En las definiciones mano a mano, además de la importancia en cuanto al equilibrio colectivo, tiene vital importancia la contundencia. Y Brown supo combinar esas virtudes en la semifinal de ida, por el Provincial de la Unión Misionera de Fútbol, frente a Guaraní, ocasión en que armó una producción sólida y sacó una buena ventaja para el desquite.
El 3-1 a favor del Verdirrojo fue producto de que el ganador aprovechó sus ocasiones al ciento por ciento. Primero entendió cómo había que plantear el partido y después, fue letal con la dupla Pérez-Suirezs, autores del primero y segundo tanto.
Como contrapartida, Guaraní dejó una imagen desteñida. Con Cana Martínez apagado, los delanteros padecieron la anemia de juego de tres cuartos de cancha en adelante y como única vía se presentaron los envíos aéreos, donde allí los defensores visitantes prevalecieron. Además, a la defensa le faltó intuición en los dos primeros tantos, que significaron un golpe importante para el local.
Con el balón en poder del local, Brown se preocupó por cubrir los espacios y apelar al contraataque. Sabía que tarde o temprano se iban a gestar las ocasiones, principalmente porque tenía maniatado a la Franja. A los 14′ avisó Suirezs después de marcarle el pase a Pérez. Y esa señal se convirtió cinco minutos después en la apertura, con los mismos intérpretes como actores principales: asistencia de Martín, gol de Matías.
Guaraní siguió atado, le faltó ese jugador que rompa el molde y empiece a poner en aprietos a los defensores verdirrojos, eficaces en el juego aéreo, pero un tanto nerviosos en el mano a mano. A pesar de ello, fue el local el que le facilitó el segundo a su rival (tiró el achique pero habilitó a Suirezs), con Pérez como autor material. Y los segundos 45 plantearon un escenario que obligaba a un retoque de piezas en Guaraní.
Adentro el zurdito Armoa y Yedros para oxigenar el medio y Kopp como punta en reemplazo del desconocido Acuña.
Las cosas mejoraron a medias. Guaraní mostró una tibia reacción y encontró el descuento en un golazo de Gómez de tiro libre (con una polémica falta). Sobre los 20′ Pérez vio la roja de manera infantil y el local fue a buscar el empate aunque careció de rebeldía. Así las cosas, en pocas ocasiones quedó en evidencia el jugador de más.
En esa media hora que restaba no pasó demasiado excepto varias acciones al límite, que le complicaron el partido al árbitro Lutz. Brown estaba hecho, pero una falla de Solís provocó un nuevo contraataque y la posterior definición de Vargas, para que el 3-1 lo deje al Verdirrojo más cerca de la final. Guaraní tiene la exigencia de revertirlo este domingo cuando jueguen la revancha otra vez en Villa Sarita.
Fuente: territoriodigital.com




Comentarios recientes