Todo un caudillo en la cancha

Todo un caudillo en la canchaFue uno de los símbolos de Tigre de Santo Pipó, pues de los 25 años ligados al fútbol, 14 de ellos estuvo dedicado al equipo más ganador de la década del 90, con cinco vueltas olímpicas en torneos oficiales de la Liga Posadeña de Fútbol, además del torneo provincial, el ECOFUL y varias veces del torneo Integración, entre los más importantes.
Se trata de Emilio Kakubur, un eje medio que fue el caudillo y símbolo del equipo de los Pigerl, quien en julio de 1998, tras la euforia de la vuelta olímpica y 41 años a cuestas, decidió “colgar los botines” y en esa oportunidad recibió una emotiva despedida de dirigentes, futbolistas y simpatizantes en el propio escenario de El Pueblito, para dedicarse más de lleno a la política, su otra pasión, cumpliendo el mandato del pueblo al ser elegido intendente.
La campaña de ese equipo ganador estaba sustentada en la base del trabajo y la disciplina que se imponían desde afuera y se cumplía al pie de la letra por los de adentro, donde llevaban la voz cantante los más experimentados como Kakubur, pero también por la calidad futbolística de sus integrantes, tal el caso de Jorge Malowski o Roberto Geck en el arco, defensores de la talla de Miguel Lezcano y Dante Pigerl, marcadores como Julio Valdovinos, Marcos Barrios y Fabián Romero; volantes como Heno y Alan Pigerl -en la primera época-, luego Carlos Cubillas, René Kornoski, Fabián Ponce, Javier Castillo, Valdovinos, Reyna y José Martínez- y adelante estaban Luis Bruchón, Hugo “Chito” Sartori, Fabián Santander, Haroldo Bruchón, Horacio Beitía, Guido González, Héctor Quiroga, Emilio Duarte y Miguel Vargas, entre tantos otros que pasaron por el glorioso Tigre de Santo Pipó.

Dueño del mediocampo
Quien manejaba los hilos desde la mitad de la cancha era Emilio Kakubur, un jugador tenaz y áspero en la marca, pero a la vez fino e inteligente, ingredientes que lo hacían “distinto”. Hasta hoy se extraña ese tipo de futbolista, que por algo tuvo una dilatada campaña y numerosas vueltas olímpicas.

Se dio el gusto de jugar con Diego Maradona
Como fanático hincha de Boca, tuvo la suerte de jugar al lado de su máximo ídolo: Diego Maradona. Fue en la cancha de Guaraní Antonio Franco, en un amistoso solidario a cancha llena.
Vale decir que este reconocido mediocampista, nació en Aristóbulo del Valle, y jugando en el equipo de esa localidad ganó varios títulos de la Liga Obereña, pero también vistió las casacas de Tealera de Dos de Mayo, Atlético Oberá (también campeón), luego estuvo en Atlético 2 de Mayo de Eldorado, para jugar en Santo Pipó, desde 1982 en Sporting -campeón de la Liga de San Ignacio- y desde 1984 en Tigre de Santo Pipó, hasta el momento de colgar los botines en 1998.
Tigre se inscribió en la Liga Posadeña de Fútbol -todo un desafío para un equipo del interior- y sufren en 1987 cuando pierden con Villa Lanús la posibilidad del ascenso, pero la revancha llegó al año siguiente cuando suben a primera división, pero además dejando el sello de un equipo que en la década del 90 se ganó todo. En el último torneo de Kakubur, en 1998 Tigre ganó invicto, tras 18 partidos, 13 triunfos, 5 empates, con 49 goles a favor (promedio de 3 por partido) y sólo 13 en contra (0,72 de promedio), números que son muy elocuentes y hablan por sí solos…

Fuente: Julio López, Primera Edición.

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