César Oscar “Patito” Brítez fue uno de esos jugadores que siempre quedará en el recuerdo porque fue “distinto”, era un creativo nato, un intuitivo y además no tenía problemas de perfil, porque lo podía hacer por derecha o izquierda, una virtud que rápidamente lo elevó a una dimensión superior.
Cuando tenía 6 años ya deleitaba en el “baby”, llenando la cancha del Racing y el Roque González, para observar los duelos de Bar El Trébol, Bar Español, Oro Verde o Cañonazo, de allí que rápidamente Mitre y Guaraní pugnaran por su servicios, pulseada que ganaron los de Villa Sarita. Se aceleraron los tiempos y sin pasar por las inferiores debutó en Primera ante Brown, para nunca dejar el equipo superior.
Primero en Guaraní
Tras afirmarse y lucirse en Guaraní, integró el seleccionado posadeño y con tan solo 17 años participó de la Copa Argentina y el Adrián Beccar Varela y ser tentado en el profesionalismo.
Luego Gimnasia
En 1968 llegó a Gimnasia y Esgrima La Plata, al año siguiente, a Estudiantes de La Plata, donde fue incluido en la lista de la Copa Libertadores, era suplente de la Bruja Verón (padre de Juan Sebastián).
Luego Boca quiso llevarlo en 1970, incluso estuvo tres meses en el club de La Ribera, pero no se sintió a gusto y regresó a Posadas tentado por la posibilidad de integrar el plantel de Guaraní que se aprestaba -y lo consiguió- para llegar al Campeonato Nacional de 1971.
También Colón
Atraídos por sus desbordes y habilidad jugó en Colón de Santa Fe en 1972, para lucirse en la punta izquierda junto a Edgardo Di Meola y otros.
En el “Rojo” estuvo lo mejor
Su chispeante juego y con apenas 21 años despertó el entusiasmo de muchos clubes, pero en 1975 Independiente de Avellaneda lo llevó a sus filas y allí paso cinco años de gran nivel.
Su fútbol encontró respuestas en Ricardo Bochini, Daniel Bertoni, Larrosa, Galván y Outes, además de otras grandes figuras que llevaron al “Rojo” a disputar -y ganar- distintas copas internacionales.
En esa etapa aprendió a conocer el mundo, con viajes permanentes, pues los de Avellaneda eran abonados a esas lides.
Su carrera profesional (con sólo 30 años) terminó en Sportivo Luqueño, de Paraguay, tras un paso por Independiente Rivadavia de Mendoza un año antes.
Fue un verdadero jugador de selección
César Oscar Brítez tuvo el privilegio de integrar el seleccionado argentino que se comenzaba a armar de cara al mundial de 1978.
Con los colores de la selección enfrentó a Brasil en el Maracaná, en una época que sobraban valores en su puesto, pues allí estaban Daniel Bertoni, René Housemann, Oscar Ortíz y Mario Kempes, los elegidos al final por el DT César Menotti para jugar y ganar la primera Copa del Mundo para Argentina.
Para tener ese reconocimiento fue figura dentro de un plantel “Rojo” lleno valores. De allí el título de 1975, tras derrotar en la final a Unión Española de Chile y la Interamericana de 1976 ante los mexicanos. En 1977 fue subcampeón Metropolitano y campeón del Nacional por 3 a 2 en la histórica final ante Talleres de Córdoba, cuando Independiente caía 0-2 y con dos jugadores menos. En 1978 volvió a salir campeón del nacional. En la Libertadores eliminó a Nacional de Ecuador, Universitario de Perú y en la final cayó con River. En 1979 los esfuerzos en la Copa chocaron con Boca en la final, dejando en el camino a Peñarol, Deportivo Cali, Millonarios y Quilmes. Sería imposible integrar un plantel de esa categoría si no contaba con jugadores de jerarquía y uno de ellos era el misionero “Patito” Brítez, un gigante de nuestro fútbol.
Fuente: Julio López, Primera Edición.



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