Duele en el alma

Duele en el alma

Un golpe al corazón. Ese desenlace que se veía venir pero nadie quería aceptar finalmente terminó por consumarse. Bartolomé Mitre no logró superar los nervios de un partido definitorio y terminó cediendo terreno en su propio fuerte.
El equipo de Bruno Smorczewski cayó 3-2 ante Mandiyú y perdió la categoría en el torneo Federal B. Descenso que se vio reflejado en las lágrimas de Kevin Llorián y Franco Semino, para dar ejemplos.

Pero antes del triste final, que hasta incluyó agresiones a los árbitros y efectivos policiales, hubo un partido que jugar. Un partido que siempre encontró a Mitre en desventaja no sólo por errores propios, sino también por méritos del rival.
El Albo encontró la apertura del marcador en el amanecer, cuando se acomodaban piezas en los esquemas. Lucio Gómez puso el 1-0 de pelota parada, sacando lustre al botín derecho y estampando el esférico en el ángulo superior derecho de un Galeano abatido.
La sorpresa no nubló el juego de Mitre, que rápidamente encontró el empate en los pies de Matías Fesztein. El nueve aprovechó un pase exquisito de Fileppi para desactivar a su marcador e inflar la red.
El público que copó el Ernesto Cucchiaroni volvió a entusiasmarse. Una expresión que nunca terminó de volcarse en el terreno, porque apenas dos minutos más tarde Mandiyú volvió a pasar al frente.
Esta vez, un descuido de Millán por izquierda le permitió a Ariel Reinero trepar por la banda y definir ante una floja respuesta de Galeano, quien tuvo responsabilidades compartidas tras levantar la bandera de la duda.
El cachetazo fue lapidario. Mitre no se pudo reponer y para colmo de males llegó el tercero, por otro error defensivo. Fue Richard Rodríguez el que intentó ganar una dividida y dejó en out a todos. El resultado: una estupenda definición por bajo de Manuel Alfonso, en soledad.
No había forma de lidiar con  la efectividad de los correntinos. Tres tantos en cuatro aproximaciones.
En el complemento, Smorczewski arriesgó. Los ingresos de Fabián Sosa y Galleli intentaron oxigenar al sistema ofensivo, dejando expuesto a un fondo que pasó a la línea de tres. Entonces la presión se hizo notar con la pelota parada como principal estandarte.
Lo tuvo Sosa y después Ocaña. Pero el descuento llegó a los 39’, justo en la agonía. Fue Fesztein el que aprovechó una serie de rebotes para establecer el 3-2.
Los últimos minutos fueron de  fricción constante. Pero no hubo tiempo para más.
Los incidentes coparon escena. Una manera de desahogarse. Mitre, que tantas balas esquivó a lo largo del certamen, finalmente fue herido y esta vez el disparo fue letal.
Con los resultados de la última fecha en la mesa, el Auriazul ocupó la última posición de la zona 14. El objetivo no se cumplió y ahora todo es incierto. Habrá que  levantar cabeza. Replantear el futuro y dejar de lado el fracaso consumado.

Fuente: El Territorio.

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