Inesperada pérdida

Jugó en el Brown campeón de 1979, en Mitre, Ex Alumnos de Oberá, Atlético Posadas, Racing, Villa Lanús y selecciones posadeñas.
En la parte final de la década del 70 apareció en el firmamento del fútbol posadeño un grupo de valores juveniles, donde cada uno amalgamó distintas características -modeladas por ese maestro que fue Raimundo Damasceno Lópes- y desparramaron la semilla de un equipo que deleitó a los aficionados y llenó estadios ávidos de buenos espectáculos.
En ese equipo estaba Mario Domingo Pasalagua, uno de los jugadores emblemáticos de aquel Jorge Gibson Brown, a quien recordamos porque se cumplió el primer mes de su desaparición física y esta semana distintas disciplinas organizarán actividades en su memoria.
En la mejor época futbolística y cuyo tope no se podía determinar, porque la gran mayoría eran aún muy jóvenes, los jugadores del “Verdirrojo” fueron suspendidos por dos años.
Así se cortó las promesas locales más importantes de los últimos tiempos, todo ello llevado de la mano del brasileño Raimundo Damasceno Lópes, quien supo amalgamar un verdadero equipo, respetando las cualidades técnicas de cada protagonista, pero incorporando el sacrificio de una exigente preparación.
Es importante destacar que para definir el equipo misionero en el Regional, entre Brown y Mitre, se registró el planteo de los futbolistas “verdirrojos” por los premios del título obtenido y no se presentaron a jugar las finales. Eso ya fue a principio de 1978, luego de resonantes triunfos ante Guaraní 2-1 (con golazo de “Fafi” Díaz y Ortega), a Huracán 2-0 (Fernández y Villarreal) y Villa Urquiza 3-0 (los tres de “Bubi” Fernández) cuando Brown parecía una aplanadora.
En 1977 Mitre era el campeón oficial de la Liga Posadeña y en el Clasificación enfrentaban a los mejores cuatro equipos (todos contra todos). Allí empataron Brown y Atlético Posadas con siete unidades, seguido de Guaraní con seis y Mitre cuatro.
En la semifinal, el 11 de diciembre de 1977, Brown le ganó a Mitre por 2 a 1, que perdía 1-0 con gol de Manolo Ríos (36m PT). En el segundo empató Bruno Chapay a los 30 y Villarreal a los 36, de penal le dio la victoria.
El 14 de diciembre se jugó el primer partido final entre Brown y Atlético Posadas, en cancha decanista. Ganaron los “verdirrojos” por 3 a 2, el 18 de diciembre se hizo la revancha en la avenida Cabred y agónicamente ganó Atlético Posadas 2 a 1. Graziadei anotó a los 36m, empató Rubén Garay a los 42m y Mario Cabrera a los 43m, ambos en el segundo período, pusieron cifras finales.
El 21 de diciembre, en cancha de Mitre, Brown se consagra campeón al derrotar en la “finalísima” a Atlético Posadas por 1 a 0, con tanto convertido por Villarreal de tiro penal a los 26m del segundo período.

Intuitivo y desequilibrante
Mario Domingo Pasalagua nació el 14 de marzo de 1954 y falleció el 3 de agosto pasado, en una cancha de fútbol, como seguramente habría querido, pues era el lugar elegido para estar con sus amigos y aún en veteranos hacía la diferencia por su habilidad, velocidad y picardía para desbordar y llegar a la zona de la definición, como en su época donde fue figura desequilibrante en esa alineación histórica de los “verdirrojos”, junto a Barreto o Montenegro en el arco, Choclo Silva, Chapay y Avalos en la defensa, volantes como Ortega, Bareyro y Bubi Fernández, y acompañando arriba a Fafi Díaz, Toni López o Villarreal, entre otros.
Era intuitivo y desequilibrante, pero además era guapo, aguerrido y muy solidario, como en la vida, amigo del amigo, adosado a la velocidad y astucia en los metros finales, lo tornaba un valor imprescindible en cualquier alineación. Jorge Gibson Brown lo disfrutó en su mejor época.

Fuente: Julio López, Primera Edición.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.