En un emocionante partido, que mantuvo el interés hasta el pitazo final de Mario Vera, Atlético Posadas superó 2 a 1 a Crucero, igualó la serie en puntos y diferencia de goles, pero sacó partida de la ventaja deportiva que le otorgaba haber terminado mejor ubicado en las posiciones del Clausura y se metió en semifinales, donde se enfrentará con Mitre, si clasifica Guaraní este miércoles o con Candelaria, si avanzara Garupá Propiedades.
Pese a contar contar con varios nombres del plantel que juega el Argentino «A», como Juan Matto González, Sergio Recalde y Martín Escobar Fretes, Crucero se vio sorprendido por los Decanos.
Germán Solís abró el tanteador, con un golazo de 35 metros, lo igualó Javier De Olivera de cabeza y Mauricio Franco marcó el gol del triunfo, con un formidable disparo desde media distancia, que reventó el travesaño, picó adentro y salió.
A los 55′, el arquero suplente Leonardo Ávalos (Crucero), que había reemplazado a Lucas Centurión tras la expulsión de Carlos Franco, le detuvo un penal a Osvaldo Acosta.
Atlético terminó con nueve, por las expulsiones de Adolfo Franco y Marcos González, ambos sobre el final del juego.
El partido
Atlético Posadas y Crucero del Norte llegaban al partido de vuelta de los cuartos de final con la mente puesta en diferentes cosas; el local se tenía que preocupar por lograr la ventaja de manera rápida, mientras que el Colectivero sólo debía aguantar el 2-1 conseguido en la ida.
En un partido por demás disputado, el que terminó venciendo fue el Decano posadeño, que como muestra de coraje, se impuso sobre el poderío amarillo.
Luego de los primeros minutos de partido, donde las chances no abundaron pero sí lo hicieron las peleas por los balones en la mitad de la cancha, Atlético Posadas sacó una ventaja importante por medio de un espectacular gol de Germán Solís, que desde más de 40 metros, clavó el 1-0 a los 22 minutos.
Apenas empezado el partido, Adolfo Franco mandó un centro-arco que Carlos Franco -arquero colectivero- sacó con la punta de los dedos luego de estar mal parado.
Con este panorama fue fácil descifrar cuál fue el pensamiento del delantero local a la hora de sacar el remate que terminaría en la primera ventaja: Carlos Franco se paró adelantado desde el primer minuto y fue una invitación al gol para el “nueve” del Deca.
En el segundo tiempo Crucero, que cambió de camiseta (amarilla por naranja), demostró que quería las semis, que fue hasta la cancha de La Picada para irse con el pase bajo el brazo y por ese motivo atacó sin rodeos a un Decano que se metió atrás y apostó al contraataque.
Aguantar y esperar pocas veces da resultado, pero a los 10’, Giménez sacó una contra para Carlos Ríos y no hubo otro remedio para el arquero colectivero, quien lo tumbó al rival y vio la roja directa; penal y chance inmejorable para el local que fue malograda por Osvaldo Acosta. El ingresado Ávalos contuvo el remate y dio más vida que nunca a la visita.
Con diez hombres, el pensamiento no cambió en Crucero y minutos después de haberse salvado de un penal, un centro desde la mitad de la cancha hizo que Javier De Olivera iguale las acciones y clasifique temporariamente a los de Santa Inés.
Pero Mauricio Franco hizo memoria y a los 26’ se acordó de lo que había hecho Solís en el primer tiempo. Por eso probó desde 30 metros y la pelota pegó en el travesaño y picó adentro. Todos miraron al asistente, que fue el encargado de correr hacia la mitad de la cancha y marcar el 2 a 1 definitivo.
Con la ventaja, la única explicación fue aguantar y esperar al final. El Decano se metió en las semis de manera justa, sin vueltas.
Una pena fue la reacción colectivera: empujones con la policía, insultos al árbitro y roturas de vidrios en el vestuario. Como si las instalaciones tuvieran algo que ver con el rendimiento dentro de la cancha.
Fuente: territoriodigital.com




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