Candelaria dio un paso adelante ante Guaraní

Candelaria dio un paso adelante ante GuaraníCandelaria sacó medio pasaje a la final del torneo Oficial posadeño, tras vencer a Guaraní por 1 a 0 en el partido de ida de la final del Clausura.
El Rojiblanco, que sacó la diferencia en el arranque del juego, terminó con uno menos y pidiendo la hora, pero aguantó la ventaja y con sólo empatar en la revancha, en Villa Sarita, se adjudicará el Clausura y definirá con Mitre, ganador del Apertura, la corona del campeonato doméstico, mientras que la Franja deberá ganar para forzar un tercer juego.
Ayer se planteaban dos estilos bien diferentes de juego. De un lado, la experiencia de un plantel rojiblanco que quiere repetir una consagración después de casi una década. Del otro, un dinámico y juvenil conjunto franjeado que busca seguir los pasos del primer equipo en el Argentino B.
Y Candelaria apeló a la misma fórmula de siempre. Salió a quemar motores en el primer tiempo, consiguió la ventaja y después lo manejó con criterio y espacios.
Iban sólo 8’ de juego cuando López mandó un centro frontal y Manuel Dutto, parado como nueve, anticipó a Silva para el 1-0.
Poco había sucedido hasta entonces, pero el dueño de casa aprovechó su primera chance y entonces se le planteó el escenario ideal: toqueteo en el medio y criterio en la distribución.
Ante un excelente marco de público (la gente parecía estar viviendo la misma fiesta del Argentino B en 2004), el Rojiblanco ganó el medio gracias al doble cinco que conformaron Dutto y Bareiro, mientras que Da Silva y Alegre por las bandas rompieron varias veces la fortaleza franjeada.
Guaraní, sin un conductor definido, le dejó la manija a Ramírez, pero Chino no tuvo compañía ya que Núñez y Barrios pasaron desapercibidos en el inicio.
Así y todo, Villalba, el mismo que ante Atlético Posadas, en semis, había desperdiciado tres ocasiones inmejorables, contó con dos posibilidades para empatar, pero la impericia del atacante resolvió las pocas fallas del fondo local.
Consciente de que perder por uno, dos o cinco goles no modificaba en nada el futuro, la Franja arriesgó un poco más en la segunda parte. Solís se puso el equipo al hombro, el equipo se adelantó varios metros, Cardozo comenzó a imponerse en el medio y Barrios explotó al máximo sus virtudes.
Así, el partido se fue jugando cada vez más en campo anfitrión, mientras que Candé dejó cualquier intento ofensivo en los pies de López y Pérez.
El propio Marcio, con un remate alto, pudo haber igualado el marcador; el ingresado Duarte, segundos más tarde, acarició el 1-1, pero fue un cabezazo de Solís, totalmente solo en la boca del arco, el que dejó escapar una chance increíble de gol.
Guaraní se hizo dueño de la pelota, el desarrollo y las acciones, tomó la iniciativa y creció con las variantes y sumó nombres en ataque, pero la seguridad del tándem Ortega-Núñez en el fondo hizo estéril cada intento visitante.
Ponce, de su lado, intentó refrescar pulmones con los ingresos de Cabrera y Barboza, pero el lateral jugó cinco minutos, vio la roja y en definitiva terminó complicando aún más las cosas.
Pero entonces apareció la jerarquía y la experiencia de algunos históricos y el grito contenido de más de mil personas que anhelan un nuevo festejo.

Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.

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