
Lucas Vargas se asocia al festejo de Manuel Sánchez Ocaña, autor del gol de la victoria de Mitre ante Madariaga (Foto El Territorio)
El encuentro, válido por la 12ª fecha, tuvo a «Manolo» Sánchez Ocaña como figura excluyente, autor del gol que desahogó a medio Rocamora. Abrió la cuenta Claudio Fileppi, mientras que Carlos García estableció el empate transitorio para la visita.
Madariaga llegaba con buenos pergaminos al Ernesto Cucchiaroni. Guiado por el montecarlense Fabián Ponce, el Violeta salió a buscar el encuentro en la primera mitad.
Con figuras excluyentes como Germán Gamarra y Rubén Sánchez, Madariaga hilvanó interesantes sociedades en el mediocampo. Pero el peligro nunca fue su aliado; Javier Galeano podía estar tranquilo.
Los de Smorczewski, que se fue expulsado en el amanecer, acudieron a una sólida línea de cuatro en el fondo y apostaron al contragolpe por el sector derecho, allí donde el ex El Brete Benjamín Benítez mostró constantes falencias.
Pero a pesar de la insistencia, el gol no maduró. Primero Sosa desactivó la defensa con un pase estupendo para que Fesztein malogre una oportunidad inmejorable con el arco a su merced y el arquero vencido.
Después el mismo 10 lo tuvo con un remate en el borde del área, desviado para su mala fortuna. Lo siguieron el disparo-centro de Ferreira y el tiro libre al travesaño de Richard Rodríguez. La esférica le jugó una pulseada interminable al local.
Cuando parecía que el nerviosismo sería la estrella del complemento, nada de eso ocurrió. Al parecer la inyección anímica que aplicó el cuerpo técnico en el vestuario dio sus réditos.
Entonces llegó el trueque con el destino que tantas veces le dio la espalda a Mitre. Los nervios fueron intercambiados por garra y entusiasmo. Así la historia comenzó a escribirse con tintes azul y oro.
Comes y Ocaña tomaron a Madariaga por las astas e impulsaron la remontada. Sólo bastó con mover el banco para torcer el rumbo. Fileppi ingresó a los 12’ y sobre los 15’ abrió el marcador. Manolo trepó por la banda derecha y mandó un centro rasante para que Caíto remate al primer palo del arquero. Y de primera, como un jugador de su categoría lo demanda.
A pesar del cachetazo, Madariaga fue en busca de la igualdad y lo logró cuatro minutos más tarde, de pelota parada. Fue García el encargado de colocar la pelota por bajo, entre Galeano y su palo más cercano.
Pero fue sólo un susto. El ingreso de Vargas por Llorián dejó a Mitre con línea de tres en defensa. Había que arriesgar en el cierre, un cambio más que acertado.
Pisando los 36’ Ocaña bajó dentro del área un pase alto de Fileppi y, después de sacarse la marca de encima, definió ante la salida del uno. El 2-1 revitalizó a una hinchada apagada por los nervios.
Así se fue la historia. Ganó Mitre y abandonó la zona roja. Quedan dos finales por delante y la salvación ya se ve en el horizonte. Los cánticos en el vestuario dan buenos augurios.
Fuente: El Territorio.




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