En el entretiempo del partido que disputarán este domingo a partir de las 17, Guaraní y Colegiales de Concordia por la 9ª fecha del torneo Argentino B, la comisión directiva franjeada volverá a testimoniar su reconocimiento con la entrega de credenciales de libre acceso al estadio y camisetas a tres ex jugadores de la entidad. Se trata de César Oscar Brítez, Sinforiano César Giménez Díaz y Daniel Villalba, integrantes de equipos que en la década del 70 representaron por primera vez, con enorme gallardía, al fútbol de Misiones en un torneo Nacional.
Precisamente tanto Bítez, Giménez Díaz y Villalba integraron aquel equipo de Guaraní que enfrentó a Boca Juniors en el año 1971 haciendo su debut en la máxima categoría del fútbol argentino.
Ese equipo estuvo integrado en esa ocasión por Santiago Duarte; Hugo Norberto Brauvano, Carlos «Cuervo» Núñez, César «Poxi» Giménez Díaz y Daniel «Tajhy i» Villalba; Pablo «Toti» Olivera, Ramón «Papi» Recalde y César «Patito» Brítez; Corazón Lezcano, Jorge «La negra» Brítez y Ramón Roberto «Chueco» Noguera. El director técnico fue Julián Noguera (jugó en Huachipato de Chile, (junto a Federico Hoster), un gran jugador, un excelente conductor y una extraordinaria persona que silenciosamente fue modelando el equipo. El prepardor físico fue «Tito» Koteski, también un apasionado de su profesión, cuando la cantidad de profesores de educación física que existían en Posadas se contaban con los dedos de una mano.
También jugaron en aquel partido Joaquín Barreto y Rogelio Acosta. Este último tenía la particularidad de ocupar el banco de relevos tanto como arquero suplente como así también de delantero. Era muy bueno para evitar goles, como para convertirlos.
También integraron aquel equipo del Nacional 71, jugadores de la talla de Carlos Gómez, José Ignacio Zárate, César Aníbal Ayala y después de se acoplaron Bustos, un volante central a préstamo de Mitre y los jugadores paraguayos Mateo Mendoza e Isidro Caballero que procedían de Atlético Posadas.
Boca Juniors en ese encuentro inicial tuvo la siguiente formación: Rubén Sánchez; Rubén Suñé, Meléndez Calderón, Roberto Rogel y Armando Ovide; Rubén Peracca, Orlando Medina y Potente; «Mané» Ponce, Pianetti y Ferrero. Jugó también Raúl Armando Savoy.
Boca ganó 1 a 0 y el gol lo convirtió Rogel a los 7 minutos de la segunda etapa. La cancha estaba totalmente repleta. Cuando Rogel marcó el gol un silencio se apoderó del estadio. Aún los hinchas de Boca ese día apoyaban a Guaraní.
Guaraní llegó a esta clasificación después de derrotar a todos los equipos de la zona y jugó su pase al Nacional frente a Coronel Aguirre de Rosario. Guaraní ganó en Posadas 4 a 0 y empató en la cancha de Central Córdoba de Rosario 3 a 3. Este último fue un día miércoles y el domingo ya se enfrentaban en el estadio «Clemente Argentino Fernández de Oliveira» las dos expresiones deportivas más populares del país (Boca Juniors) y de Misiones (Guaraní Antonio Franco, sin duda). Se puso a prueba con éxito la capacidad organizativa de la dirigencia franjeada.
Guaraní participó en cinco campeonatos nacionales, nadie le regaló nada para obtener esas clasificaciones y ganarle, por ejemplo, al campeón intercontinental (Independiente) que venía a estrenar su título en Posadas.
Toda esta historia de esfuerzos, sacrificios y perseverancia tuvo en cuenta el Consejo Federal de la AFA para invitar a Guaraní a participar del actual torneo Argentino B.
No es un regalo caído del cielo, es el reconocimiento a una trayectoria deportiva. Guaraní se ganó ese derecho. Porque en el fútbol nadie regala nada. Son derechos que se adquirieron a través de su rica y fecunda historia.
Tres jugadores que colaboraron para escribir esa historia serán los que tendrán este domingo el reconocimiento de la comisión directiva y también de los aficionados que concurran al estadio que con seguridad le brindarán a Brítez, Giménez Díaz y Villalba su espontáneo aplauso de reconocmiento.
«Patito» Brítez luego jugó en Independiente de Avellaneda y Colón de Santa Fe donde dejó también la estela de su gambeta endiablada, su picardía y su sorprendente velocidad. En algún momento jugaron en la primera división de la franja tres hermanos Bítez: César, Jorge y Miguel.
Giménez Díaz se ufana siempre de haber integrado la selección semanal de los mejores de la fecha (con foto) que publicaba en cada uno de sus ejemplares de afamada revista «El Gráfico». «Yo estuve en la selección», afirma, «de el Gráfico», agrega con un guiño en los ojos. Le pusieron el apodo de «Poxi» (viene de Poxipol) por la marca pegajosa que siempre ejercía sobre sus rivales, a quienes generalmente no los trataba con mucho cariño, por llamarle de alguna manera. Es un persona que siempre está alegre y sonriente y en cuanta conversación mantiene recuerda sus momentos felices con la camiseta de Guaraní.
Daniel Villalba (también de origen paraguayo, al igual que Giménez Díaz), era un jugador muy rendidor. El DT le decía: Villalba, hoy vas a jugar de zaguero central» y jugaba. En el otro partido lo hacía de marcador de punta, no tenía problemas. Pero siempre rendía al máximo.
Los jugadores que serán reconocidos este domingo pertenecen a esa pléyade de la década del 70 (que a finales de la década del 60 tuvieron como director técnico a Ernesto Bernardo «Tito» Cucchiaroni, esa gloria del fútbol misionero. La presidencia del club la ejercía ese gran dirigente que se llama Juan Carlos «Cacho» Ammarilla, que aún hoy ejerce su profesión de médico en el sanatorio Noziglia, el vicepresidente era el doctor Héctor ALejandro Chemes, el secretario Edmundo César Yegros y el tesorero Carlos Cardozo, padre de uno de los actuales vicepresidentes, Gustavo Cardozo).
En semanas anteriores recibieron su distinción jugadores que brillaron en la década del 80 como Darío Alberto Labaroni, Roque Víctor Briñócoli, Rubén Enrique Nacimiento, Pablo Rubén Enrique Ortiz, Rubén César Noguera, José Edmundo Villarreal, Roberto «Pato» Ayala, Sergio Sosa, Andrés Domínguez, Rubén Darío Yegros, Daniel Fretes y Ramón García Paredes y Ramón Recalde entre otros, que participaron en los nacionales de 1981, 1982 y 1985.
Guaraní tiene una historia plena de gloria, un presente de esfuerzos y un futuro de esperanzas. Como no podía ser de otra manera, su actual participación en el Argentino B es el reconocimiento de la AFA a tanta gloria y tanto esfuerzo, durante décadas llevando al fútbol de Misiones en lo más alto de su pedestal.
Fuente: Rubén Ayala Ferreira, prensa club Guaraní.




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