Daniel Vicente, seguridad en el arco

A mediados de la década del 60 surgió un juvenil valor misionero en la custodia de los tres palos, distinto a los estilos más espectaculares que mostraban en ese entonces: Juan Carlos Campuzano o Juan José Ledesma, sus principales referentes.
Hablamos de Daniel Vicente quién ofrecía -pese a sus juveniles años- sobriedad y sobre todo seguridad, acompañando de un buen físico en el arco de General Paz.
Su juego parecía de un veterano, transmitía tanta seguridad, que además le adosaba una gran capacidad de intuición y era un “especialista” en atajar penales, característica que seguramente capitalizó cuando se definía los torneos de barrios por esa vía, con cinco tiros, luego tres, dos y uno hasta consagrar un ganador. Y en ese tipo de definiciones era un héroe, pues casi siempre detenía uno o más ejecuciones.

Junto a la selección misionera
Por sus condiciones llegó a integrar los mejores seleccionados de Misiones junto a “Lechuga” Villalba, Agustín Martínez, Federico Horster, Obdulio López, Juan José Chávez, “Papi” González, “Poroto” Guenín, entre otros que llegaron a estar entre los mejores del país.

También en Mitre y Huracán
Después llegó su etapa en Bartolomé Mitre donde aportó su presencia en la custodia de los tres palos. También vistió la casaca del club Huracán, y paulatinamente fue relegando su pasión por el fútbol debido a sus funciones dentro del Banco Provincia, donde llegó a ocupar puestos importantes.
Con su tiempo más limitado, volvió a estar ligado a los planteles de fútbol con presencia nacional, tal el caso de Guaraní Antonio Franco como masajista del plantel y acompañó a las delegaciones durante muchos años.
Queríamos recordar su paso como uno de esos arqueros “distintos” que tuvo el fútbol misionero, quien cumplía sus funciones sin mayores estridencias, más bien pasaba desapercibido, pero defendiendo los tres palos siempre lo hacía con sobriedad y sobre todas las cosas con mucha seguridad.

El comienzo y su primer título
Como oriundo del barrio Villa Blosset, donde reside desde toda la vida, Daniel Vicente, se inició en los torneos del barrio y ya de juvenil debutó en Primera B capitalina con los colores de General Paz, equipo que salió campeón en octubre de 1967 -derrotó en la final a La Picada por 4 a 2- y ascendió al círculo superior de la Liga Posadeña de Fútbol y sus mejores valores -entre ellos su arquero- pasaron a reforzar otras instituciones.
Fue la última alegría de esa institución que estuvo integrado por Daniel Vicente; Helvio Arias, Pedro Galeano, José María Martínez y Duarte Ruiz Díaz; “Pirulo” Sánchez, Agustín Martínez y Francisco “Pata” Medina; Martín “Kelo” Lezcano, Ceferino Chamorro y Osvaldo “Tatú” Ojeda. También aportaron lo suyo Horacio Fernández, Felipe Santiago Fleitas, Hilario “Papi” Florentín, Luis Rivero, Miguel Lugo, Ramón Beppo, Ramón Santandrea, entre otros.
Dirigido técnicamente por Julio José “Pape” Piró, General Paz ganó 9 partidos, empató 2 y perdió un solo encuentro en su incursión por la B posadeña.
También puede considerarse histórico, pues fue el último título del club General Paz, entidad afiliada a la Liga Posadeña de Fútbol en 1947.

Fuente: Julio López, Primera Edición.

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