Lo sufrió desde afuera. Es que Rubén Agüero fue expulsado en la fecha pasada y debió cumplir con la suspensión, por lo que en Villa Urquiza debió seguir el partido desde detrás del alambrado, pero ello no fue impedimento para hacerse escuchar con sus dirigidos, a los que permanentemente les daba indicaciones.
Agüero luego del partido hizo su monólogo de lo que para él fue este empate ante Jorge Gibson Brown.
“Me voy conforme con el resultado, porque el equipo tuvo momentos en que jugó bien y otros en los que no lo hizo muy bien y fueron ellos los que en esos pasajes manejaron el partido. Cuando no se puede ganar, un empate no está mal, y ese es el caso de hoy. El equipo cometió algunas fallas en defensa que no se venían dando y nos terminaron costando dos goles, pero bueno, en la semana hablaremos sobre ello para que no se vuelvan a repetir”, era los que nos decía el entrenador para inmediatamente enfocar su crítica hacia la labor del árbitro formoseño Isidoro Rodas.
“No perjudicó ni a uno ni a otro, pero tampoco ayudó al espectáculo, como mínimo a un jugador de ellos lo debió expulsar, a ese que le pegó el codazo a Leguizamón (por Facundo Romero), ya tenía amarilla y lo mínimo que podía hacer era mostrarle otra, pero todo siguió como si nada. Es una lástima que hayan árbitros de éste nivel, porque perjudican al espectáculo”.
Por último Agüero se refirió a la labor del joven Aldo Araujo: “Con este chico hay que tener en cuenta una cosa, en un mes se le dio todo, en un mes cambió su vida, de estar jugando en el torneo de la Liga, pasó a tener que marcar a un jugador como José Defilippi que tiene 300 partidos en primera, que más le podemos pedir, hay que ir despacio con él, no lo podemos apurar. Hoy para mí cumplió”.
Fuente: diario Época.




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