Con gol anotado por Marcos Sebastián Godoy, a diez minutos de finalizar el tercer y decisivo partido, Guaraní Antonio Franco igualó con Candelaria 1 a 1 y se adjudicó el torneo Clausura «Copa Fulvence 75º aniversario de la Liga Posadeña», obteniendo el derecho de disputar el título de la temporada con su histórico adversario: Bartolomé Mitre.
Fernando Ortega, a los 15′ del período inicial había abierto el tanteador para la formación de Diego Ponce, mediante un cabezazo que superó a Franco Herrera.
Una muy buena asistencia de espectadores le dieron marco al cotejo que fue controlado por Gastón Ramírez en el barrio Rocamora.
Para Candelaria, queda el premio de haberse clasificado para el Provincial de la UMiFu, que se iniciará el 20 de junio próximo.
No podía permitirse otro golpe Guaraní. Y tras quedar eliminado en el torneo Argentino B horas antes, no dejó escapar la chance en el ámbito doméstico.
En Rocamora, el equipo franjeado igualó con Candelaria 1-1 y conquistó la ronda Clausura del torneo Oficial posadeño, por lo que ahora enfrentará nada menos que a Mitre en el clásico en busca de una consagración local.
Los dirigidos por Telmo Gómez, que habían perdido 1-0 en la ida y ganado 4-0 en Villa Sarita la semana pasada, sabían que tenían dos resultados a favor para festejar la segunda parte del certamen, y el desahogo llegó casi en el cierre del partido, cuando el ingresado Sebastián Godoy desvió un cabezazo de Moyano e hizo estallar a casi 300 simpatizantes franjeados que se acercaron al estadio Auriazul.
Del otro lado, la impotencia se apoderó de los jugadores visitantes, que hicieron un enorme desgaste durante casi 80 minutos, pero no supieron liquidarlo con un hombre más.
Con dientes apretados
A diferencia de las dos finales anteriores, en esta oportunidad el estado del campo de juego no permitía jugar con el manual del tiki tiki bajo el brazo.
El agua caída en la madrugada y la llovizna que se sumó entrada la tarde jugó en contra de las buenas intenciones de los dos. Y aunque ninguno dejó de lado las ganas de jugar por abajo, el campo no tardó demasiado en hacérselo saber a los protagonistas.
Candé, que debía ganar o ganar para ganar el Clausura, pegó de entrada con el gran cabezazo de Fernando Ortega, a los 13’, quien anticipó a su marcador tras un tiro de esquina y de pique al suelo dejó sin reacción a Herrera.
Entonces las obligaciones pasaron de un bando a otro. Y al Rojiblanco se le presentó un contexto ideal. Acostumbrado a la lucha terrenal, los pocos espacios y la solvencia defensiva de su última línea, Candelaria armó un embudo en el medio en el que reiteradamente cayeron los propósitos franjeados.
La solidaridad en cada pelota y los efectivos relevos se transformaron en las principales virtudes del equipo de Ponce, que justificó la victoria parcial sobre todo por la claridad de sus llegadas, mientras que Guaraní sólo arrimó peligro con un latigazo de zurda de López García (48 horas antes había jugado en Salta por el Argentino B) y un tiro libre con el mismo perfil de Núñez que sacó muy bien Monzón.
Desgaste y afuera Dutto
En el complemento Telmo Gómez tiró todo a la parrilla. Los ingresos de Godoy y Kopp (que también habían jugado en Salta) por López y Núñez reflejaron inequívocamente los arriesgados planes del técnico, que igual no encontraba la llave para entrarle a un seguro fondo rojiblanco.
Sobre los 29’, el cerebral Dutto dejó la cancha lesionado y complicaba las perspectivas del equipo de la histórica capital, aunque la inmediata expulsión de Alonso en la Franja devolvió tranquilidades de un lado y las sumó del otro.
El gran pecado de Candelaria, en el que se destacaron los hermanos Alegre, fue no definirlo de contra, sobre todo cuando encontró espacios para lastimar, y Guaraní, que tuvo un Bichi mucho más incisivo en la segunda parte, sabía que se mantenía con vida.
Y a los 37’ llegó el gran golpe. Tras una pelota parada, Leonardo Moyano ganó en las alturas y su cabezazo tenía dirección de arco, pero en el camino se interpuso Godoy y la desvió para que festeje todo Villa Sarita.
Tuvo Candelaria una más para quedarse con la victoria, pero entonces apareció la figura de Herrera para que la Franja alimente sus sueños de ser campeón.
“Siempre tenemos que pelear arriba”
“Llegamos al empate porque nunca nos resignamos a la hora de buscar el arco de enfrente; nosotros tenemos una forma de jugar, y esta vez, que no la pudimos llevar a cabo por el estado de la cancha, los jugadores demostraron personalidad y temperamento para ir al frente y resolver una situación complicada, creo que fuimos un justo ganador del Clausura.
Guaraní se tiene que acostumbrar a jugar este tipo de partidos, estas finales, y pelear siempre arriba; estamos con la necesidad de ganar porque hace mucho tiempo que Guaraní no gana nada; por suerte nos sacamos esa mochila de encima”.
Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.




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