Un partido movido, vertiginoso y emotivo se vivió en Yerbal y Cabred. Es que tanto Brown como Candelaria necesitan ganar, por diferentes urgencias, para acercarse a sus objetivos.
El Rojiblanco, comprometido con la zona roja, quería su tercera victoria consecutiva, mientras que el dueño de casa debía ganar para acercarse a los de arriba y presionar a Propiedades.
Y el Rojiblanco hizo un partido casi perfecto. Con el sacrificio como bandera insignia, el equipo de Ponce lastimó con el gran trabajo de «Tito» Alegre y Vicente Russo y la movilidad de Vargas arriba, y aguantó con el trabajo de su línea de cuatro.
El anfitrión, pese a tener jugadores de buen pie, no logró hacer prosperar su juego. La visita lo jugó como una final y cerca estuvo de llevarse el triunfo (después de un zurdazo de Vargas a los 12’ del complemento). Pero el técnico decidió sostener la ventaja con fortaleza fisica y no teniendo la pelota. Sacó a Alegre, Russo y el propio Vargas, los hombres más sacrificados, y así prácticamente resignó el ataque.
La apuesta fue aguantar, pero en los últimos 10 minutos Brown inclinó claramente la cancha y llegó a la igualdad a los 45’, cuando Alejandro Sánchez ganó por arriba y Gustavo Maidana, casi en la línea de gol, sólo la empujó para el 1-1, que no llegó segundos antes porque Medina se lo tapó abajo a Martínez o porque el palo se lo negó a Roque Galeano.
En definitiva, y por lo que pelea cada uno, el punto restó más de lo que sumó. Y complicó a los dos.
Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.




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