Aunque le costó entrar en juego, Mitre encontró los goles en el segundo tiempo, venció a Guaraní 2-0 y se quedó con el clásico posadeño. El Auriazul jugó su mejor partido y dio señales de por qué es el actual monarca capitalino.
Tal como sucedió en las finales del Oficial 2009-2010, Mitre volvió a festejar en el clásico frente a Guaraní.
Esta vez el éxito no tuvo las mismas connotaciones, porque no definieron el título, pero el 2 a 0 que consiguió el Auriazul sobre la Franja en el partido destacado de la 4ª fecha del Oficial ronda Apertura fue tan merecido como alentador de cara al futuro.
Con la producción de este sábado, el equipo de Rocamora dejó en claro que todavía mantiene el juego aceitado que lo llevó a la gloria en los últimos dos campeonatos.
Después de un tibio arranque, con caída y empate, Mitre sumó su segundo triunfo en serie y quedó a un peldaño de la punta, cuando todavía falta más de la mitad del certamen.
Sin discusiones
Con la histórica base de siempre, Mitre ganó en su estadio un clásico en el que últimamente le iba mejor en Villa Sarita. La Franja, de su lado, que perdió su tercer encuentro consecutivo, tuvo a Ojeda (ex campeón con el Auriazul) como conductor y Adrián Martinengo como máxima referencia ofensiva.
Y aunque al dueño de casa le costó entrar en sintonía, a partir de la media hora del primer capítulo comenzó a edificar su victoria. En sólo cuatro minutos el equipo de Vergara y Ortega originó cuatro clarísimas situaciones de gol como para desnivelar, pero ni Gómez ni Fesztein estuvieron finos en la definición.
Pero al margen de las situaciones de gol que creó, Mitre se hizo fuerte a partir del muy buen trabajo de sus mediocampistas, sobre todo Silveyra y Comes, que le ganaron ampliamente el duelo a los juveniles Cardozo, Schunke y Romero.
Pero a los 20’ la justicia dijo presente y el local llegó a la apertra después de un lateral-centro de un Cerdán que de a poco comienza a ser un arma ofensiva importante.
El chiquitín stopper mandó un lateral al corazón del área, la pelota le sobró a todos y derivó en el rubio atacante, que le dio de primera para marcar su tercer gol consecutivo.
Guaraní, que pese al ingreso de Strappini fue muy débil en ataque, sufrió el golpe letal a los 40’, cuando Miguel Comes, que se lo había perdido segundos antes, definió una jugada que él mismo había iniciado.
Por su jerarquía individual, su experiencia colectiva y el oportunismo de Fesztein, Mitre empieza a justificar sus festejos.
Fuente. Gustavo Hollmann, El Territorio.




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