En una tarde inigualable, única y que será recordada por mucho tiempo, la multitud que colmó este domingo el estadio de Sportivo Eldorado vibró a pleno con la presencia de las estrellas nacionales de la selección argentina de Indoor Show, que enfrentó en un juego amistoso a un combinado eldoradense por el 75 Aniversario del Club Sportivo e igualó sin tantos.
Al ver salir del túnel al legendario capitán Oscar Ruggeri encabezando la fila del plantel “albiceleste” el público se puso de pie y le hizo sentir el cariño a cada una de las grandes glorias del fútbol argentino. Con el tridente ofensivo conformado por Raúl Estévez, José Luis Calderón y Esteban Fuertes, los liderados por Alejandro Mancuso comenzaron a hacer rodar la pelota y el espectáculo futbolístico se puso en marcha.
Nada de amistoso
Pero el partido no tuvo nada de amistoso, porque el combinado local no se achicó para nada y fue al frente. Rodney Widmann se acordó de su pasado por las divisiones inferiores de Boca Juniors y volvió a tener la posibilidad de cruzarse en un partido con Fernando Gamboa, a quien le ganó el duelo y generó innumerables chances para que los dueños de casa pudieran abrir el marcador. El “Gringo” y Hugo “Chicha” Centurión fueron los que más exigieron y forzaron los reflejos a Marcos “Anguila” Gutiérrez.
En el área de enfrente al legendario Roberto Geck no le tembló el pulso cada vez que tenía que mostrar seguridad y se lució en un mano a mano con Hugo Ibarra. Además achicó bien cada intento del “Bichi” Fuertes, quien fue el que más oportunidades tuvo para romper el cero.
Roces, discusiones y hasta recriminaciones se dieron a lo largo del juego y más cuando se veía que el cero era inquebrable, pero en ningún momento perdieron la línea y se brindaron por el público.
En la segunda parte comenzaron los variantes y a la hora de salir el público despidió con ovaciones al “Cabezón” Ruggieri, el propio “Mancu” y el “Negro” Gamboa, como así también reconocieron la historia de Widmann.
Fue empate sin goles, pero el resultado fue lo de menos, porque el hecho de ver en acción a estas figuras que aún mantienen su clase dentro de la cancha, tener la posibilidad de sacarse una foto o pedir un autógrafo, fue suficiente para la multitud que se acercó al estadio.
Fuente: Primera Edición.




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