
Ser parte de un equipo grande. Jugar una copa internacional. Conocer y recorrer el continente. Todos esos objetivos cumplió Leandro Fioravanti en un nuevo destino en su carrera: Venezuela.
El mediocampista posadeño lleva 10 años en el fútbol profesional. Pasó por la Primera División de nuestro país, jugó en el ascenso, estuvo en Guaraní y Crucero en la Tierra Colorada y también tuvo roce internacional. Jugó en Unión San Felipe de Chile y ahora sumó un nuevo país.
“Me sedujo la chance de un club grande y de jugar la Copa Sudamericana”, aseguró el Colo, quien llegó el año pasado a Deportivo Táchira.
El misionero estaba en Mitre de Santiago del Estero, en la Primera Nacional de Argentina, armó las valijas y se mudó a San Cristóbal, una ciudad que lo cautivó y que le propuso una nueva manera de vivir en un país del que se habla mucho y mal y del que, probablemente, se sepa poco. “En San Cristóbal estoy muy cómodo. Me gusta la gastronomía y me adapté”, tiró.
Si bien reconoció que su situación no es como la de gran parte de la población, la crisis económica y social “te toca”. “La economía no está oficialmente dolarizada, pero todo se maneja en dólares.
San Cristóbal es un poco más barato porque estamos cerca de la frontera con Cúcuta (Colombia), pero en general es caro”, explicó.
En Argentina se vende, en muchos medios y para gran parte de la población, que Venezuela es un lugar en el que es imposible vivir. Fioravanti dejó en claro que, al igual que Argentina, tiene sus problemas, pero que también “mucha gente está volviendo, porque de a poco mejoran las cosas”.
Una liga distinta
“La verdad no conocía tanto de la liga. Quería jugar en un club grande y por eso acepté”, se sinceró Fioravanti en cuanto a su desembarco en Deportivo Táchira.
El Colo se encontró con “una liga especial”. “Muchos equipos se funden y por eso hay pocos equipos con muchos años. Los equipos son sociedades anónimas”, explicó el misionero.
La Primera División de Venezuela tiene 65 años, muchos menos que varios clubes en Argentina. Ese tiempo “perdido” hizo que durante mucho tiempo los equipos de ese país no tuviesen gran protagonismo a nivel continental. De hecho, Táchira es el que tuvo una mejor actuación continental (cuartos de final en la Copa Libertadores 2004) y uno de los grandes animadores de la máxima categoría con 9 títulos, sólo superado por Caracas, que tiene 12.
Fioravanti reconoció que la manera de manejarse (con sociedades anónimas) hace que para el jugador sea distinto y se necesite una adaptación rápida: “A veces los clubes no están al día y no hay un gremio que pise fuerte”, aseguró y contó que “yo acá en Táchira estoy muy bien”, aunque esa muchas veces no es la realidad de todos los jugadores y clubes.
Esa poca continuidad en proyectos hace que la competencia interna se vea afectada por las constantes bajas de clubes, a excepción de los grandes como Táchira y Caracas.
En Chile, su anterior paso internacional, también los equipos son sociedades anónimas, pero el Colo contó que “están más organizados y el gremio te ayuda más”. A la hora de pensar en si es posible que los clubes en Argentina se transformen en empresas, el misionero fue tajante.
“Veo difícil que los clubes en Argentina sean sociedades anónimas. La liga argentina tiene otros aspectos, como equipos de tercera división que te meten 10 mil personas todos los partidos. Es otra manera de ver a los clubes”, analizó.
Para el final, Fioravanti se lamentó porque no pudieron acceder a la fase de grupos de la Sudamericana. “No tuvimos suerte con Estudiantes de Mérida. Fuimos superiores y después no tuvimos suerte en los penales”, recordó sobre el 1-1 contra Estudiantes, que terminó con eliminación de Táchira.
El equipo del misionero marcha segundo, sueña con la 10° estrella y con meterse directamente en la próxima Copa Libertadores. El Colo también se ilusiona con dejar su marca en un grande que lo llevó a conocer un destino que ya siente propio.
Fuente: El Territorio.




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