Manuel Dutto rompió el silencio tras su salida de Guaraní

Manuel Dutto rompió el silencio tras su salida de Guaraní

El sábado pasado y a través de sus redes sociales, Guaraní informó la salida de Manuel Dutto, quien dejaba de ser el entrenador y la llegada de Cristian Barinaga como asesor deportivo.
Todo se dio luego de la derrota en la final del torneo Provincial ante Mitre, pero sobre todo en medio de un clima complejo en lo institucional porque el mandato de Patricio Vedoya está vencido y hay un grupo de socios, con Gustavo Cardozo a la cabeza, que pidió que se realice la asamblea correspondiente para la renovación de autoridades.
El pasado lunes iba a arrancar la pretemporada del equipo con vistas al torneo Regional que comenzará a mediados de octubre. Tras dejar de ser el entrenador de Guaraní, Dutto rompió el silencio y le puso picante a un momento complejo del club de Villa Sarita.

¿Cómo te enteraste de que ya no ibas a ser el técnico de Guaraní? ¿Estás más tranquilo o no?

Me dolió mucho el cómo me enteré. Venía hablando con Patricio (Vedoya) porque este lunes que pasó yo tenía que arrancar. Teníamos que hablar de refuerzos, del cuerpo técnico. Yo le había dicho el nombre de la persona que quería que trabaje conmigo, con el cual ya había hablado.

Patricio me dijo que no iba a seguir en el club, que vaya a hablar con (Gustavo) Cardozo, a quien le llevé el mismo nombre para hacer una dupla. Cardozo habló con esa persona y estaba de acuerdo. Patricio se decide a largarse como presidente nuevamente y en un mensaje me dice que quería que siga, que nos íbamos a juntar cuando yo volviera de viaje y ahí íbamos a hablar del tema refuerzos y de quién me iba a acompañar.

El profe Tomy (Wyss) también habló con un profe para que lo ayude, para poder armar un cuerpo técnico serio para poder afrontar un torneo importante para Guaraní en la situación que se encuentra. Así veníamos, hablando, buscando jugadores que íbamos a tener en cuenta.

El viernes pasado, cuando yo volvía de viaje, recibo una llamada de esa persona que iba a trabajar conmigo y me dice ‘mirá Manuel te voy a ir de frente, me llamó (Cristian) Barinaga y me dijo que quería que sea el técnico de Guaraní’. Que iba a hablar con Polo (Nelson Kleiniving -preparador físico-) y que Mirta (Parayba) y que Patricio no se iban a meter en el armado del plantel y que él (Barinaga) se iba a encargar de todo.

Me cayó como un balde de agua fría, como un cuchillazo muy feo en la espalda, porque no me molestaba si me lo decían desde un principio. Si me decían que no iba a estar más en el cuerpo técnico, no vas a formar parte.

Lo iba a entender. Siempre le dije a Patricio y Cardozo que iba a apoyar desde el lugar que me toque. Si tengo que ir a tocar los bombos o a ayudar desde donde sea. Me pareció una traición muy grande.

Quizás mucha gente no lo sabe, pero cundo yo volví el año pasado al club no cobré un peso. Es más, alquilé departamento para jugadores, arreglé una casa de Patricio para que vivan otros jugadores. Muchas veces puse de mi bolsillo para el combustible de los jugadores, para pasajes, para el mismo combustible del colectivo. Conseguimos mercadería para los jugadores, muchas cosas que Patricio ni se enteraba o que no le molestaban, porque el club estaba en medio de un vacío impresionante.

Patricio se había decidido a ir a trabajar en sus cosas particulares y me parece bien, pero en el club no había nadie.

Desde afuera Guaraní es “el club más grande”. ¿Es real esa imagen?

Todo el mundo quiere estar en Guaraní. Cuando arrancó este año yo le dije a Patricio que necesitaba cobrar. Me pagaban 250 mil pesos. Cobré cuatro meses y me quedaron debiendo dos. Todos queremos trabajar y lo hacía con mucho amor. Dejé muchas cosas de lado porque quería lograr cosas importantes con el club, pero lamentablemente hay un vacío dirigencial inmenso en el club porque Patricio quedó solo, quedó Mirta manejando el club y no había una buena relación, todo era muy tenso.

Patricio apareció en los partidos contra Mitre, pero a la cancha no iban nunca. Estaba solamente Sebastián (Ramayón), quien después también se fue. Nadie puede evaluar mi trabajo o el del profe (Wyss) o el de Choco (Rodríguez -entrenador de arqueros-) porque no estaban.

Nadie puede decir si trabajábamos o no. Me enteré que decían que no iba, quiere decir que el equipo entrenaba solo.

Yo manejaba la primera, la reserva, el equipo del Provincial y me dolió la manera en la que me dijeron que no seguía. Creo que (traer a Barinaga) fue la última carta de Patricio para salvar a Guaraní ahora, que Cristian se haga cargo.

Me pareció raro que Cristian no me llame y me diga ‘Manuel no vas a seguir más’. Está todo bien, nosotros, las personas, pasamos. A mí me tocó en el Servicio Penitenciario. Fui jefe cuatro años y cuando me dijeron no va más, me fui. Hay que reconocer.

La situación de Patricio como presidente no va más. Le echa la culpa a todo el mundo y siempre dice que él pone la plata, pero yo entraba a la cancha los domingos y había diez carteles. Creo que es una falta de respeto también a esa gente que aporta, quizás no la misma cantidad, pero aporta. Habló del gobierno y el gobierno siempre ayudó a Guaraní y me consta.

Dice que ahora va a competir contra la primera línea de la Renovación y se tiene que dedicar a hacer política institucional. A conseguir sponsors y no a decir que solamente él pone la plata.

El club no tiene nada. En el vestuario no hay agua caliente. El colectivo a veces no tenía combustible. A la cancha no la podíamos ocupar, teníamos que entrenar. Cuando llovía no teníamos lugar para entrenar. En la sede éramos 40 y no entrábamos, en el tinglado llueve, entonces ¿qué tenemos?

Tenemos un estadio, que no lo compró Patricio, y un colectivo que le regalaron a Patricio. Después el club no tiene nada.

Por suerte se firmó un contrato con Nápoles para que parte de los chicos puedan entrenar allá y el resto va al Cepard. ¿El socio qué tiene? Paga 500 pesos menos la entrada, pero si quiere hacer otras actividades no tiene. Es lamentable.

Después se habla de Dutto, pero lo que hice lo hice por amor. Cuando fuimos a jugar a Iguazú nos quedamos dos veces con el móvil y lo empujamos con los jugadores y no llamé para decir ‘che no tengo combustible’.

Llegamos a las cabañas y tuvimos que tirar colchones en el piso, porque éramos 25 jugadores y el cuerpo técnico. Dormimos en el piso y en San Pedro (cuando jugaron ante Puerto Argentino), conseguimos la Efa para dormir. Esas cosas no se tienen en cuenta.

Salieron a decir que cobraba adelantado, si me debían dos meses ¿adelantado qué? Yo no quería hablar de esto, porque me parece poco ético, pero me duele la forma en la que clavaron el cuchillo y estoy dolido.

No tuvieron, como decimos en el fútbol, los suficientes huevos para decirme hasta acá llegaste y listo. Mi idea era seguir ayudando, desde donde me tocara, pero no está esa posibilidad. Hoy no hay nadie que quiera ayudar al club. Creo que deberían haber llamado a elecciones y dar un paso al costado.

En 2019 perdimos una final, en la que hubo arreglos y no fuimos a pelear en el Consejo Federal. El año pasado (Patricio) me dijo ‘te banqué y no ganaste ningún partido (en el Regional)’ y es cierto, pero se hizo todo como él quiso. Arregló con los jugadores, los jugadores llegaron cuando él quiso. No me consta que haya pagado todo él. Sé que le pagó a Jony (Schunke) y a Enzo Bruno y a Barinaga para que haga la recuperación, pero yo tenía chicos como el brasilero Francisco De Souza que se sentaba conmigo y con lágrimas en los ojos me decía ‘Manuel no tengo para comer. Hoy desayuné mate con pan’. Se quería volver a su casa y no le daban la plata. Esas cosas no se hacen, corre el boca a boca y nadie me las contó.

Cómo se hace para reconstruir a Guaraní. Las personas pasamos, pero quizás mañana un jugador no quiere venir a Guaraní…

Hoy lo único que le queda a Patricio es poner mucha plata y borrar todo lo que hizo mal. Creo que me tocó la mala suerte de agarrar los procesos en los que no hubo plata. Cuando estuvo el Pola (Marczuk) jugaron un Provincial con jugadores del Regional. Perdieron la final (NdR: ante Juventud Antoniana en 2022) y se mantuvo la base y eso está bueno.

Yo armé un equipo con chicos de acá (de Misiones) a los que fui convenciendo. La mayoría son jóvenes, pero ganaban 50 mil pesos. El que más ganaba tenía un sueldo de 150 mil pesos, que eran prácticamente viáticos. Se armó una linda base y llegamos a la final del Provincial ante un equipo formado como Mitre y era previsible que nos gane, porque venían jugando muy bien.

Ojalá le den continuidad a eso (al plantel) y no se pierda el trabajo, porque creo que hicimos un buen trabajo. Perdimos en la Liga Posadeña y en el Provincial ante, hoy, el mejor equipo de la provincia que es Mitre.

Llegamos a las semis con la reserva. El año pasado fuimos campeones de la Liga. Creo que no le hicimos tan mal al club, pero siempre se manejaron así. Lo hacen para que dejes el club.

Creo que es el peor presidente de la historia del club, que le hace muy mal al club y ojalá dé un paso al costado porque tiene que recordar y tener memoria que fue él quien puso a Guaraní en esta categoría de la que no pudo salir más.

Perdí yo una final y el Polaco Marczuk otra, pero él (Patricio) sigue intentando y no le da la posibilidad a otra gente.

Puedo hablar de (Juan) Nazer, de (Gustavo) Cardozo y de Ferreyra, a quienes tuve como dirigentes cuando era jugador. Con ellos se podía hablar, pero con Patricio y Mirta no se puede hablar porque ellos son los dueños de la verdad y es muy triste.

Yo reconozco que a veces se me sale la cadena, pero soy frontal y dije las cosas que tenía que decir en su momento.

Se han peleado en la previa de una final (contra Central Norte en 2019)…

Nosotros nos íbamos (a entrenar) con un colectivo que teníamos y cerca del aeropuerto nos quedamos. Llovía y se rompió el colectivo. Les dije a los chicos ‘bajemos y entrenemos en unas canchas que están acá cerca’. Los vagos unos genios, bajamos y entrenamos. Hicimos fútbol en un barrial.

Después hago una nota y digo que teníamos necesidades, porque a cualquiera le faltan cosas y eso a Patricio le molestó. Al otro día estábamos en el medio de la cancha con el plantel y llegó puteando, frente a los jugadores. Yo agarré el silbato, se lo tiré y me fui. Yo entendía que me tenía que llamar a su oficina y decirme las cosas a mi, no frente al grupo.

Yo vivía en Oberá en esa época. A la mañana siguiente nos juntamos Gustavo Cardozo, Patricio y yo y Patricio me pidió perdón. Yo le dije ‘no había nada que gritar frente a los chicos’. Esa prepotencia manejaba en esa época. Después bajó muchos cambios, pero se alejó del club.

Mirta (Parayba) no entiende de fútbol y no tengo nada contra ella. Consigue muchas cosas para los chicos, pero de fútbol no entiende y en eso estamos.

Ahora que van a haber elecciones pintaron el club…

Si hay elecciones y gana Gustavo Cardozo, con el que hablaste, y te propone volver ¿aceptas?

Obvio. Tengo un amor incondicional por Guaraní y un gran deseo de que le vaya bien. Si me dicen querés ser técnico, dale sí, pero las cosas se están haciendo muy mal.

Estamos casi en septiembre y se acerca el Regional ¿qué van a hacer los jugadores? ¿Van a venir a Guaraní? Hay que ver, porque hay una elección en el medio. Entonces, te llama un técnico pero que quizás en dos semanas no está y quizás el técnico llega y tiene jugadores que no quiere. Es muy difícil lo que se viene.

Patricio se tenía que dar cuenta de que la institución está sobre todo y la otra cosa es que a la gente de Guaraní hoy solamente le interesa el ascenso. No le interesa arreglar el estadio, solamente quiere el ascenso.

Eso se entiende, ya son casi siete años en el Regional, pero hay que tratar de ver un poco más allá. Hoy hay una linda camada de jugadores y hacen falta refuerzos, pero cuatro o cinco…

La idea era esa, jerarquizar el plantel. Estos chicos le dieron un color nuevo a Guaraní. Los hinchas volvieron a la cancha, se identificaron con los chicos. El hincha bancó.

Cuando me tuvieron que putear (los hinchas), me putearon y yo me la banqué, porque no es fácil dirigir a Guaraní. Después entendieron que hay que trabajar y que se necesita tiempo.

El Guaraní del año pasado (el del Regional) nadie sabía a qué jugaba.

¿Esa es la autocrítica?

Sí, porque no sabíamos a qué jugábamos. Armamos el equipo en base a Jhony (Schunke) y estábamos felices, pero lamentablemente vino de la forma que vino. Estábamos contentos con Enzo Bruno, pero vinieron tarde. Encima llovió mucho, casi no entrenamos. Abel Peralta, el cinco, llegó para jugar en Iguazú, para la segunda fecha. La verdad no sabíamos a qué jugábamos.

Este Guaraní tenía una idea. Era traer 6 ó 7 jugadores, pero pensaron distinto, pero lo que más duele fue la manera. Consideraba que tenía que ser distinta. No estaría haciendo esta nota.

Van a armar un equipo, porque siempre el jugador que viene a Guaraní quiere lograr cosas, pero hay siempre otras cosas que van más allá del fútbol, porque a veces hay otros intereses. Quizás armás un dream team y no te alcanza, no te asegura nada. Me pasó (en 2019) y le pasó a Mitre ahora y seguirá pasando. Si no tenés un poco de peso en el Consejo Federal seguirá pasando y es lo que vemos a veces en el fútbol.

Pero más allá de eso ojalá Guaraní tenga un cambio institucional y si se queda Patricio, que se ponga las pilas y cambie, primero su actitud, la prepotencia más que nada y que convoque a la gente para que ayude y que no aleje a la gente del club.

En esto de ver un poco más allá de un ascenso ¿qué tiene Guaraní si asciende? ¿Qué tiene para jugar un Federal A? Institucionalmente hablando.

Nada. Hoy el equipo modelo es Crucero por lo que tiene. Tiene un estadio de primera, canchas auxiliares, gimnasio, cabañas y otras ofertas para sus socios como la cancha de hockey, pero queda lejos. En materia institucional creo que tiene muchas cosas.

Nosotros a veces entrenamos en Nápoles, otras veces en el Cepard. Los chicos entrenan separados y el club no tiene nada. Querés llevar a tu hijo a hacer básquet, el club no tiene.

Del otro lado, Mitre tiene todo. Una cancha hermosa, están pintando las tribunas, tienen básquet. Están haciendo un gran trabajo y de este lado nos peleamos con todos.

Guaraní es un club muy grande, con mucha historia y hay gente que quiere colaborar, pero quiere que se hagan bien las cosas.

Me decía un dirigente ‘el sponsor venga de dónde venga quiere ver que lo que invierte sirve’. Que hay obras, que su plata vale digamos…

Antes teníamos una fruta, un yogurt, después de cada entrenamiento. Los últimos dos meses se terminó. Todo se fue abajo. El utilero no cobraba, venía alguien a limpiar la ropa y duraba una semana porque no le pagaban. No había chofer para el colectivo, teníamos que poner del cuerpo técnico para el combustible…

Eso te desgasta y te preguntás ¿para qué hice todo esto? Si al final a ellos les chupa un huevo. Colaboré con lo que pude cuando faltaba. Queríamos dar una mano, pero al final fuiste un número más.

No me arrepiento de lo que le dí a Guaraní. Siempre que tuve que decir las cosas las dije de frente y hablé porque me dolió cómo se hicieron las cosas.

En tu casa no te dicen ‘ya está’…

Sí, siempre. Hablaron de mi hijo y creo que los hijos son lo último de lo que se puede hablar. Pero mi señora y mis hijos saben lo que siento por Guaraní, lo que dejé por Guaraní. Me considero una buena persona, frontal, que se equivoca muchas veces, pero que después hablo para arreglar las cosas.

¿Algo más para cerrar?

Me llevo el amor de la gente, el respeto que me gané después de perder la final de 2019. Guaraní a veces es así, del amor al odio. Me comí puteadas después de ese Regional y después volvió el amor de la gente, que me mandó muchos mensajes cuando me fui y de un grupo que nunca abandona, que es el que está detrás del arco, que los vi mucho más en la cancha que a muchos dirigentes.

Me llevo el amor incondicional del hincha y el gran grupo que se armó en el último semestre, que tiene mucho futuro.

Siempre le agradecí a Patricio la posibilidad de dirigir a Guaraní, pero a veces el amor se termina, aunque creo que no era la manera de que terminara. Me traicionaron.

Fuente: Diego Vain, El Territorio.

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