su momento.
Ayer ante Brown desde la pitada inicial quedó demostrado que Mandiyú vino a Posadas a llevarse los tres puntos a cualquier precio. Tuvo pinceladas de buen juego, principalmente cuando el balón pasó por los pies de Velardez, tuvo momentos de rispidez, porque ninguno escatimó a sacar la pierna ante una pelota dividida, tuvo emoción, porque ganaba por dos a cero y en menos de diez minutos en el segundo tiempo los misioneros alcanzaron el empate, tuvo desahogo, ese del final cuando Francisco Riedmaier llegó a puntear para mandar al gol una pelota que no tenía dueño dentro del área chica.
En concreto, un partido que tuvo de todo, y que terminó ganando el que hizo un poco mejor las cosas en el balance de los noventa minutos.
De los cinco goles, cuatro fueron de buena factura. El primero llegó a los 19 minutos de juego cuando Velardez desde la mitad de cancha metió un pelotazo perfecto para el pique de José Méndez, quien de primera definió dejando sin reacción al arquero Juan Mendonça.
El segundo fue una apilada de Troche mandándose por la derecha, hasta quedar frente al uno misionero al que terminó dejando en el suelo para definir con un sutil toque al centro del arco desguarnecido.
Esta jugada del gol de Troche nació luego de que Jonathan Rougier le tapara un mano a mano a Oscar Franco Aranda.
En la segunda etapa el dueño de casa llegó rápido a la igualdad, acorraló a Mandiyú en su propio terreno, el primero llegó de un centro desde la izquierda de Rodrigo Pérez que le cayó justa para que Julio Cáceres en el primer palo meta un cabezazo abajo inatajable. El segundo, el del empate, otra vez la cabeza de Cáceres para desviar un bochazo que cayó en el área.
Alegría de un lado, frustración del otro. Uno consiguió en menos de diez minutos empatar un partido que hasta entonces se le presentaba complicado. El otro observó como en poco tiempo se derrumbó lo que tanto le había costado construir.
Otra vez la sombra de todo, de que este equipo correntino estaba condenado, que ni siquiera cuando mejor estaba haciendo las cosas podía ganar. “Por favor, llamen a un exorcista”, gritó un allegado al plantel que se encontraba muy cerca del banco de suplentes.
Pero este Mandiyú, a diferencia del que se vio en otros momentos, no se cayó anímicamente, asimiló el golpe, y fue en busca de lo que vino a buscar a Posadas, el triunfo, lo pudo haber logrado antes, pero en algunos casos el hambre de gol de Troche y el querer buscar a un compañero supuestamente mejor ubicado, por parte de Carlos Fragata, llevaron a dilapidar situaciones claras como para marcar.
Una cosa estaba en claro, Mandiyú vino a Posadas decidido a llevarse los tres puntos a cualquier precio, y siguió buscando metiendo pelotazos al área para que alguna pierna salvadora pueda darle lo que no podía lograr por la vía del buen juego.
Y así fue como alcanzó el gol, de tanto ir e ir, un balón quedó perdido dentro del área chica del elenco misionero y Riedmaier estiró su pierna para mandarlo al gol.
Fue el desahogo, jugadores y cuerpo técnico se confundieron en un largo abrazo, como el del final, y ya aquel que antes había pedido que alguien viniera a exorcizar a estos muchachos, estaba también prendido al grupo dando rienda suelta a tanta bronca acumulada.
Mandiyú ganó y esto trae un poco de oxígeno para lo que se viene, ahora tendrá fecha libre el próximo fin de semana, después vendrá Sportivo Patria, y ahora la consigna será volver a ganar en casa, algo que en esta temporada sólo se logró el ya lejano 18 de septiembre del año pasado, precisamente ante el rival que ayer venció.

Fuente: diario Época.

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