
Luciano Vera fue cumpliendo, poco a poco, varios sueños. Quedó en las inferiores de River, se volvió una pieza importante en su categoría y fue citado a la selección argentina. Con la camiseta albiceleste ganó el Sudamericano Sub-15 y pasó a la Sub-17, con la que repitió el título este año.
Pero el chico de Wanda no para. No quiere. Va por más. Siempre va por más y eso tiene sus frutos.
Durante la última semana, Luciano cumplió uno de los anhelos más grandes que tenía. Entrenó con la selección mayor en el predio de Ezeiza y con Lionel Messi.
El capitán de la selección argentina llegó al país para empezar la preparación hacia la Copa América y el misionero estaba en el predio de la AFA con la sub 17.
Allí se dio el encuentro entre el de la tierra colorada y el ‘10’. Luciano estaba, junto a la Sub-17, como sparring del equipo de Lionel Scaloni.
“Cuando llegó no sabía qué decirle. No te sale nada. Llegó y nos saludó a todos”, contó el misionero cuando recordó el encuentro con el máximo goleador del seleccionado nacional.
“Fue una semana de locura. No podía dejar de mirarlo (a Messi). Es el mejor del mundo y lo tenés ahí al lado tuyo. Te pasa un poco con todos, pero con Messi mucho más”, agregó Vera, quien practicó toda la semana bajo las órdenes de Scaloni.
El misionero recordó que el ‘10’ “se sacó fotos con todos, pero no me animé a pedirle que me firme algo esos días, porque siempre estábamos entrenando”.
Es que, más allá de la idolatría y del magnetismo que generan Messi y compañía, Vera estuvo enfocado en adquirir todo el conocimiento que pudo. “Traté de aprender lo máximo posible, porque las posibilidades como estas no se dan todos los días”, expresó.
Luciano comentó que la diferencia de velocidad de los jugadores que juegan en Europa es superlativa. “Es impresionante. Con un toque controlan y ya se perfilan para encarar. Te dejan desacomodado en dos segundos”, contó con gracia el misionero.
Todos para Messi
Vera entrenó con el seleccionado nacional toda la semana, pero recién el jueves pasado se sumó Messi a las prácticas con movimientos tácticos. En ese momento todo cambió. No sólo por lo que significa tener al capitán argentino enfrente, sino que el DT también empezó a pedir otras cosas.
“Nos tocaba hacer trabajos para que sus compañeros le creen espacios. Todo estaba enfocado en que se abran los lugares para que tenga espacios a la hora de recibir la pelota”, explicó el misionero en referencia a cómo trabajaba Argentina en ataque.
“Scaloni nos daba algunas indicaciones antes de empezar. Cuando era al revés (en defensa), nosotros teníamos que salir jugando y ellos tenían que recuperar rápido con la presión alta”, agregó Vera.
El lateral izquierdo de las inferiores de River aseguró que la experiencia de entrenar con el seleccionado mayor “me llegó en mi mejor momento, tanto en el club como en la selección”.
“Mi gran sueño es llegar a jugar con la mayor, pero eso va a pasar si hago bien las cosas en el club”, se serenó el de la Wanda.
Cuando se supo que la Sub-17 iba a viajar a Brasil para ser sparring de la mayor, muchos se ilusionaron con la chance de ver a Luciano Vera en los entrenamientos en tierras brasileñas, pero el misionero sabía que era complicado.
El sábado, el conjunto juvenil viajó rumbo a Rusia, donde disputará el torneo internacional Valentín Granatkin. A partir de hoy y hasta el viernes 14, los argentinos jugarán en San Petersburgo el certamen que es preparatorio para la Copa del Mundo de la categoría, que se realizará del 26 de octubre hasta el 17 de noviembre en Brasil.
A raíz de esta convocatoria, el misionero no irá a la Copa América como parte de la delegación argentina, pero eso ya lo tenía asumido.
“Sabía que me iba a perder la Copa América porque teníamos este torneo en Rusia y eso es preparatorio para el Mundial que se viene en septiembre y ese es mi objetivo este año”, cerró el pibe de Wanda, que paso a paso va cumpliendo sus sueños.
Fuente: Diego Vain, El Territorio.




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