Aristóbulo Faviero, un gran campeón

Aristóbulo César Faviero, el árbitro de fútbol misionero que cuenta con más trayectoria y cursos de arbitraje que ha realizado en el nordeste dejó como grato recuerdo sus actuaciones como futbolista vistiendo la casaca de Guaraní Antonio Franco con once vueltas olímpicas y otra con Racing, cuando ascendió en 1969.
Una vida dedicada al Correo, cuando ingresó en 1948 como mensajero en Eldorado, luego fue telegrafista y comenzó a jugar en clubes del Alto Paraná, en Dos de Mayo de Eldorado. En 1953 llegó a Guaraní Antonio Franco, debutando imprevistamente tras la lesión de Pucheta, el “cinco” titular franjeado ante Independiente, por el torneo local. El árbitro fue Prudencio García y allí sacó patente, pues con un gol de tiro libre a “Chongo” Villanueva le dio el triunfa a Guaraní.
Allí estaban Iván Pereyra, el “Gringo” Rojas; Tilo Tau y Rulo Caferatta; Ortigoza, Faviero y Félix Medina; Milú Noguera, Papi Sánchez, Pirulo Sánchez, Chacho Sánchez y Julián Noguera.
Era un eje medio inteligente por sobre todas las cosas, de buen manejo del balón, quien mandaba por personalidad y una pegada excepcional, de allí que se encargaba de los tiros libres directos al arco, como los centros medidos para los cabeceadores en el área rival.
Todo esa capacidad contrastaba con su físico pequeño en una zona tan amplia, pero se ingeniaba para cortar el juego y desde allí administrar el balón con mucha prestancia y lucidez, integrando los distintos planteles “franjeados” que dieron la vuelta olímpica desde 1954 a 1957 en forma consecutiva, repitiendo en 1959, y en la década del 60 ya como suplente de un grande: Carlos Agustín Martínez, indudablemente el mejor “cinco” que pasó por el fútbol misionero.
Una fractura de rodilla lo alejó casi definitivamente del fútbol y tras dos años alejado de la gramilla, Alberto Delpiano -secretario de la Liga Posadeña muchos años y también empleado del correo- lo llevó a Racing, un equipo que estaba militando en la divisional del ascenso. Llega como libre y salen campeones, logrando el ascenso. Después de eso “colgó” definitivamente los botines de futbolista.
Con los “blanquicelestes” jugó con José Encina; Chávez y Dos Santos; Aníbal Encina, Faviero y Coco Villar; Marín, Contreras, Alipio Insaurralde, Hermógenes González y Escobar, entre otros valores que integraron ese equipo que dejó gratos recuerdos, manejado con mucho criterio por Faviero desde el centro del campo de juego.

Los inicios en el arbitraje
Una historia poco conocida fue sus inicios en el arbitraje, por una gestión del doctor Aníbal Orlando, en 1962 empezó a dirigir en los campeonatos infantiles de la Liga del Sur, que se disputaba en la cancha del club Brown y comenzó a ser respetado en el silbato.
Allí por iniciativa de Alberto Delpiano y Absi Esquivel, secretario y presidente de la Liga Posadeña, además de Odón Pérez, titular del Colegio de Árbitros, lo llevó a que inmediatamente de “colgar los botines” de futbolista y la vuelta olímpica con Racing, hiciera su debut como árbitro dirigiendo en quinta división en la cancha de Atlético Posadas, y así rápidamente -por sus condiciones- al domingo siguiente tras dos partidos en tercera división, pasó a la Primera B, con partidos de Palomar, Olimpia, Boca de Heller, Unión, Magallanes, Villa Urquiza, Sarmiento, General Paz y Racing.
Sus actuaciones como árbitro lo llevaron a ser elegido para los eventos más importantes en el plano local y requerido en los regionales, como así en los partidos contra los mejores equipos profesionales que llegaban en esa época.
Entre el 19 de junio de 1971 y el 28 de diciembre de 1998 pasaron 28 años y seis meses dedicado de lleno al arbitraje.

Fuente: Julio López, Primera Edición

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