Apóstoles no podía faltar en el reparto

Apóstoles no podía faltar en el repartoLa corona del Torneo Provincial decidió desconcentrarse. Tras los títulos que se dividieron en los últimos años los equipos de la Liga de Eldorado y Posadas, ahora le llegó el turno a Apóstoles, que de la mano de Rosamonte inscribió su nombre entre los campeones de la Unión Misionera de Fútbol.
La cancha de Candelaria fue testigo de la coronación del equipo yerbatero, que pese a caer 1-0 con Brown en la segunda final (había ganado 1-0 en la ida) se alzó con el trofeo mayor al imponerse en la definición por penales por 4-2.
La apuesta le salió redonda al entrenador Sergio Korol y sus dirigidos. El técnico visitante planteó un juego especulativo en el partido decisivo, le cedió la pelota al dueño de casa e intentó aguantar la ventaja.
Y la idea marchaba en su cauce normal hasta los 20’ del primer tiempo, cuando un tiro libre de Rubén Sánchez, desvío mediante, derivó en Gustavo Maidana, quien en el corazón del área le dio de volea para ajusticiar a Lesniczuk y establecer el 1-0.
Antes de eso, Marcelo López tuvo la apertura para el Verdirrojo, aunque en la primera del juego fue el Oso Galeano el que le ahogó el grito a Tomás González.
Después del gol, la tónica del partido se hizo cada vez más evidente. Brown yendo al frente y Rosamonte aguantando las embestidas.
El equipo posadeño empezó a sufrir a medida que dejaba pasar situaciones frente a los arcos, como los dos mano a mano que desaprovechó Lucas Vargas.
En el complemento nada cambió. La visita se agrupó en el fondo y apostó a alguna contra salvadora de González y Olivera, mientras que el local trató de jugar a través de la buena comunicación de Pérez y la pelota y el empuje de sus mediocampistas.
Rosamonte trató de ser ordenado, aunque nunca dudó en raspar. Brown fue vertical, pero poco claro. Y chocó y chocó. Cayó en sus propios nervios y la desesperación no lo dejó pensar.
La salida de López perjudicó aún más la posibilidad de clarificar el juego, y el Verdirrojo comenzó a tornarse repetitivo.
Y así llegó a los penales sin fuerzas, como si el ‘escaso’ 1-0 tuviera sabor a derrota. Y la duda, entonces, era saber quién se iba a imponer en el duelo de ‘atajapenales’, ya que tanto Lesniczuk como Galeano se destacan en la materia. Pero ninguno necesitó demostrar sus condiciones. Sánchez y Vargas fallaron sus disparos, Rosamonte convirtió todo lo que pateó y el título se vistió de rojo y negro.

Fuente: territoriodigital.com

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