El pasado 19 de octubre dejó de existir un grande del fútbol misionero, Osvaldo “Toti” Correa (79 años). Un genial volante que pasó a la eternidad. Se inició en General Paz, su club de barrio, en Posadas. Jugó en las canchitas del Cerro Pelón y El Labrador, luego pasó a Guaraní Antonio Franco y seleccionados misioneros en la década del 50. Sus condiciones lo llevaron a Colón de Santa Fe, luego Chaco For Ever y terminó en Forestal de Eldorado, donde le ofrecieron trabajar en la fábrica, aunque lo que menos hacía era eso, y se quedó allí casi dos años regalando talento.
Un talento natural
Se destacó desde niño porque tenía un talento natural para jugar al fútbol, y con apenas quince años ya se destacó en la primera de General Paz, equipo que militaba en el ascenso del fútbol posadeño junto a Magallanes, Palomar, Villa Urquiza, Olimpia, Boca Juniors de Heller, Labrador y Sarmiento.
La característica de su juego le permitió jugar de volante “armador” y lo podía hacer indistintamente por el sector derecho o izquierdo, de allí que no tenía inconvenientes en hacerlo en cualquier sector, pero fundamentalmente se destacó por su inteligencia para aprovechar las virtudes de sus compañeros y sus “pases milimétricos” siempre terminaban en la red.
En General Paz, fue dirigido por “Papalo” Cuba, y en uno de esos planteles estuvo formado por: Espinosa; Vernazza y Domínguez; Lezcano, “Poli” Gómez y Ramírez; Santa Cruz, “Toti” Correa, Enrique Puentes, Beltrami y Trinidad.
En esa época lo buscaban de todos lados y como la mayoría de las ligas de Misiones no estaban afiliadas directamente a la AFA, no tenía inconvenientes en arreglar económicamente para jugar determinados partidos en Apóstoles, Oberá, Eldorado, Iguazú, Santo Tomé o San Ignacio.Pero su talento y habilidad llamó por demás la atención y en 1955 “Toti” Correa pasó a Guaraní Antonio Franco por la suma de 10 mil pesos, una cifra importante en aquel entonces, por gestión de Clemente Argentino Fernández de Oliveira, más conocido como “Nenito”, y en homenaje a su gestión el estadio “franjeado” lleva su nombre.
Allí “Toti” Correa jugó al lado de los hermanos Brítez, Sánchez y Noguera, en una época que los de Villa Sarita comenzaron a dar vueltas olímpicas casi todos los años.
Un indiscutido
Cuando José “Pepe” Piró se hizo cargo de la presidencia de General Paz lo volvió a llevar a su equipo, pero en ese lapso era un indiscutido en el seleccionado posadeño y una anécdota sirve para “pintar” lo importante que era en cualquier equipo. Se jugó el Provincial y Posadas enfrentó a Oberá en cancha de Atlético Posadas y no lo convocaron a “Toti” y los obereños ganaron 5 a 0. Osvaldo Papini, en ese entonces presidente de la Liga Posadeña, pidió públicamente que “Toti” Correa juegue en Oberá la revancha y puso a disposición su renuncia al cargo si no se ganaba.
Como visitante y en una cancha que no entraba un “alfiler” los posadeños triunfaron por 7 a 0 y clasificaron, con dos goles de “Toti” Correa -los primeros- y una actuación espectacular, felicitado por propios y extraños.
Esa capacidad lo llevó a Colón de Santa Fe, por gestiones del periodista Carlos Alberto Lucero, con un pase a préstamo y tuvo por compañeros a Rebecchi, Mercado y Tenuta, dirigido por el entrenador Martorelli, de Newell’s.
El pase definitivo fue tasado en 35 mil pesos, pero sin el permiso para ser parte de la selección de Misiones, que disputaría el Campeonato Argentino y no fue más a Santa Fe.En 1952 el combinado posadeño le ganó a Estero Bellaco del Paraguay por 6 a 4 en cancha de Brown.Allí jugó con Encina; Vernazza y Félix Medina; Ignacio López, Polo Fernández y Mazzó; Galo Beloso, “Toti” Correa, “Pescado” Sokol, Samuel Sánchez y Domingo Noguera. También lo hicieron Giménez, Escalada, Falcón, Ramón López y Ramón Gudiño.
En 1954 le ganó a Formosa en cancha de Atlético Posadas. Misiones alistó a Catalino Suárez; Vernazza y Moncho Silva; Pedro Ledesma, Nicolás Fernández y Mazzó; “Toti” Correa, Negro Tau, Pescado Sokol, Eugenio Aguilar y Galo Beloso.
En 1959 Misiones llegó a la final del Argentino y allí estaban Valenzuela; Armando Gudiño y Silvio Núñez; Ricardo Núñez, Nicolás Fernández y Carmelo Villalba; Germán Barrios, Carlos Lezcano, Samuel Sánchez, Toti Correa y Julián Noguera.
Recorrió el mundo
En pleno apogeo futbolístico “Toti” Correa se fue a Buenos Aires y se incorporó como personal de la Empresa Líneas Marítimas Argentinas (ELMA) y regresó a Misiones 24 años después, luego de recorrer el mundo y pasar por los puertos de las más diversas culturas, con el cargo de contramaestre, para disfrutar de su merecida jubilación.
Entre sus anécdotas de pasar la v ida arriba de un barco, con el “Argentina” o el “Uruguay”, que era de pasajeros en la parte superior y frigorífico en la bodega, tuvo la oportunidad de jugar al fútbol en Houston, un certamen nocturno que reunían a los tripulantes de barcos de distintas banderas.
En esas largas recorridas pasó por Alemania, Inglaterra, Francia, España, Bélgica, el Caribe o el Japón travesía que duraban seis meses. Del puerto de Santos (Brasil) a Sudáfrica doce días y a Singapur 18 días, aunque en cada viaje llevaba el recuerdo de su Misiones, su gente y fundamentalmente de su fútbol, esa pasión que lo llevaba en la sangre, aunque poco a poco fue naufragando en esos interminables viajes en los barcos argentinos que llevaban sus productos a lejanas tierras. En el cofre de los recuerdos, guardaba con cariño un diploma entregado un 12 de enero de 1989 por los chilenos al “Explorador del Estrecho de Magallanes” y otra ligada al fútbol misionero: “Mención honorífica a Toti Correa, por la Eliminatoria Provincial y Campeonato Argentino”, entregado por Salvador Absi Esquivel, presidente de la Liga Posadeña de Fútbol, el 1 de septiembre de 1960.“Toti” Correa siempre tenía un recuerdo a “Copón” Valdéz, un delantero que tenía Guaraní, al “maestro” Carlos Agustín Martínez, el exquisito juego fino de Samuel Sánchez y otros como Julián Noguera, Marcelo “Farol” Jara, “Moncho” Silva y “Pescado” Sokol, por citar algunos de aquellas valores que llegaron a compartir su etapa de futbolista, dejando un imborrable recuerdo porque era un jugador completo, hábil, inteligente y definidor, aunque más disfrutaba cuando servía «en bandeja» un pase gol para que un compañero solo empuje a la red.
Fuente: Julio López, Primera Edición.




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