El encuentro entre Almagro y Tigre, disputado ayer en cancha de Mitre por la primera final del Apertura de la B posadeña, terminó en empate, pero dejaron sensaciones más favorables al local, en este certamen que se definirá recién en 2011.
Almagro, local en la ida, dominó de inicio a fin, más aún cuando le tocó la difícil tarea de jugar con dos hombres menos. Tigre, fiel a su estilo, esperó la oportunidad para definir el partido de contra, pero se quedó sin aire cuando al cotejo todavía le quedaba un largo trecho por terminar.
No habían pasado ni cinco minutos y ambos equipos ya habían encontrado su primera chance. Pero la de mayor peligro para los de Santo Pipó llegó a los 11’, con un desborde en velocidad de Cristian Acosta, que Heno Pigerl no pudo empujarla sobre la línea.
El mediocampo copó la disputa del balón y sólo hubo una oportunidad más en todo ese largo trayecto de 45 minutos. El tiro libre de Almagro a los 30’ y ejecutado por Néstor Bado, cayó en el corazón del área para que Gustavo Gall, justamente el más bajo de la cancha, cabeceara y el travesaño le negara la ventaja.
Con ese panorama, de Almagro entregando todo pero sin poder quebrar la aguerrida defensa del Felino, el primer tiempo se fue con saldo negativo para el local, que se llenó de amarillas y todavía le faltaba la mitad del camino. La primera mitad, porque aún restan otros 90’.
El complemento no tuvo cambios en el marcador. El partido terminó como empezó, sin balones en las redes. Aunque sí en las formaciones del local, ya que el 10, la figura y el más desequilibrante, se ganó la roja directa tras un manozato innecesario a Miguel Vargas, lateral tigrense, cuando recién corría el sexto minuto del complemento.
Así, los dirigidos por Claudio Nievas tuvieron que reordenar sus líneas. Walter Gall, antes punta, pasó a ocupar el lugar de su hermano y nada cambió en el desarrollo.
Tigre quiso reaccionar, pero el cuerpo le dijo basta en la mitad del complemento y sólo vio cómo su rival seguía ganando en amonestaciones. Raúl Novelli, juez del encuentro, no perdonó una, pero tampoco se excedió en las tarjetas.
Lautaro Cabral, mediocampista de Almagro, entró a la última parte del partido con nervios de otro partido y tras varios reclamos al juez, este le mostró la roja para que los ánimos se le calmen en el vestuario. Mala tarde para un volante que promete pero que deberá mirar desde afuera la segunda final en Santo Pipó.
Con nueve, el local arremetió con todo, mantuvo su línea de cuatro en el fondo y los delanteros que quedaron se las arreglaron para poner en jaque, una y otra vez, la valla de Omar Benegas.
A la vuelta, Tigre llegará a su cancha con el plantel completo y descansado; Almagro deberá encontrar las respuestas para: primero completar sus once y luego encontrar la clave para vencer a la defensa propuesta por Carlos Amarilla.
Fuente: territoriodigital.com




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