No en vano terminó con el “uno” de la general. Dando muestras de su mayor riqueza técnica individual, Guaraní venció ayer a Atlético Posadas por 2 a 0 y se metió, después de dos temporadas, en la definición de un torneo doméstico.
Por el choque revancha de una de la segunda semifinal de la ronda Clausura del Oficial, el equipo de Villa Sarita no dejó dudas ante su rival de turno y con un resultado global de 3-1 llegó a la final, donde ahora lo espera Atlético Candelaria.
Justamente el Rojiblanco, con la victoria franjeada, se aseguró su lugar en el Provincial de la Umifu, que comenzará el próximo 20 de junio, mientras que la tercera plaza la definirán La Picada y el ganador de Laurel y Huracán, finalistas de la B.
El B también rinde
Pero Guaraní, que tiene la cabeza puesta en el Pentagonal del Argentino B, tiene una versión doméstica que respeta el libreto del equipo profesional.
De la mano de un Telmo Gómez que pregona el buen fútbol, la Franja sabe de memoria los caminos que lo llevaron hasta acá, y aunque por momentos perdió la línea de su juego -como aquella derrota ante La Picada-, tiene la idea fija del técnico.
Y ayer pudo haber goleado al Decano, más allá de que en el primer tiempo no pudo vulnerar a un seguro Giménez.
Más allá de saber que, por la ventaja deportiva, el empate lo depositaba en la final, Guaraní nunca especuló, y sólo necesitó que Ramírez le imprimiera ritmo a su categoría para comenzar a sellar la serie.
Pero antes de que esto suceda se vieron 45 minutos con arrestos individuales del lado de la visita y algún intento del local por los costados, con Ramírez y Núñez como abanderados. Hubo ganas, pero también impericia a la hora de lastimar.
La incógnita pasaba por saber si Atlético mantendría durante algunos minutos su fisonomía de juego en el complemento o si saldría a matar o morir desde el minuto 46.
Y tiempo no tuvo para dejar en clara su idea. Porque a los 5′, un rechazo del fondo franjeado encontró en posición ofensiva a Alonso, quien le ganó a su marcador y de cabeza la puso para la entrada de Ramírez, quien encaró para su mejor perfil y sacó un latigazo abajo, potente, imposible para Giménez.
Ese golpe, más el que significó dos minutos más tarde la expulsión de Correa Miranda por doble amarilla, mermaron las chances del Decano, que sintió con igual magnitud los dos impactos, de los que jamás se recuperó.
Con la doble ventaja a favor, Guaraní intentó redondear la historia con una goleada, pero la desacertada tarde de Gustavo Villalba (desperdició tres ocasiones clarísimas de gol en la boca del arco) mantenía con vida al visitante.
Al menos hasta los 35′, cuando Marcio Barrios sacó a relucir algo de su talento natural, dejó un hombre en el camino y mano a mano con Giménez la puso contra un palo para el 2-0.
Al toque llegó la expulsión de Yegros y sólo hubo que esperar el final. Y con él, valga la redundancia, el pase a la final.
Fuente: Gustavo Hollmann, diario El Territorio.




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