Nunca subestimes al auriazul

Las variantes de juego y una entrega constante fueron el remedio utilizado por Mitre para curar los errores cometidos en el arranque y dar vuelta un partido inolvidable frente a Guaraní, en Villa Sarita, donde el marcador final marcó victoria para los visitantes por 4 a 3.
El encuentro, correspondiente a la primera fecha del torneo Apertura de la Liga Posadeña, tuvo un arranque furioso de los delanteros de Guaraní, quienes sacaron a escena su talento y dejaron pintados a los defensores de Mitre cada vez que atacaron. César Duarte, a los 15, y Alan Almirón, a los 25 y 28, congelaron a la parcialidad visitante y pusieron la historia 3 a 0 en favor de Guaraní. Sin embargo, esa conexión futbolística expresada en el comienzo comenzó a deshilvanarse con el correr de los minutos, lo que permitió una increíble reacción de Mitre, un equipo que siempre encuentra variantes para lastimar al rival.
Sin desesperarse, pero buscando sorprender siempre por los costados, el Auriazul abrió su marcador a los 28, en una jugada cargada de fortuna, ya que un centro pasado terminó en un gol en contra de Héctor Millán quien no pudo despejar.
Luego, a los 38, un ataque de Juan Ojeda terminó en una falta de Milton Petriu dentro de área, que significó un penal para Mitre y expulsión al defensor.
Checho Gómez la mandó al fondo de la red y cerró la primera etapa, con sensaciones positivas para su equipo, a pesar de seguir en desventaja.

Sacó pecho
El equipo dirigido por Vergara salió decidido a dar vuelta el resultado. Sin embargo, una expulsión infantil (por protestar) a Ojeda tiró por la borda todas sus ideas.
Pero, sin su máximo generador de fútbol, Mitre fue al frente con guapeza. Allí aparecieron los desbordes de Martínes y Ferreira, ambos ingresados desde el banco, a lo que se sumó el peso ofensivo de Sergio Gómez. Y así, a los 27, una desinteligencia de los defensores franjeados dejó sólo a “Checho”, quien marcó la igualdad.
El golpe emocional fue muy duro para Guaraní, que perdió todo el equilibrio puesto en escena en el arranque del partido.
Y a los 32 llegó el último golpe de Mitre. Una jugada en ataque que recorrió el balón de un lado a otro terminó en los pies de Gustavo Alvarenga frente al arco, a unos 25 metros, quien se armó de confianza y sacó un “zapatazo” que se clavó en el ángulo y picó detrás de la línea. Festejo alocado para los visitantes.
Los minutos finales fueron entretenidos, con idas y vueltas de los dos equipos; aunque siempre con más peligro en el arco de Guaraní, que terminó con tres hombres menos y se fue con las manos vacías.

Fuente: Primera Edición.

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